José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en el primer expresidente del Gobierno de la democracia española en ser imputado, luego de que la justicia de su país lo vinculara a una presunta trama de tráfico de influencias relacionada con la aerolínea Plus Ultra y operaciones ligadas a Venezuela. El caso salpica al actual jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, y al PSOE —partido de gobierno—, del cual el exmandatario sigue siendo un referente.
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El caso Plus Ultra
El denominado “caso Plus Ultra” gira en torno al rescate de 53 millones de euros que el Gobierno español aprobó en el 2021 para salvar a la aerolínea Plus Ultra durante la crisis provocada por la pandemia. Desde entonces, la ayuda fue cuestionada por sectores de la oposición, que sostenían que la compañía no era estratégica y que mantenía vínculos con empresarios cercanos al chavismo venezolano.
Aunque inicialmente la investigación fue archivada, el caso se reabrió luego de que la Fiscalía Anticorrupción detectara indicios de que parte del dinero del rescate habría sido utilizado en operaciones presuntamente irregulares vinculadas al lavado de activos y al tráfico de influencias. En este contexto, el juez José Luis Calama imputó a Rodríguez Zapatero por presunta organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental.
Según la investigación judicial, Zapatero habría actuado como una figura clave dentro de una supuesta red de intermediación política y empresarial relacionada tanto con el rescate de Plus Ultra como con operaciones petroleras ligadas a Venezuela. El expresidente del gobierno ha rechazado todas las acusaciones y asegura que nunca realizó gestiones para favorecer a la aerolínea.
“La imputación es seria. Evidentemente, aquí sigue vigente la presunción de inocencia, pero se trata de un escrito de unas 80 páginas en el que se habla de una trama con montos multimillonarios”, comenta Banús.
Una ficha clave en esta historia es el empresario y amigo de Rodríguez Zapatero Julio Martínez, quien también aparece implicado en la investigación y es señalado por la Fiscalía como presunto intermediario. Según las hipótesis fiscales, la empresa que encabezaba habría funcionado como una estructura destinada a encubrir operaciones y canalizar presuntas comisiones millonarias.
Además, el caso sigue avanzando en el plano judicial. Este jueves, un juez de la Audiencia Nacional ordenó el bloqueo de parte de las cuentas bancarias vinculadas a Rodríguez Zapatero y a otros implicados en la presunta trama, a pedido de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y con el respaldo de la Fiscalía Anticorrupción. Según fuentes jurídicas citadas por EFE, la medida forma parte de la investigación que sitúa al expresidente como supuesto “líder” de una red de tráfico de influencias.
“Incluso se habla de colaboración de instancias de Estados Unidos, que habrían enviado información procedente de investigaciones propias, incluyendo contenido de celulares. Entonces, efectivamente, habrá que ver si este personaje termina acogiendo alguna fórmula de testigo protegido”, señala el internacionalista de la UDEP en referencia a Martínez.
El expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. EFE
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Un nuevo frente de desgaste para Sánchez y el PSOE
Para Banús, esta situación golpea a un PSOE que ya viene “arrastrando varios descalabros electorales” desde hace algunos años. El más reciente, en Andalucía, ha sido especialmente duro: el partido obtuvo uno de sus peores resultados históricos, con alrededor del 27% de los votos.
“Y eso es significativo porque, históricamente, Andalucía fue un bastión socialista. El PSOE llegó a tener allí mayorías absolutas, más del 50% de los votos. Ese giro político, que empezó en elecciones anteriores, es histórico. Andalucía ha sido tradicionalmente socialista —e incluso con una fuerte tradición anarquista—, así que este retroceso es muy duro para el partido”, explica.
El analista señala a El Comercio que Pedro Sánchez salió a defender a Rodríguez Zapatero porque, en buena medida, es su ahijado político. Ahora bien, ¿a qué puede llevar esto? “Todo dependerá, como casi siempre, de los socios de gobierno de Sánchez”, sostiene. “Él lleva tiempo gobernando a base de pactos constantes con fuerzas nacionalistas vascas y catalanas”.
La gran pregunta es si esos socios continuarán respaldándolo, ya que el desgaste electoral del PSOE resulta cada vez más evidente. La clave pasa por saber si Sánchez logrará mantener una mayoría parlamentaria, aunque sea precaria.
Lo que más sorprende a Banús es que dentro del PSOE prácticamente no hayan surgido voces alternativas fuertes. De acuerdo con el experto, las críticas más visibles en estos años han venido de las “viejas glorias” del partido. No tanto de Zapatero, pero sí de figuras como Felipe González, que gobernó España durante más de 13 años (1982-1996).
“Felipe González sigue siendo un referente político de muchísimo peso, con una trayectoria y una experiencia muy superiores a las de Zapatero o Pedro Sánchez. Él, junto con otros dirigentes históricos, sí ha expresado críticas en distintos momentos”, señala.
“Pero dentro del partido, o esas discrepancias se están manejando con muchísima discreción o simplemente no existen movimientos importantes en Ferraz, la sede del PSOE. Y eso, sinceramente, me parece sorprendente: que no emerjan voces críticas más claras”, piensa.

El líder del partido español Vox, Santiago Abascal, en una fotografía de archivo. (Foto: EFE/ Chema Moya)
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La reflexión de Banús concluye, de cierta manera, que la coyuntura no aparece de la nada, son decisiones y conductas vinculadas al propio partido, por lo que estaríamos frente a una crisis “autogestionada”.
“Con años de retraso, sí, pero, al final, están cosechando lo que sembraron”, opina.
El experto de la UDEP considera que, si las imputaciones terminan confirmándose, lo más sensato sería asumir responsabilidades y reconstruir el partido desde cero. “No sé si tendrán el valor político de hacerlo, porque eso probablemente implicaría perder elecciones en el corto plazo. Pero intentar solo ‘parchar’ la situación, mover algunas piezas aquí y allá o insistir en que no tenían nada que ver con esto, es algo difícil de sostener ante la opinión pública”, puntualiza.
“Además, todo esto termina empujando a muchos votantes hacia posiciones más extremas: Vox, por ejemplo”, concluye.
Una disputa política mayor
Ricardo Falla, internacionalista de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), considera que el caso debe entenderse más como una “guerra política” entre bloques ideológicos europeos que como un simple caso judicial de corrupción.
“Hay que entender que, en España, como en otras partes del mundo, la confrontación política ya no responde únicamente a una disputa tradicional entre partidos, sino a una pugna mucho más profunda entre los sectores progresistas y una derecha cada vez más articulada con la extrema derecha. En ese contexto, esta acusación debe tomarse con pinzas, porque también forma parte de una batalla política que busca demoler al gobierno de Pedro Sánchez”, comenta.
El también docente de la UARM explica que aquí el factor Rodríguez Zapatero no es lo fundamental, porque se trata de un político que ya está fuera de la primera línea. Por el contrario, sostiene que la intención es afectar al Gobierno de Sánchez y empujarlo a adelantar elecciones. Y en un eventual adelanto electoral, facilitar que una alianza entre el Partido Popular (PP) y Vox llegue al poder.
“Hay que ver de qué manera el PP y, sobre todo, Vox van a utilizar la acusación como un arma política para desestabilizar al gobierno de Pedro Sánchez”, dice Falla, quien añade que el caso debe contextualizarse en un escenario mayor: Vox como parte de Patriotas por Europa, movimiento paneuropeo que agrupa a partidos de extrema derecha y que, a su vez, mantiene vínculos ideológicos con el movimiento MAGA de Estados Unidos.
“Y además hay que recordar que, de todos los gobiernos de Europa, el más reacio a respaldar una guerra o una eventual invasión militar de Estados Unidos contra Irán es justamente España. Entonces, la caída de Pedro Sánchez, por cualquier medio, forma parte de una lucha política de gran envergadura, una lucha política continental”, añade.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump dice que España «debería ser castigada» por su gasto en defensa. (Andrew CABALLERO-REYNOLDS / Henry NICHOLLS / AFP)
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No obstante, Falla reconoce que Sánchez, tras dos mandatos en el poder, enfrenta un desgaste político evidente. Sin embargo, sostiene que lo que realmente está en juego es la disputa por la hegemonía política en España.













