SpaceX ha presentado ante las autoridades de Estados Unidos su solicitud de salida a bolsa, que se espera sea el estreno bursátil más grande de la historia si la empresa aeroespacial logra la valoración proyectada de 1,75 billones de dólares. Esto por sí solo haría que el título de Elon Musk como hombre más rico del mundo sea incontestable al incrementar astronómicamente sus activos.
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La documentación presentada a la Comisión de Valores y Bolsas de EE.UU. establece un primer premio —el más grande— de 200 millones de acciones de clase B, que se caracterizan por tener súper voto.
Este beneficio se irá desbloqueando de forma progresiva cada vez que la compañía incremente su valor en el mercado en 500.000 millones de dólares. El objetivo por cumplir es que SpaceX pase de los 1,75 billones de dólares proyectados para su oferta pública inicial a una valoración de 7,5 billones.
Si esto ya parece complicado, el segundo requisito para que Musk reciba la compensación directamente parece salido del cine porque es el establecimiento de una colonia humana permanente y autosustentable en Marte que debe alcanzar el millón de habitantes.

Interpretación de lo que podría ser colonia humana en Marte. (Foto: iStock via ViralNova)
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El plan de compensaciones para el empresario contempla un segundo bono de 60,4 millones en acciones del mismo tipo que las del primer pago si se cumplen otros dos objetivos. Uno de ellos es que SpaceX logre una valoración de mercado intermedia de 6,6 billones de dólares y el otro es que la firma logre establecer grandes centros de logística informática en el espacio dedicados a la inteligencia artificial y otros procesos.
Esto último nuevamente parece ubicarse más en el terreno de la ciencia ficción porque los requisitos son colosales: estos centros de datos deben proporcionar una capacidad de cómputo de al menos 100 teravatios, lo que equivale a la energía de 100.000 reactores nucleares medianos funcionando al mismo tiempo, algo que ni siquiera existe en la Tierra en este momento.
Un gigante
Con varios brazos
SpaceX se ha convertido en un gigante que va más allá del negocio del espacio debido a un esquema de adquisiciones y fusiones emprendidas por Elon Musk.
Starlink, firma de internet satelital del magnate tecnológico, fue recientemente asimilada por SpaceX junto a su subsidiaria Starshield, orientada a la defensa con clientes gubernamentales. También cayeron bajo el paraguas de la compañía aeroespacial xAI, empresa de inteligencia artificial de Musk que gestiona también la red social X.
Más allá de lo llamativo de estas cláusulas y qué tan realizable sea cumplirlas, Elon Musk no pierde nada al incluirlas ya que su patrimonio tendría un despegue descomunal solo con la salida a bolsa de SpaceX; no obstante, lo que podría ganar de cara a su cumplimiento es un incentivo suculento.
Esto se debe a que cada una las acciones de clase B que recibiría tiene un valor de 10 votos por acción, lo que le garantizaría a Musk un poder incuestionable en la junta directiva de la compañía fabricante de cohetes espaciales. A favor de Musk juega el hecho de que la mayor parte de estos objetivos no tenga plazos concretos, por lo que el tiempo de vida del hombre de negocios sería la única fuente de presión de cara a obtener los beneficios adicionales de esos planes.
El sistema de compensación de 15 tramos que tiene para SpaceX es similar al que Musk ya aplicó en Tesla —con un plan de 12 pasos presentado en la década pasada— donde el multimillonario tiene el control absoluto a pesar de no haber sido fundador de la empresa de autos eléctricos.
Esta gestión del poder corporativo es parte del sello personal de Musk, quien suele apostar por negocios manejados directamente por él, y también habría sido fuente de algunas polémicas importantes, como el litigio judicial que mantuvo contra OpenAI y su examigo Sam Altman.
Medios como Forbes han señalado que el hecho de que el plan se conozca de antemano de forma tan detallada se debe al afán del empresario de no tener los mismos problemas que tuvo con Tesla con respecto a los bonos.

Los bonos de Musk en Tesla fueron un quebradero de cabeza para el empresario en el tiempo reciente. (Foto: AFP)
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Musk estableció un paquete de premios de 56.000 millones de dólares en el 2018 si cumplía determinados objetivos con su empresa de autos eléctricos y esto lo terminó llevando a un juicio emprendido por un accionista menor, quien consideró excesivos estos bonos, señalando que la administración de Tesla había “engañado” a los inversores con respecto al tema.
Elon Musk ha admitido que la creación de SpaceX tuvo como principal meta llevar a la humanidad a Marte y el magnate la ha calificado como una suerte de misión vital suya, al considerar que “el futuro de la humanidad” se encuentra en el planeta rojo.
Desde la creación de su empresa, Musk siempre ha establecido plazos considerados exageradamente optimistas para cumplir ese objetivo y sus críticos apuntan que es un discurso orientado a promocionar el negocio aeroespacial.

Cohete Starship.
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Una de estas promesas fue hecha a fines del 2024, cuando el multimillonario afirmó que esperaba enviar una flota no tripulada de cinco meganaves espaciales Starship —las más grandes que se han construido— hacia fines del 2026, lo que finalmente no sucederá. Musk declaró en febrero de este año que las misiones que piensa lanzar a Marte serán pospuestas entre cinco y siete años.
Lo anterior no cambia los planes del empresario de origen sudafricano, que sigue afirmando que continúa pensando en una misión con mil cohetes Starship para trasladar al millón de personas que quiere ubicar en suelo marciano.














