Por Urpi Torrado, CEO de Datum Internacional
Los resultados de las últimas encuestas confirman el malestar ciudadano frente a la reciente crisis política y el cambio de gobierno. La censura de José Jerí marcó el punto más visible de ese episodio, pero el descontento parece ir más allá de un solo hecho o de un solo personaje.
Encuestas previas ya mostraban un deterioro sostenido en la imagen de Jerí. Más de dos tercios de la población lo consideraba sospechoso de corrupción, lo que había debilitado su legitimidad política. Sin embargo, eso no significa que la forma en que se produjo su salida haya generado consenso. Las opiniones están divididas respecto a si la censura fue constitucional o no, lo que refleja un clima de incertidumbre institucional y una percepción extendida de que las reglas del juego político siguen siendo objeto de disputa.
Pero el rechazo ciudadano no se explica únicamente por ese episodio. El inicio del nuevo gobierno tampoco ha logrado generar confianza. José María Balcázar comienza su gestión con apenas 13% de aprobación, el nivel más bajo registrado para un inicio presidencial. Dina Boluarte inició su gestión con 16%.
El rechazo se sustenta, en buena medida, en la percepción de que detrás del nuevo gobierno ha habido negociación política y repartija. Más de la mitad de los peruanos cree que el partido de César Acuña, Alianza para el Progreso, y el de Vladimir Cerrón, Perú Libre, han copado el gabinete ministerial. Esa percepción alimenta la idea de que el Ejecutivo responde más a acuerdos entre élites políticas que a la búsqueda del desarrollo y crecimiento del país.
Aun así, la opinión pública no es completamente homogénea. Pese a la baja confianza que genera el gabinete Miralles, alrededor de un tercio de la población considera que se le debería otorgar el voto de confianza. Para ese sector, la prioridad es evitar una nueva crisis política y preservar cierta estabilidad institucional en un contexto marcado por la proximidad del proceso electoral.
Esta incertidumbre política también se refleja en las expectativas sobre el futuro del gobierno. La mitad de los peruanos cree que Balcázar logrará terminar su mandato, mientras que la otra mitad duda de que pueda hacerlo. Lo que ocurra en los próximos meses influirá en el clima político y en la confianza ciudadana de cara a las próximas elecciones.












