Scotiabank informó que el mercado laboral de Estados Unidos pasó de moderarse en los meses previos a contraerse en julio. Las nóminas no agrícolas cayeron en 23 mil puestos en julio, según las cifras de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), frente a un estimado de aumento de 80 mil, según un sondeo de Bloomberg. Además, las revisiones en los dos meses previos, mayo y junio, restaron 103 mil empleos.
El detalle sectorial matiza el resultado. El empleo privado creció en 30 mil puestos, y la contracción del total se explica por el gobierno, que perdió 53 mil, de los cuales 50 mil salieron de la educación de gobiernos locales, presionada por presupuestos ajustados y el fin de los fondos ESSER, la ayuda federal de emergencia a colegios. Aun así, la creación de empleo privado fue reducida: construcción (22 mil) y salud (22 mil) apenas compensaron las caídas de ocio y hospitalidad (40 mil) y comercio minorista (19 mil).
El reporte de empleo, además de incluir la encuesta de establecimientos, empresas y entidades públicas, que produce las nóminas, incluye también la encuesta de hogares, de donde se obtiene la tasa de desempleo, la cual se redujo de 4,2% en junio a 4,1% en julio.
En julio, cerca de un cuarto de millón de personas dejó de buscar empleo, un retroceso concentrado entre los 25 y 34 años y los mayores de 55 que responde al cambio tecnológico y a la política migratoria. La participación de la fuerza laboral respecto de la población en edad de trabajar, recoge ese efecto: cayó a 61,4%, mínimo en más de cinco años.
Los salarios apuntan en la misma dirección: crecieron 3,2% anual y el cambio mensual anualizado fue de 0,6%, con el promedio de tres meses en 2,3%. En términos reales caen, lo que modera la presión sobre los precios y anticipa un consumo más débil.
Hasta antes de la publicación del reporte, el mensaje de la Fed apuntaba en otra dirección. Al mantener la tasa en el rango 3,50%-3,75% el 29 de julio, con la votación de 9 a 3, su presidente Kevin Warsh describió una economía con “resiliencia impresionante” en la que “la creación de empleo ha ido a la par de la fuerza laboral”, y descartó toda tolerancia con la inflación: “no hay una meta blanda; solo hay una meta y es 2%.
Rechazó además que la decisión fuera una pausa; la llamó “una revisión rigurosa de la situación económica”. En lugar de comprometer una acción, optó por observar la reacción del mercado sin filtros y dejar que las tasas largas hicieran el ajuste. El dato de julio pone en cuestión una de esas premisas que se tenían sobre el empleo. En esa línea, la probabilidad de un alza para la reunión de septiembre pasó de 67% a 46% en el último mes y el escenario de dos alzas se mantuvo en cero, según FedWatch.
El calendario dimensiona lo que viene. La próxima decisión de la Fed es el 16 de septiembre. Antes de la reunión, el mercado procesará el dato de inflación de julio a publicarse el 12 de agosto, el de empleo de agosto el 4 de setiembre y el de inflación de agosto el 11 de septiembre.




