jueves, mayo 21

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Paul Garnier conoció el Perú durante uno de los momentos más convulsos de su historia a inicios de los años 90. En ese período desarrolló un afecto especial por el país prometiendo volver, y cumplió con ese cometido en octubre del 2021, cuando regresó como embajador de su nación, Suiza.

Paul Garnier conoció el Perú durante uno de los momentos más convulsos de su historia a inicios de los años 90. En ese período desarrolló un afecto especial por el país prometiendo volver, y cumplió con ese cometido en octubre del 2021, cuando regresó como embajador de su nación, Suiza.

El jefe de la legación helvética en el Perú afirma que su cariño por este país se ha hecho más grande, al punto de que no ha tenido problemas en alargar su estadía —usualmente de cuatro años para los embajadores suizos— porque afirma haberse sentido siempre cómodo y bien recibido.

Garnier transferirá sus funciones en julio y, en diálogo con este Diario, hace un balance de su gestión y del aprendizaje mutuo entre peruanos y suizos. Asimismo, el diplomático europeo también hizo un repaso del rol de su país en las relaciones internacionales, donde Suiza y su tradicional neutralidad han sido siempre elementos relevantes de la geopolítica.

—¿Cómo ha sido su relación con el Perú a lo largo de estos años que ha sido embajador?

Conocí el Perú en los años 90 por el trabajo humanitario que realicé aquí y quedé con el deseo de regresar a este país, al que vi crecer bastante a nivel económico en los años posteriores. Volví como embajador con un muy buen recuerdo de la población peruana, un pueblo muy acogedor, un país maravilloso con bellos recursos naturales.

Sentí gran atracción por las montañas peruanas, así como las tenemos en Suiza, ya que me gusta mucho hacer trekking y escalar.

Cuando uno viene al Perú es muy bien recibido y es gratificante liderar una embajada que tiene un abanico de actividades impresionante. Es un gran honor y placer haber servido en este país y haber hecho cosas en varios campos.

Perú ha recibido muy bien a mi esposa y a mis dos hijos y hemos pasado cuatro años y medio, prolongando un poco nuestra estadía y llegando al máximo de tiempo que tenemos para permanecer aquí. Esto se debe a un aprecio muy grande por este país y al trabajo que hacemos acá.

—¿En qué consistió su trabajo en aquel primer paso por el Perú antes de ser embajador?

Trabajé con el comité internacional de la Cruz Roja en el período de los disturbios internos y el terrorismo en Perú, sobre todo en la zona selvática y también un poquito en la región andina en labores humanitarias de protección de la población civil. De manera general buscábamos asegurarnos de que se respetara el derecho internacional.

(Foto de archivo: Antonio Melgarejo)

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—En Perú y Latinoamérica, donde la política es convulsa, se percibe a Suiza como un modelo de estabilidad y participación ciudadana en los asuntos estatales, ¿cómo se ven realidades como la nuestra desde su país?

Tenemos una larga relación con el Perú porque compartimos valores y el respeto a la democracia y trabajamos a nivel bilateral en este tema.

He visto que hay inestabilidad política y a veces bromeo con que en Suiza el presidente cambia cada año, y es casi lo mismo en el Perú, pero esto obviamente se debe a otras razones.

Hemos apoyado proyectos para las elecciones y también el debate político, siendo uno de estos el que llevamos a cabo Idea Internacional y El Comercio justamente para que la ciudadanía participara de forma más justa en el proceso político, sobre todo porque hay 2,5 millones de jóvenes que se han convertido en votantes.

La peruana es una democracia bastante vibrante en el sentido de que hay muchos candidatos a nivel nacional y regional. La lectura del próximo Parlamento parece simple: hay partidos de izquierda, partidos de derecha y un centro que va a tener un rol muy importante y esto lo veo de manera positiva. Perú tiene un poco menos de recorrido que la democracia suiza, pero confío en que los peruanos van a seguir fortaleciendo su sistema democrático.

Hay temas importantes para la población que se deben resolver y que no son fáciles de solucionar, como la inseguridad, la equidad a nivel económico y la relación entre Lima y las regiones, que es algo complicado; sin embargo, creo que hay las condiciones para salir adelante.

Espero que los nuevos políticos que tomen las riendas del Congreso y la próxima presidencia asuman sus responsabilidades para enfrentar estos desafíos.

Cada país tiene su idiosincrasia y Suiza es también tiene una situación sui géneris donde hay una participación muy importante de la población, por lo que nosotros siempre podemos compartir nuestra experiencia. Lo más importante es tener un sistema político donde haya contacto entre las personas elegidas y la población para tener también mecanismos con los cuales rendir cuentas, por lo que considero que Perú puede seguir mejorando.

—¿Qué puede aprender Suiza del Perú y qué podemos aprender los peruanos de su país?

Hay muchos aspectos importantes. Cuando trabajamos con el Perú en nuestra cooperación claramente es un intercambio que va en los dos sentidos, con una discusión entre pares que se ven a los ojos al mismo nivel.

Por ejemplo, en el sector del cacao peruano hemos desarrollado muchas maneras de una buena producción sostenible con buena trazabilidad, organizado en cooperativas y esto nos permite aplicar este modelo en otros contextos y también mejorarlo.

Siempre me ha gustado que acá, en el Perú, nuestros socios tratan de mejorar las cosas. Creo que hemos evolucionado bastante y es una cosa magnífica de ver que gracias al cacao y el café sostenibles se ha podido en algunas partes del país eliminar y reemplazar la producción de coca.

Otro ejemplo es la gestión de riesgos de desastres. Como tenemos montañas similares y el mismo problema de derretimiento de los glaciares, estamos aprendiendo en intercambios entre nuestros servicios meteorológicos y expertos en el tema de la glaciología. Vemos estos lagos glaciares que se forman cuando la nieve se derrite y que traen muchos peligros y ahí intercambiamos mucha información.

Para apoyar al Perú ahora también estamos entrando en la gestión de fuegos e incendios forestales, un tema que no conocíamos mucho porque Suiza es un país que no tiene tantas sequías y posee mucha agua en todas partes. Sabemos que es un tema muy importante para el Perú y en nuestra tradición de ayuda humanitaria en la prevención de desastres hemos abordado esta temática, aprendiendo bastante sobre el manejo de sequías que nos puede también servir más adelante en Suiza.

He aprendido también que podemos tener situaciones de ganar-ganar en la lucha en contra el cambio climático. Tenemos un convenio con el Perú dentro del artículo 6 —de colaboración voluntaria entre países— del Acuerdo de París para los certificados de baja de emisiones que se compran entre países.

El Perú tiene su estrategia para bajar las emisiones y Suiza también tiene la suya, aunque tenemos objetivos bastante ambiciosos fijados por nosotros mismos. Sucede que hay dinero proveniente de los impuestos a la importación de gasolina y combustibles en Suiza que se puede utilizar financiando proyectos en el Perú para bajar emisiones, siendo estos adicionales y distintos de los que ya ha previsto el gobierno peruano. Esto permite al Perú obviamente tener una mejor situación con respecto a su medio ambiente.

Por ejemplo, el primer proyecto aprobado es uno de cocinas mejoradas en las regiones andinas, que permiten consumir menos leña y energía, mientras que hay otros planes que siguen el tema de la energía solar o la reducción de las emisiones procedentes de la industria del cemento.

«La relación entre el Perú y Suiza es muy profunda»

—¿Hay más proyectos de este tipo?

A nivel cultural es claramente donde uno más aprende del otro. Hay artistas peruanos que van a Suiza y suizos que vienen al Perú, y hemos aprendido mucho en el intercambio.

Con el cine hubo un apoyo alrededor de los festivales de cine y los cineastas peruanos, que también vinieron a presentar películas que tuvieron éxito en festivales de Suiza. Al mismo tiempo hemos tenido suizos que han venido aquí y como fruto de ese trabajo tenemos como ejemplo la película “Reinas”, que hecho entre Perú y Suiza.

Quería mencionar también que tenemos un acuerdo muy interesante con respecto a la repatriación de fondos de la corrupción del Caso Montesinos. Hay millones de francos suizos que se han recuperado y Perú ha decidido utilizar estos fondos para la fortificación de las instituciones que ven el tema de la lucha contra la corrupción y el crimen organizado como el Poder Judicial, la Contraloría del Estado y el Ministerio Público.

De esto aprendemos porque la lucha contra la criminalidad organizada no es algo que solamente se lleve a cabo aquí en Perú.

La relación entre el Perú y Suiza es muy profunda, con más de 60 años de cooperación internacional, siendo uno de los primeros casos en la región inspirado por los paisajes y la actividad agropecuaria común. Esa colaboración ha seguido desarrollándose y ahora buscamos ayudar al Perú en su camino de ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Los suizos llegaron en mayor medida en el siglo XIX y ahora hay unos 3.000 suizos acá, con muchos empresarios que han marcado y siguen influyendo en el desarrollo económico peruano. Hay instituciones suizas muy conocidas, como el Club Suizo o el colegio Pestalozzi, que tienen una presencia muy fuerte.

Suiza siempre ha apostado por el Perú y comprobamos que las inversiones últimamente se han incrementado de manera impresionante. Rstamos ante un stock calculado en más de 7.000 millones de dólares y esto se concentra básicamente en el sector industrial, el cemento, la minería y la maquinaria. Tenemos también el sector de la alimentación con una empresa como Nestlé y ahora viene también Mediterranean Shipping Company, que se dedica a la gestión de puertos.

La película "Reinas" fue una producción conjunta de Suiza y Perú que tuvo la contribución clave del país europeo.

La película «Reinas» fue una producción conjunta de Suiza y Perú que tuvo la contribución clave del país europeo.

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—¿Tiene planeado regresar al Perú tras dejar su embajada? ¿Qué le podría decir a su sucesor en el cargo?

Mi sucesor, Erick Mayoraz, es embajador en Colombia y va a llegar a comienzos de julio. Él va a encontrar un país realmente maravilloso, en el que uno se siente cómodo y —como le he dicho a mucha gente— del que uno no se va definitivamente, uno siempre regresa.

En mi familia todavía vamos a tener un vínculo fuerte con este país, con el que uno se encariña y que espera seguir cuidando, también conservando las relaciones que hemos hecho. Mi sucesor verá un país lleno de oportunidades, con el que Suiza siempre tendrá una atracción mutua.

—En un contexto internacional convulso como el actual, ¿qué tan difícil es para Suiza mantener esa neutralidad histórica que la ha caracterizado?

La neutralidad de Suiza es un instrumento de política exterior que deriva del Convenio de La Haya en 1907 y básicamente dice que un país neutral no puede apoyar más a un lado que a otro. Esta localidad siempre la hemos respetado.

Esto se veía por lo menos desde los siglos XVI y XVII, pero la confirmación se dio porque las potencias europeas en 1815 decidieron que esta neutralidad sí les servía. El mismo pueblo suizo estaba convencido de esto y los acuerdos solo formalizaron ello.

En el contexto internacional actual, donde hay violaciones del derecho internacional y del derecho humanitario, la neutralidad no significa indiferencia, porque cuando suceden esas violaciones Suiza las menciona y condena.

Por ejemplo, Suiza está apoyando las sanciones de la Unión Europea por la agresión rusa en Ucrania, pero al mismo tiempo eso significa que para todo lo que sea exportación de armamiento o sobrevuelos militares sobre nuestro territorio tenemos mucho cuidado de que no suceda algo que pueda que pueda favorecer a uno de los beligerantes.

—¿Cómo se ha visto desde Suiza la guerra arancelaria teniendo en cuenta que se trata de un país con importantes exportaciones con valor añadido?

Suiza, al igual que Perú, también es un gran defensor del comercio internacional y de los avances que se han logrado gracias a la Organización Mundial del Comercio.

Al ser exportadores de productos de valor agregado, para nosotros es muy importante y tenemos que adaptarnos a la situación. Si no se considera a la Unión Europea —destino del 51% de las exportaciones suizas— como conjunto, Estados Unidos es nuestro primer socio comercial por lo que tenemos que encontrar acuerdos y seguir apoyando un comercio internacional abierto.

—Suiza está ubicada en el centro geográfico de Europa, donde hay preocupación por el conflicto en Ucrania. ¿Ese sentido de preocupación de la Unión Europea es compartido por su país?

Por supuesto, las consecuencias de un conflicto como el de Ucrania son inmensas para Suiza.

Recuerdo que después del primer año de conflicto nos reunimos en conferencia de embajadores y vimos que había consecuencias para los siete ministerios grandes que hay en Suiza. Llegaron muchos refugiados al país, el precio del gas y la energía subió de manera importante, hubo efectos en nuestras relaciones internacionales, y también para la defensa porque surgió la pregunta de cómo asegurar que esta se adaptara a los desafíos del momento.

Para Suiza siempre ha sido importante contribuir en la reconstrucción de Ucrania una vez que el conflicto termine y tratar de avanzar con propuestas de paz.

Nuestro país organizó una de las primeras cumbres de mediación, la cual tuvo lugar en Bürgenstock en junio del 2024, donde Perú también participó activamente. Después Suiza también organizó reuniones entre Rusia y Ucrania en Ginebra. Hemos puesto a disposición aproximadamente 5.000 millones de francos suizos para la reconstrucción ucraniana y como país que justamente tiene esta idea de neutralidad queremos ofrecer nuestros buenos servicios para la paz, porque esto tiene consecuencias sumamente importantes para la estabilidad de Europa y de manera general para el mundo.

—¿Es complejo gestionar las sanciones internacionales para Rusia en medio de esa neutralidad o Suiza está acostumbrada a situaciones así?

Es un equilibrio. Normalmente el derecho internacional permite sanciones para los estados neutrales y no es un problema. Cuando hay la posibilidad de hacerlo con el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pues lo hacemos con esta institución, pero en el caso de Rusia y Ucrania no era posible.

Nuestro interés como país en estos tiempos difíciles es claramente actuar con nuestros socios de la Unión Europa, a la que decidimos seguir en las sanciones que emprendió.

Estados Unidos inculpó este miércoles 20 de mayo al expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996, la primera vez que un alto cargo del régimen comunista es acusado ante la justicia de su país vecino y enemigo. (AFP)
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