Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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A 10 días de las elecciones presidenciales de Brasil, el enfrentamiento entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro sumó un nuevo escenario: la Asamblea General de Naciones Unidas. El discurso pronunciado por el mandatario brasileño en Nueva York, en el que combinó asuntos internacionales con temas centrales de la política interna, provocó una respuesta de su principal rival, quien acudió a la Justicia Electoral para impedir que el oficialismo utilice con fines de campaña imágenes o fragmentos de la intervención.
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Los abogados de Bolsonaro también recurrieron a un antecedente de las elecciones del 2022, cuando el Tribunal Superior Electoral restringió el uso en propaganda electoral de imágenes de Jair Bolsonaro durante su participación en la Asamblea General de la ONU. El argumento actual es que varios de los temas mencionados por Lula guardan relación directa con las propuestas de su campaña.
Además, el episodio ocurre en una carrera que llega a su recta final con una diferencia reducida entre los dos principales candidatos. Una encuesta de Quaest publicada el 22 de setiembre situó a Lula con 37% de intención de voto para la primera vuelta y a Flávio Bolsonaro con 33%, dentro del margen de error de dos puntos porcentuales. En un eventual balotaje, el mismo estudio registró 42% para Bolsonaro y 41% para Lula, también en empate técnico.

El candidato a la Presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, asiste a un acto por el Día de la Independencia de Brasil en la Avenida Paulista, en São Paulo, Brasil, el 14 de septiembre de 2026. (Isaac Fontana / EFE)
/ ISAAC FONTANA
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Para Guilherme Simões Reis, profesor de la Escuela de Ciencia Política de UNIRIO, la intervención de Lula tuvo una doble dimensión. Por un lado, estuvo dirigida a los líderes internacionales y al escenario geopolítico, especialmente por las referencias a Estados Unidos y a Donald Trump. Por otro, incorporó elementos propios de la campaña brasileña.
“Existe una relación entre el discurso y las elecciones”, sostiene el académico. Según explica, la intervención permitió a Lula proyectar hacia la campaña la imagen de un dirigente que defiende la soberanía brasileña, al tiempo que incluyó promesas como la reducción de la jornada laboral.
Simões considera que ese mensaje puede tener alguna incidencia entre los electores que todavía no tienen completamente definida su posición. A su juicio, una parte importante del electorado ya está claramente identificada con Lula o con el bolsonarismo, pero existe un segmento que todavía puede inclinarse entre los principales candidatos o hacia otras opciones.
“Cualquier pequeña ventaja puede ser importante en esta disputa”, señala el profesor, quien considera que el episodio de la ONU puede contribuir a reforzar la imagen de Lula como un político con experiencia y defensor de los intereses de Brasil. Desde esa perspectiva, la decisión de Flávio Bolsonaro de recurrir a la Justicia Electoral también tiene una explicación electoral. Simões considera que el senador identificó elementos de la intervención de Lula que están vinculados directamente con la contienda.
“Es imposible decir que no existe nada respecto a la campaña electoral en el discurso, es explícito”, afirma. Sin embargo, establece una diferencia entre la intervención de Lula y el uso electoral de espacios públicos que atribuye a Jair Bolsonaro durante la campaña del 2022: mientras en el caso del expresidente el carácter proselitista habría ocupado todo un evento, en el discurso de Lula la referencia electoral representa solamente una parte de una intervención mucho más amplia.

El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue sancionado en junio de 2023 por el Tribunal Superior Electoral (TSE), el cual lo inhabilitó por ocho años (hasta 2030) tras hallarlo culpable de abuso de poder político y uso indebido de medios de comunicación durante la campaña de 2022. (Photo by EVARISTO SA / AFP)
/ EVARISTO SA
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El componente internacional adquiere otra dimensión en el análisis del internacionalista Francisco Belaunde. Para él, la advertencia de Lula sobre una eventual injerencia extranjera debe entenderse dentro de un contexto más amplio de participación de Estados Unidos en debates políticos de América Latina.
Belaunde sostiene que el mensaje de Lula tiene sentido dentro del escenario regional y destaca que la Asamblea General de la ONU es precisamente una plataforma donde los gobiernos suelen plantear cuestiones relacionadas con sus intereses nacionales. “Es muy usual que los presidentes utilicen la tribuna de Naciones Unidas para también dar mensajes a nivel interno”, explica.
Por ello, considera necesario diferenciar entre el uso político de un discurso presidencial y una eventual infracción de las normas electorales brasileñas. En su opinión, el punto central será determinar si el contenido de la intervención y su posterior utilización por parte de la campaña vulneran las restricciones establecidas por la legislación electoral del país.
El analista también considera que la soberanía puede tener una recepción distinta dentro del electorado brasileño. Mientras para algunos sectores puede convertirse en un mensaje atractivo frente a las presiones externas, otros podrían otorgarle menor importancia frente a los problemas domésticos de Brasil.
En ese sentido, el discurso de Lula conecta dos dimensiones de la campaña: una interna, vinculada con la defensa de la democracia y sus propuestas de gobierno, y otra internacional, relacionada con la soberanía y las tensiones con Estados Unidos.

El senador brasileño, Flávio Bolsonaro; y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. (Silvio AVILA / Evaristo SA / AFP)
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El enfrentamiento también refleja el nivel de polarización que caracteriza a la política brasileña. Simões considera que Lula y Flávio Bolsonaro están desarrollando estrategias que, en algunos aspectos, se apartan de la imagen política tradicional que ambos han proyectado.
Según el académico, Lula, históricamente asociado con una política de diálogo y con la reivindicación de sus gestiones de gobierno, está desarrollando una campaña más agresiva contra su rival. Flávio Bolsonaro, en cambio, estaría intentando proyectar una imagen menos confrontacional que la de otros integrantes de la familia Bolsonaro.
En ese escenario, el episodio de la ONU constituye un nuevo capítulo de una disputa que ya no se limita a las propuestas electorales. La campaña incorpora cada vez más asuntos como la democracia, la soberanía, la desinformación y la relación de Brasil con Estados Unidos.
Para Belaunde, el posible efecto electoral del discurso será difícil de dimensionar y dependerá principalmente de su capacidad para llegar a los electores que aún no han definido completamente su voto. “Puede tal vez convencer a la gente que es indecisa en este momento”, señala, aunque considera que el impacto podría ser limitado.
Con la primera vuelta prevista para el 4 de octubre, la disputa entre Lula y Flávio Bolsonaro entra así en sus últimos días con un nuevo frente abierto: mientras el presidente utiliza una tribuna internacional para defender la soberanía y advertir sobre la injerencia externa, su principal rival intenta limitar el uso electoral de ese mensaje. La Justicia Electoral deberá determinar ahora hasta dónde puede llegar el uso proselitista de una intervención realizada por el mandatario en ejercicio ante Naciones Unidas.


