El último viernes el MEF publicó el Marco Macroeconómico Multianual. Los 5 puntos porcentuales adicionales de crecimiento de la inversión privada proyectada para este año es una de las cifras más resaltantes del documento; pasa de 5,5% a 10,5%. Este incremento se explicaría, sobre todo, por los US$7 mil millones de inversiones en proyectos mineros y el dinamismo de la inversión no minera. Esta situación está detrás del alza del crecimiento económico estimado por el ministerio (de 3,2% a 3,4%).
El último viernes el MEF publicó el Marco Macroeconómico Multianual. Los 5 puntos porcentuales adicionales de crecimiento de la inversión privada proyectada para este año es una de las cifras más resaltantes del documento; pasa de 5,5% a 10,5%. Este incremento se explicaría, sobre todo, por los US$7 mil millones de inversiones en proyectos mineros y el dinamismo de la inversión no minera. Esta situación está detrás del alza del crecimiento económico estimado por el ministerio (de 3,2% a 3,4%).
Así, para esta cartera, el fenómeno de El Niño (FEN) no afectará –al menos no en gran medida– a la economía este año. Aunque todo puede cambiar, el golpe más fuerte llegaría durante el verano del 2027, año en el que comenzarían a apreciarse con mayor claridad las primeras consecuencias de las decisiones del Gobierno –y no solamente las relacionadas al FEN–. Y es que, aproximadamente en mayo, la atención volverá a algunas de las promesas que este año han dado que hablar: la gestión de los feriados, la remuneración mínima vital, el aumento de Pensión 65 y la esperada desregulación. Para aquel entonces, las facultades serán cosa del pasado.
El MEF reconoce que los ingresos fiscales continúan siendo bajos en términos estructurales y ha anunciado un posible cambio en la trayectoria fiscal. Así las cosas, es necesario que, para que todas las cifras estimadas tengan un aterrizaje en la realidad, los proyectos se ejecuten, que se pueda recuperar espacio fiscal y que el impacto del FEN no sea mayor al esperado.
Las cifras del MEF son bastante optimistas; trabajar un plan delimitado y ordenado es lo que el país necesita. Nadie que esté a favor del progreso podría decir lo contrario, pero nada de lo que se necesita sucederá si lo urgente –la seguridad ciudadana y el FEN– no se atiende correctamente.
Las proyecciones son un mapa, no un destino. El MEF puede trazar la ruta hacia el crecimiento, pero el país la recorrerá solo si el Gobierno cumple lo prometido. Entre las cifras y la realidad hay un trecho que se llama ejecución. Y ese, hasta ahora, sigue siendo el punto débil del Perú.



