viernes, junio 26

A casi 10 días de la firma del protocolo de acuerdo entre Estados e Irán que busca poner fin al conflicto bélico desatado el último día de febrero, las acusaciones mutuas de violación del alto el fuego siguen cruzándose entre Washington y Teherán, haciendo temer a cada momento que el frágil pacto vuele por los aires.

A casi 10 días de la firma del protocolo de acuerdo entre Estados e Irán que busca poner fin al conflicto bélico desatado el último día de febrero, las acusaciones mutuas de violación del alto el fuego siguen cruzándose entre Washington y Teherán, haciendo temer a cada momento que el frágil pacto vuele por los aires.

Recordemos que el protocolo de acuerdo, firmado virtualmente el 17 de junio, abrió el camino a 60 días de negociaciones con el objetivo de llegar a un pacto definitivo. Estos diálogos empezaron el fin de semana pasado con la presencia en Suiza del vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, y de altos funcionarios iraníes.

Según el secretario de Estado de EE.UU. Marco Rubio, las negociaciones entre ambas partes deben continuar este lunes 29 y martes 30 con la presencia de delegaciones técnicas también en la ciudad suiza de Ginebra.

Si bien la mira inmediata está puesta en el completo restablecimiento del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz -el estratégico paso de 30 km entre Irán y Omán por donde transitaba el 20% del comercio mundial de hidrocarburos antes de la guerra- y el cese de los ataques y bombardeos con aviones y drones, hay temas de fricción adicionales.

El programa de misiles balísticos del régimen de los ayatolás y el apoyo que este presta a grupos armados o ‘proxys’ en la región del Medio Oriente son dos de ellos, y ya varios estados del Golfo han pedido que se incluyan dentro de las negociaciones en curso.

“Una paz y una seguridad regionales duraderas exigen abordar el conjunto de las amenazas iraníes”, escribieron los jefes de la diplomacia del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en un comunicado este jueves 25.

Otro asunto inquietante que no figura dentro del protocolo de acuerdo, o al menos no desarrollado con detalle, es el del programa nuclear del estado persa.

Sin noticias del material iraní

Washington y Teherán no se ponen de acuerdo sobre el acceso a las plantas nucleares del régimen iraní, y ello podría dinamitar las negociaciones de los próximos 60 días. Hace exactamente un año, cuando Estados Unidos se plegó a Israel en la llamada guerra de los 12 días contra Irán, el bombardeo a las centrales de Natanz, Isfahán y Fordow las dejó seriamente dañadas. Pero nunca se supo a ciencia cierta la magnitud de la destrucción y sigue siendo incierto aún el estado o paradero del material nuclear iraní en esos tres emplazamientos: 440 kilogramos de uranio altamente enriquecido (cerca del grado necesario para fabricar una bomba atómica) y 8.600 kg en un estadio anterior de enriquecimiento.

Las alarmas encendidas

A comienzos de este mes el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advirtió, en un documento restringido a los estados miembros de dicha agencia de la ONU, que el riesgo de que Irán esté intentando desarrollar de forma encubierta armas nucleares es mayor hoy que antes de la guerra. ¿Por qué? El inventario de las reservas iraníes se encuentra actualmente fuera del radar del OIEA debido a que sus inspecciones, que eran semanales hasta junio del 2025, no tienen fecha de retorno ni protocolo definidos más allá de alguna visita esporádica desde entonces. A raíz de una ley aprobada por el Parlamento iraní, las autoridades del estado asiático suspendieron ese año su cooperación con este organismo multinacional.

Un alto funcionario resistido

“Se han llevado a cabo conversaciones iniciales (…) Esperamos que este trabajo se acelere próximamente”, acaba de declarar Rafael Grossi, el director del OIEA, en relación a retomar las inspecciones cuanto antes. Pero ocurre que justamente este experto argentino que está al frente del organismo de vigilancia atómica de Naciones Unidas parece ser la piedra en el zapato. Y es que Grossi habría sido vetado por las autoridades iraníes, quienes lanzaron amenazas contra él el año pasado luego de vincular sus declaraciones sobre el programa nuclear persa con la recia ofensiva de Washington contra sus instalaciones en la guerra de los 12 días.

¿Destrucción o exportación?

En este compás de espera se especula sobre lo que pasará con el uranio altamente enriquecido de Irán. Una primera opción es diluir esas reservas y dejarlas inactivas dentro del país. Una segunda posibilidad es exportarlo, lo cual “sería más complicado, pero hay alternativas técnicas para tratar este material”, según un comunicado del OIEA. La agencia de la ONU mostró su extrañeza por no haber participado en las últimas negociaciones en Suiza, lo cual parece tener que ver con la animadversión iraní por Grossi, quien ha recordado que “todo lo que no sea verificable conducirá a un mal acuerdo”, en referencia a las reservas que sus inspectores “midieron, pesaron y sellaron” antes de los bombardeos de junio del 2025. Hoy debe comprobarse si los sellos siguen intactos.

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