Las fotografías del archivo de El Comercio permiten volver a una Lima en la que los colectivos compartían las principales arterias de la ciudad con buses y otras unidades de transporte público, contribuyendo al caos vehicular.
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La construcción del sistema modificó definitivamente el uso de este corredor. El tramo sur del Metropolitano fue inaugurado el 28 de julio de 2010, convirtiendo la Vía Expresa en uno de los principales ejes segregados de transporte masivo de Lima.
Los colectivos tuvieron que buscar otros espacios para mantener sus recorridos.
De la Vía Expresa a la avenida Arequipa
Con la transformación de los principales corredores de transporte de Lima, las rutas informales fueron desplazándose hacia otras avenidas.
La avenida Arequipa terminó convirtiéndose en uno de los espacios donde los colectivos encontraron una ruta para conectar el centro de Lima con San Isidro y Miraflores.
Durante años, estas unidades utilizaron la avenida para recoger pasajeros y realizar recorridos directos que competían con el transporte público formal.

Los colectivos informales utilizaban la avenida Arequipa para conectar el centro de Lima con San Isidro y Miraflores. (Foto: Andina).
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La situación llegó a tal punto que la circulación de unidades de transporte público convirtió a Arequipa en una de las vías más congestionadas de la ciudad antes de la implementación de los corredores complementarios.
Así, una vía que había sido durante décadas uno de los principales ejes de conexión entre Lima y Miraflores pasó a convertirse también en uno de los espacios disputados entre el transporte formal y el informal.
2026: otra restricción, otro desplazamiento
Desde el 22 de agosto de 2026, el tramo comprendido entre la avenida 9 de Diciembre —Paseo Colón— y el jirón Emilio Fernández comenzó a operar con un carril bidireccional exclusivo para el Corredor Azul.
La medida busca priorizar el transporte público formal y mejorar sus tiempos de viaje. Para ello, dos carriles de la calzada que anteriormente utilizaban los vehículos que se dirigían hacia el centro fueron destinados al corredor, que ahora circula en ambos sentidos.
Los colectivos quedaron nuevamente fuera de ese espacio.
Pero, al igual que ocurrió años atrás con la transformación de la Vía Expresa, la restricción de una ruta no significó la desaparición de estas unidades.
Un recorrido realizado por El Comercio constató que algunos colectivos ahora utilizan vías como Petit Thouars, 28 de Julio y Paseo de la República para continuar sus recorridos hacia el centro.
Es decir, el mismo corredor que años atrás fue intervenido para retirar a los colectivos vuelve a aparecer en la ruta que algunos de estos vehículos utilizan para sortear una nueva restricción.
La historia se repite
La secuencia muestra una constante en el transporte limeño, cuando una vía es restringida, los colectivos buscan otro espacio para mantener su servicio y conservar a sus pasajeros.
Primero estuvieron en la Vía Expresa de Paseo de la República. Con la llegada del Metropolitano, ese espacio quedó reservado para el transporte rápido masivo y los colectivos tuvieron que desplazarse.
Con el tiempo, la avenida Arequipa se convirtió en una de las rutas utilizadas por estas unidades.
Ahora, la implementación del carril bidireccional exclusivo para el Corredor Azul vuelve a modificar el escenario. Los colectivos ya no pueden atravesar el tramo intervenido de Arequipa y han comenzado a utilizar calles y avenidas próximas.
Las fotografías del archivo de El Comercio permiten observar ese recorrido a través de los años y demuestra que los colectivos no desaparecieron; cambiaron de calles.
Las imágenes actuales de Paseo de la República y sus alrededores muestran el último capítulo de una disputa que Lima arrastra desde hace décadas, quién ocupa y cómo se utiliza el espacio de sus principales vías para transportar a millones de pasajeros.


















