El Fenómeno El Niño Costero vuelve a poner en agenda la preparación de las industrias del norte del país. La Comisión Multisectorial ENFEN mantiene el estado de alerta y señala que el evento podría continuar durante los próximos meses. Ante este escenario, las empresas agroindustriales, pesqueras, azucareras y de alimentos necesitan reforzar sus planes de contingencia, revisar sus activos y anticipar posibles fallas.
Durante El Niño Costero de 2017, parte del aparato industrial y agroexportador de La Libertad quedó paralizado en distintos periodos y la economía regional registró pérdidas superiores a S/1.000 millones, según el Instituto Nacional de Defensa Civil.
La preparación resulta especialmente relevante por el peso económico del sector. Los alimentos y bebidas industrializados representan aproximadamente el 26% del PBI manufacturero, según la Sociedad Nacional de Industrias. Además, entre enero y mayo de 2026, las agroexportaciones peruanas alcanzaron los US$ 4,713 millones, 5,2% más que en el mismo periodo del año anterior. Productos con fuerte presencia en el norte, como arándanos, palta, mango y espárragos, estuvieron entre los principales impulsores, de acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego.
Las lluvias intensas y las variaciones en la disponibilidad de agua pueden exigir más a la infraestructura y generar condiciones complejas para el personal. Una interrupción puede ocasionar pérdidas de producción, mayores costos y dificultades para cumplir compromisos comerciales. Por ello, la preparación debe considerar la continuidad de los procesos y protocolos que permitan al personal actuar de manera segura.
“La resiliencia industrial se construye antes de una contingencia. Contar con activos confiables y herramientas para anticipar fallas permite responder con rapidez y mantener los procesos críticos”, explica Jenny Trujillo, Industry Segment Specialist de ABB en Perú. En ese sentido, la especialista comparte cinco aspectos que las industrias deben considerar:
1. Priorizar la seguridad de las personas: La continuidad de una empresa empieza por cuidar a quienes la hacen posible. Ante escenarios climáticos adversos, se deben identificar las tareas y zonas de mayor exposición, reforzar la capacitación y establecer procedimientos que prioricen la seguridad del personal.
2. Identificar los activos críticos: Las empresas deben reconocer qué equipos y procesos resultan indispensables para mantener la producción. En aplicaciones de bombeo, esto implica revisar los motores que accionan las bombas, los variadores de velocidad que regulan su funcionamiento y los sistemas de control asociados.
3. Fortalecer el mantenimiento predictivo: Las revisiones programadas pueden complementarse con tecnologías de monitoreo para detectar señales tempranas de posibles fallas. El seguimiento de variables como vibración y temperatura facilita intervenciones oportunas y reduce el riesgo de paradas no programadas.
4. Optimizar el consumo energético: Los motores de alta eficiencia y los variadores de velocidad permiten ajustar el consumo a las necesidades de cada proceso. Esto contribuye a reducir costos y emisiones, proteger los equipos y avanzar en los compromisos de sostenibilidad.
5. Preparar protocolos ante interrupciones: Las empresas deben definir previamente cómo actuarán si falla un activo crítico o si las condiciones climáticas afectan el suministro de agua o energía. Los protocolos deben precisar responsables, canales de comunicación, equipos de respaldo y criterios para recuperar los procesos prioritarios.
Estas recomendaciones fueron abordadas durante el ABB Food & Beverage Day, donde especialistas y representantes del sector analizaron el aporte de los motores, el monitoreo y el mantenimiento a la construcción de operaciones más eficientes, confiables y resilientes.
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