Tiene la sonrisa imbatible de esos vendedores de aspiradoras que se ganaban la vida tocando mil puertas mientras la suela de sus zapatos se diluía. Nunca se lo ve enojado ni incómodo. No dejó de sonreír cuando se inventó un premio de la paz para masajearle el ego a Donald Trump, fabricante de una guerra que ha puesto la gasolina por los cielos. Tampoco para defender los 11 mil dólares que habrá que pagar para la final del próximo Mundial. Gianni Infantino es la encarnación del nuevo orden que manda en el fútbol. Después del FIFA Gate, las promesas se fundieron en una sola frase: “hay que cambiar”. Lo que no nos dijeron es que ese cambio era para que las cosas sigan exactamente igual.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Ha dicho también que un Mundial de fútbol equivale en cifras a “109 Super Bowls en 39 días”. A ver si le creen ese cuento los hoteleros gringos que andan cabezones porque el negocio no era tan rico como se los pintaron. Una encuesta de la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamientos señala que las reservas se mantienen en el nivel de un verano normal, en algunos casos por debajo de ello. Hasta han descrito el torneo “como un evento sin importancia”, según una reciente publicación de “Forbes”.
La acción del ICE sobre los inmigrantes es otro punto que genera incertidumbre. En Miami aseguran que no habrá redadas cerca del Hard Rock Stadium, donde se disputarán siete partidos. La organización Human RIghts Watch ha pedido una “tregua” para que los juegos se desarrollen con tranquilidad. En otras sedes se desconoce si la actitud será la misma.
De otro lado, en concordancia con las medidas tomadas por el Departamento de Estado, los hinchas de Argelia, Cabo Verde, Senegal, Costa de Marfil y Túnez deberán pagar una fianza de 15 mil dólares para que se les otorgue el visado y puedan alentar a su selección. ¿Alguien dijo que el fútbol era el deporte del pueblo?
El panorama es diametralmente distinto en México y Canadá, los otros organizadores. Mientras el estadio Azteca se convertirá en el primero en albergar tres copas del mundo distintas, en la tierra que viera nacer al querido Michael J. Fox, se espera que el certamen se convierta en el disparador definitivo del balompié entre las masas. Esta será la tercera ocasión en que el equipo que lidera Alphonso Davies dispute un Mundial.
¿Y a todo esto, qué nos toca a los peruanos? Acostumbrarnos a lo que por 36 años fue parte de nuestra normalidad: mirarlo por TV.
SOBRE EL AUTOR













