Era la mañana del sábado 30 de setiembre de 1989, cuando El Comercio publicó una noticia sorprendente: el policía francés Jean Luc Sánchez llegaría al país, junto a su perro Chasqui, para recorrer por tres meses una selva virgen peruana. La idea del agente europeo era realizar un estudio sobre “el comportamiento humano en un medio hostil y en situaciones extremas”, así como analizar la relación entre una persona y un animal bajo estas circunstancias.
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Asimismo, explicó que Chasqui, cruce de pastor belga con perro chusco, había nacido en Iquitos y tenía 13 meses de edad. El can llevaría un aparato emisor Argos, que enviaba señales de alerta en caso de peligro. Tras ello, un equipo de asistencia médica llegaría hasta su posición. Esta sería la primera vez que un animal canino llevaría un equipo de esta naturaleza en el cuerpo. Jean agradeció de antemano a las instituciones que hicieron posible que se concretara este estudio.
El detective parisino tendría, además, un equipo de emergencia con espejos y cohetes para facilitar su búsqueda aérea. El agente y su mascota solo se alimentarían de lo que encontrarán en esta inexplorada selva. Con este viaje también se buscaría realizar un estudio sobre las necesidades nutricionales de ambos viajeros. Antena 2, un canal de la televisión francesa, grabaría toda la expedición y la transmitiría en exclusiva al año siguiente (1990).
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El miércoles 11 de julio de 1990, Jean Luc Sánchez dio una conferencia de prensa en el local de la Alianza Francesa de Miraflores. Allí explicó que su travesía por la amazonia peruana iniciaría el 24 de julio y recorrería casi 400 kilómetros en trocha, desde Bolognesi (Loreto) hasta Contamana y Orellana, cerca del río Ucayali. También confirmó que la finalidad de esta expedición era analizar el comportamiento humano en un medio hostil y en situaciones extremas, y estudiar la relación entre el hombre y el animal en estas circunstancias.

Imagen de Luc y Chasqui tras la conferencia de prensa realizada el 11 de julio 1990. (Foto: Luis Laos/Archivo Histórico de El Comercio)
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Asimismo recalcó que este proyecto tendría un gran impacto científico y tecnológico, ya que se probaría por primera vez en el Perú un equipo de localización vía satélite compuesto por un emisor Argos. Además, aclaró que durante su recorrido se contactaría con representantes de Francia y de nuestro país a través de códigos, por donde ellos conocerían su ubicación exacta. Luc contó que para este viaje llevaría un equipaje de 45 kilos compuesto por una brújula, un receptor, documentos cartográficos, accesorios de caza y pesca, ropa especial, medicinas (vitaminas y sales minerales), material fotográfico y de vídeo, cohetes de socorro, etc.
También explicó que el 90% de su alimentación la obtendría de la caza y la recolección de frutos de la zona, así como de la pesca ocasional. Al mismo tiempo, manifestó que anotaría todos los detalles de cada una de sus experiencias en la zona y desarrollaría un cuestionario científico como seguimiento de su salud y las necesidades nutritivas de él y de su perro. Con esta información, pensaba escribir un libro tiempo después.

Instantes en que el detective francés explica a la prensa nacional los detalles del recorrido que haría por la selva peruana. (Foto: Luis Laos/Archivo Histórico de El Comercio)
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El policía francés también reveló que desde Iquitos sería trasladado en un avión de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) hasta la localidad de Angamos. De allí se irá en bote hasta Bolognesi, donde empezaría su travesía. Pasaría por el río Yaquerama (alto Yaraví) hasta llegar al puesto policial de Venus. En ese lugar, que es la mitad del trayecto, se encontraría con personal de la FAP, quienes le harían una revisión médica a ambos viajeros. Luego, seguiría su camino hasta llegar al río Ucayali.
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El jueves 13 de diciembre de 1990, Jean Luc Sánchez dio una conferencia de prensa desde la sede de la Alianza Francesa de Iquitos. El agente parisino, de padres españoles, reveló que estuvo 116 días en una selva virgen de la provincia de Requena, en Loreto. También contó que su travesía empezó el 25 de julio y recorrió, junto a Chasqui, más de 300 kilómetros de camino, en donde enfrentaron todo tipo de peligros.
El detective señaló que durante su expedición vio muchos nativos que vivían aislados de la sociedad y que solo le faltaron 50 kilómetros para llegar a su destino final. También recalcó que lograron sobrevivir gracias al amor que se tenía con su perro, animal por el que pagó 200 dólares y tuvo que prepararlo dos años para esta misión. El policía confesó que el viaje se les puso difícil cuando perdieron la mochila con alimentos y medicina al volcarse varias veces la embarcación con la que intentaron cruzar un río.

En julio de 1990, Jean Luc Sánchez, detective parisino de padres españoles, llegó al Perú y recorrió una selva virgen de Loreto junto a su perro Chasqui. (Foto: Luis Laos/Archivo Histórico de El Comercio)
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Después, se le extravió la radio que utilizaba para comunicarse con la Central Nacional de Estudios Especiales de Francia. Su experiencia en las nueve anteriores visitas a la amazonia peruana lo ayudó mucho a sobrellevar este problema. Por eso, se alimentaron de “todo lo que tuvieron a su alcance”. Incluso, Jean Luc llegó a comer buitres, anguilas y tortugas. Chasqui se alimentó de suri, larvas de escarabajos y chonta, una hoja de palmera que los lugareños la preparaban en las ensaladas en lugar de la lechuga.
El parisino también desveló que durante el viaje no presenciaron manadas de huanganas ni serpientes peligrosas. Solo pudieron ver dos boas negras de “seis u ocho metros de largo”. Tras contar esto, Sánchez calificó la experiencia como exitosa y la denominó ‘Expedición selva’. Asimismo, contó que Chasqui le salvó la vida al ahuyentar con sus ladridos a una familia de otorongos que lo rodearon cuando estaba pescando durante la noche.













