Cuando Elon Musk dijo que construiría un Roadster “volador” en 2018, la idea sonaba muy lejana. Para sus críticos, las pretensiones de Musk estaban más cerca de la ciencia ficción que de la realidad. Parecía haber tomar como inspiración el famoso DeLorean de “Volver al futuro”.
Un año antes, casi al finalizar el anuncio del Tesla Semi, Musk exhibió el prototipo de la segunda generación del Roadster. Y, aunque ya existía el popular Model 3, este auto tenía mayor relevancia al ser el primero que Tesla comercializó en Estados Unidos. Por ello, el magnate lo escogió para llevar la tecnología “voladora”.
Aquel Roadster del 2017 iba iniciar su producción en 2020, con cifras impresionantes: prometía un 0 a 100 km/h en 1,9 segundos y una batería de 200 kWh. Sin embargo, todo quedó en un prototipo.
Llegó el 2020 y el lanzamiento se pospuso. Lo mismo pasó en 2021, 2022 y 2023. Entonces Tesla argumentó problemas en la cadena de suministros global y enfoque en el Model 3.
En 2024, Musk explicó que el proyecto Roadster tendría un cambio radical: aceleraría de 0 a 60 mph (96,6 km/h) en menos de un segundo gracias a una colaboración estrecha con SpaceX.
Finalmente, en 2026 Tesla presentó en Texas al Roadster, rediseñado con líneas más definidas y cuadrangulares. Asimismo, demostró su capacidad para “volar” y acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 1 segundo. Para lograrlo, utiliza un sistema de propulsión de gas frío.
También este año, en setiembre, el gigante de la electromovilidad hizo debutar en Austin, Texas, al Cybercab, un robotaxi sin volante ni pedales. Había sido presentado en octubre de 2024 a lo grande en Hollywood.
El Cybercab, que tampoco tiene espejos retrovisores, solo puede transportar a dos personas y ha sido creado para servicios de taxi. Su motor eléctrico es de 220 CV y la batería ofrece una capacidad inferior a 50 kWh.
Estos hitos tecnológicos, sin embargo, abren un intenso debate entre sus luces y sombras. Por un lado, el Roadster destaca como un logro de innovación gracias a sus revolucionarias especificaciones. La integración de la tecnología de gas frío de SpaceX y su aerodinámica activa le otorgan una aceleración inédita en la industria. Este despliegue técnico no solo posiciona a Tesla a la vanguardia de la ingeniería automotriz, sino que demuestra que la propulsión eléctrica puede desafiar los límites de la física convencional.
La otra cara de la moneda revela que el proyecto aún arrastra el escepticismo de años de retrasos acumulados, lo que debilita la confianza en sus plazos de entrega. Además, enfrenta grandes trabas legales, ya que sus funciones de propulsión extremas no están homologadas para la vía pública por motivos de seguridad. Esto, sumado a la falta de un precio definitivo, amenaza con dejar al Roadster como un exclusivo juguete de exhibición o limitado a los circuitos.
El caso del Cybercab es distinto, ya que actualmente está circulando en Estados Unidos. Pero, para que haga su aparición en Sudamérica es otra historia, faltan estudios y un análisis más profundo del tema de seguridad.
Para José Ignacio Gutiérrez, conductor profesional chileno y subeditor del medio especializado Ruta Motor, el “Roadster volador”, es un automóvil ultramoderno que nos muestra lo rápido que avanza la tecnología. Aunque, “es muy evidente que en su versión con capacidad de vuelo será muy difícil verla en la práctica”.
“Yo creo que son más contras que pros porque todo es demasiado incipiente y desconocido. Por ejemplo, ¿quiénes estarán capacitados para conducir un auto así y operarlo de manera segura?”, asegura Gutiérrez.
Un ejemplo claro de lo lejos que está la llegada de un auto con esas características es que, para países como el Perú, la conducción autónoma todavía se encuentra lejos de formar parte habitual del transporte urbano. No puede haber conducción autónoma más allá del nivel 2 y hay 5 niveles.
“Por supuesto que no creo que sea factible la circulación de autos de este tipo. Está lleno de memes que son un poco reales. En América latina predominan las ciudades con tendido eléctrico en altura, a diferencia de EE.UU. o Europa”, concluye el especialista.
De cualquier manera, el futuro de la tecnología y de los automóviles sigue siendo incierto. Quizás esta propuesta del carro “volador” de Tesla sea más como una respuesta comercial a la competencia automotriz entre China y Estados Unidos. Cabe recordar que hace un año el fabricante chino BYD presentó el todoterreno que flota y avanza en el agua.

