El precio del dólar abrió este viernes 2 de octubre en S/3,440, por debajo de los S/3,453 registrados al cierre de ayer, cuando alcanzó su nivel más alto desde junio. La corrección se produjo después de conocerse que Estados Unidos creó apenas 29 mil empleos en septiembre, frente a los 90 mil esperados, lo que llevó al dólar a retroceder frente a sus principales pares.
El precio del dólar abrió este viernes 2 de octubre en S/3,440, por debajo de los S/3,453 registrados al cierre de ayer, cuando alcanzó su nivel más alto desde junio. La corrección se produjo después de conocerse que Estados Unidos creó apenas 29 mil empleos en septiembre, frente a los 90 mil esperados, lo que llevó al dólar a retroceder frente a sus principales pares.
“El dato de empleo modifica significativamente las expectativas sobre la decisión de tasas de la Reserva Federal para este mes. Tras conocerse el reporte, la probabilidad de una nueva subida en octubre cayó a niveles cercanos a 12%-15%, desde aproximadamente 25% previamente”, explicó Jorge Luis Huayta, trader FX de Kambista. En este escenario, los rendimientos de los bonos estadounidenses también registraron correcciones tanto en los tramos cortos como largos.
Pese a este movimiento, las tasas de largo plazo permanecen elevadas. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó 5,34%, su mayor nivel desde 2002. En paralelo, el petróleo registró una corrección cercana al 4% durante la mañana: el Brent retrocedió hacia los US$ 100 por barril y el WTI se ubicó alrededor de US$89,5, mientras el mercado evalúa posibles liberaciones de reservas de crudo y diésel para aliviar las restricciones de oferta.
Los metales, por su parte, mostraron una recuperación promedio cercana al 0,8% entre el oro, la plata y el cobre. Este escenario coincidió con una corrección de alrededor de 0,3% del dólar global y un avance de las monedas de la región, entre las que el peso colombiano y el peso mexicano lideraron las apreciaciones.
“Para el mercado peruano será clave observar si la corrección de las tasas estadounidenses se traduce en una menor demanda global por dólares o si los elevados rendimientos de largo plazo y la fortaleza acumulada del dólar continúan dominando los flujos”, agregó Huayta.



