Es el grito sagrado que nació para no quedarse en un solo estadio. Durante décadas, el “Y dale U” tuvo un dueño aparente: el fútbol, el césped, el Monumental y esas tribunas que aprendieron a convertir una camiseta en una forma de vida. Pero la historia de Universitario nunca se quedó solo en un rectángulo verde. Antes de que la pelota de fútbol terminara por convertirse en el gran corazón de su multitud, hubo otras pelotas, otras pistas, otros deportes y otros jóvenes que ya imaginaban a la ‘U’ como una institución capaz de competir en todas partes.
Por eso, el título del Torneo Apertura 2026 de la Segunda División de la Liga de Básquet de Lima tiene algo más que el brillo de una copa. En el mes de su aniversario 102, Universitario volvió a honrar la segunda palabra de su nombre: Deportes. Y mientras el quinteto crema celebraba en la FIA de la Universidad San Martín, a pocas cuadras del Monumental, el viejo grito recuperaba un sentido que quizás nunca debió perder: “Y dale U en todas sus disciplinas”.
Porque la ‘U’ no nació solamente para jugar fútbol.
Para entender por qué un título de Segunda División puede cargar tanto pasado, hay que retroceder incluso antes del 7 de agosto de 1924.
“El básquet está vinculado a la prehistoria de la ‘U’”, explica para esta nota el periodista y autor Rubén Marruffo, autor, entre otros libros, de *Crónicas con Garra*. Y utiliza esa palabra —prehistoria— porque antes de que Universitario tuviera nombre, camiseta y un lugar definitivo en la historia del deporte peruano, ya existía una idea más grande.
Carlos Cáceres Álvarez, impulsor de la creación de la Facultad de Educación Física de San Marcos, promovía la práctica de diversas disciplinas. En aquellos años iniciales se hablaba de una Confederación Universitaria de Deportes. Había atletismo, remo, básquetbol y fútbol. La semilla era polideportiva.
“Por eso, cuando se funda en 1924, estos equipos impulsaron también que jugaran con la ‘U’ en el pecho. Y años después se llama Universitario de Deportes y no Universitario de Fútbol”, apunta Marruffo.
No es un detalle menor. Es la explicación de un apellido.
El básquet también tuvo entre sus primeros impulsores a Mario de las Casas, uno de los fundadores del club y figura clave en la organización de Universitario para competir. Marruffo recuerda además que De las Casas, aficionado al básquet, fue el primer presidente de la Federación Peruana de Básquet.
La historia comenzó a botar y rebotar la pelota muy pronto. El primer partido de básquet de Universitario se disputó en octubre de 1924 ante el equipo del colegio Anglo Peruano, hoy San Andrés. “Dada la amistad que existía entre Carlos Cáceres Álvarez y John Mackay, educador británico y fundador del colegio San Andrés, se impulsó ese partido. San Andrés era en ese momento un equipo imbatible y enfrentó al conjunto de la universidad”, relata Marruffo.
Apenas unos meses después de la fundación, la ‘U’ ya estaba jugando en otra cancha.
El regreso de Universitario al básquet en 2026 no parte de cero. El club tiene doce títulos en el Campeonato Metropolitano de Baloncesto: 1926, 1927, 1928, 1929, 1931, 1933, 1934, 1950, 1966, 1971, 1972 y 1979.
La primera época dorada fue casi inmediata. La ‘U’ ganó cinco títulos consecutivos entre 1926 y 1931, con la salvedad de que en 1930 no se disputó el torneo. Era una hegemonía nacida cuando el club todavía aprendía a escribir su propia historia.
Después llegaron otras generaciones. En la década de los sesenta brilló Tomás “Pulpo” Sangio, uno de los basquetbolistas emblemáticos de Universitario y parte del quinteto peruano que compitió en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. La ‘U’ volvió a celebrar títulos en 1966, 1971 y 1972.
Y en 1979 llegó otra historia que los hinchas recuerdan con especial cariño. “Bajo la presidencia de Miguel Pellny se contrataron jugadores norteamericanos y se ganó la Liga Superior”, cuenta Marruffo. Sandy, Robertson y Konce fueron los apellidos de aquellos extranjeros que reforzaron al equipo y ayudaron a conquistar un campeonato en una época en la que el fútbol crema atravesaba una larga sequía.
Universitario no había sido campeón nacional de fútbol desde 1974 y tendría que esperar hasta 1982 para volver a celebrar. En medio de esa ausencia, el básquet ofreció una alegría. “Fue un título muy celebrado por los hinchas”, recuerda Marruffo.
La camiseta crema, cuando no encontraba gloria en un deporte, la buscaba en otro.
También ocurrió con el equipo femenino. La rama de básquet de Universitario conquistó títulos de la Liga de Baloncesto de Lima en 1966, 1971, 1972, 1983, 1988, 1989, 1990 y 1993.
La ‘U’ siempre había tenido más de una cancha.
El nuevo equipo de básquet fue presentado en mayo de este año. Y entre los nombres del plantel apareció uno que obligaba a mirar dos veces: Piero Alva.
El exdelantero, campeón y referente crema entre finales de los noventa y los primeros años del nuevo siglo, actual técnico del equipo masculino que compite en la Liga 3, también se sumó al quinteto de básquet.
La ‘U’ regresaba a la disciplina. Y lo hacía con un apellido que ya conocía los códigos de la camiseta.
El objetivo inmediato era competir en la Segunda División de la Liga de Básquet de Lima. El formato contemplaba una fase regular de nueve partidos. Los cuatro primeros clasificaban a semifinales y los ganadores disputaban la final del Apertura.
Universitario terminó como líder de la fase regular. Pero el camino hacia el título no tuvo nada de cómodo.
En el mes de su aniversario 102, Universitario volvió a levantar una copa en el básquet con Piero Alva como integrante del plantel. | Foto: Universitario de Deportes
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En semifinales apareció Lima Norte y la serie tuvo que resolverse en un extragame. Fue una de esas noches en las que un punto puede separar la celebración del silencio. La ‘U’ ganó 70-69 en un final agónico y avanzó a la definición.
Stefano Susffalich fue elegido MVP del partido decisivo. Después del encuentro destacó también algo que comenzaba a crecer alrededor del equipo: el público.
Poco a poco, los hinchas empezaban a llegar. Algunos por curiosidad. Otros porque el “Y dale U” no entiende de dimensiones de cancha.
La final ante Atenas volvió a exigir un capítulo extra.
Otra vez un extragame. Otra vez la obligación de ganar cuando el margen se había terminado.
El partido decisivo se jugó en la FIA de la Universidad San Martín, a pocas cuadras del Estadio Monumental. Universitario llegó al último cuarto con un empate de 38-38. Todo estaba abierto. Una posesión podía cambiar la noche.
Entonces apareció la mejor versión del quinteto crema.
La ‘U’ arrasó en el último periodo con un parcial de 24-5. El partido terminó 62-43. De un empate que prometía drama a una victoria contundente. Y después, la copa. Campeón del Apertura 2026.
Carlos Vicente, de la página especializada “PURO TU”, que siguió toda la campaña de Universitario, destaca especialmente el rendimiento de Rangel.
“Qué calidad de jugador. Por su potencia, experiencia y técnica, a pesar de no tener tanta altura, fue el mejor”, cuenta a El Comercio. Su actuación tuvo además una dificultad adicional. “Incluso con molestias jugó el extragame. Al final trataba de dar buena cara a los hinchas con las fotos y firmas, pero se notaba el dolor de su lesión”.
También resalta el carácter del capitán Antonio López y la experiencia del plantel.
“Es un grupo no tan joven, pero con mucha técnica y experiencia, que a veces tenía sus vacíos más por la parte física. Dos extragames seguidos pasan la factura. Pero poco a poco se ha ido complementando. Y sí hacen falta refuerzos extranjeros para lo que resta”, explica Vicente.
Y el regreso de la ‘U’ ha producido otro efecto.
“En lo económico es lo más sobresaliente. Marathon se sumó a dar obsequios por la misma presencia. Los jugadores jóvenes se nota que no están acostumbrados a jugar con tanto público y peor si es en contra”, señala.
La camiseta crema volvió a llevar multitudes a un lugar donde antes no estaban acostumbrados a ellas.
El Apertura es apenas la mitad del camino. Ahora Universitario deberá disputar el Torneo Clausura de la Segunda División de la Liga de Básquet de Lima. Si vuelve a ser campeón, conseguirá el ascenso directo a Primera División. Si otro equipo conquista el Clausura, habrá playoffs para decidir quién sube.
Todavía quedan partidos, puntos, tableros y noches por jugar. Pero el primer objetivo ya está en una vitrina. En agosto, el mes en que Universitario cumplió 102 años, el básquet le devolvió una imagen que parecía guardada en fotografías antiguas: jugadores con la ‘U’ en el pecho levantando una copa.
La noche del lunes pasado, en el mítico Coliseo Dibós de San Borja, la ‘U’ arrancó el Clausura con dos buenas noticias. Primero anunció a Elijah Anthony Wyche, un alero estadounidense de 2 metros de estatura, que se sumó a las filas para buscar el ascenso. El basquetbolista se formó en la Universidad de West Florida y se destaca por su potencia. Sus primeros minutos con la camiseta crema quedaron marcados por un contundente triunfo por 76-51 ante Guerreros Chasky. Elijah Anthony Wyche fue elegido como el MVP del partido.
La ilusión está intacta en tienda merengue. Quizás eso sea lo que significa este campeonato. No solamente el regreso de una disciplina ni el primer paso hacia el ascenso. Significa recordar que Universitario fue concebido para ser más grande que una sola cancha. Que su historia tuvo básquet antes de tener Monumental. Que tuvo campeones, olímpicos y títulos cuando el fútbol atravesaba sequías.
Y que ahora, mientras el vóley crece, el fútbol femenino pelea, el futsal compite y el básquet vuelve a levantar trofeos, aquella palabra final del nombre cobra nuevamente sentido. Universitario de Deportes.
Por eso, cuando vuelva a sonar el “Y dale U”, ya no habrá que preguntar dónde. Puede ser en el Monumental. En una cancha de vóley. En un coliseo. En un torneo de futsal. O frente a un tablero de básquet. Mientras haya una camiseta crema peleando por ganar, habrá una tribuna dispuesta a responder.
Y dale U. En todas sus disciplinas.

En el mes de su aniversario 102, Universitario volvió a levantar una copa en el básquet. | Foto: Universitario de Deportes
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