jueves, septiembre 10

El vigesimoquinto aniversario de los bestiales ataques del 11-S encuentra a Estados Unidos en el ambiente más polarizado de sus últimos años. Lo anterior puede sonar a frase hecha o a cliché, pero si comprobamos que será la primera vez que un presidente en activo no estará en los actos conmemorativos en Nueva York, concluimos entonces que no es exageración señalar que es un momento pico.

El vigesimoquinto aniversario de los bestiales ataques del 11-S encuentra a Estados Unidos en el ambiente más polarizado de sus últimos años. Lo anterior puede sonar a frase hecha o a cliché, pero si comprobamos que será la primera vez que un presidente en activo no estará en los actos conmemorativos en Nueva York, concluimos entonces que no es exageración señalar que es un momento pico.

Donald Trump ha decidido, más bien, asistir este viernes 11 a la ceremonia que se realizará en Washington, específicamente en el Pentágono, otro de los escenarios de los atentados perpetrados por Al Qaeda hace exactamente un cuarto de siglo.

Según el diario “The New York Times”, el líder republicano quería dar un discurso en la Zona Cero, aquella donde se levantaban las Torres Gemelas en la Gran Manzana. Pero desde el 2012 la organización del evento prohíbe cualquier alocución o intervención de los políticos y solo da voz a los familiares de las víctimas.

El mandatario salió al frente y desmintió la versión del influyente rotativo neoyorquino: “Más noticias corruptas: he estado en Nueva York muchas veces y nadie habla nunca, ¡es una ceremonia solemne!”.

Sea cual sea la verdadera razón, está confirmada la ausencia de Trump en la urbe neoyorquina. Quienes sí han confirmado su asistencia son los exgobernantes demócratas Joe Biden, Bill Clinton y Barack Obama, así como el exjefe de Estado republicano George W. Bush, quien estaba al frente de la nación cuando ocurrió aquella catástrofe.

El que también estará en primera línea este viernes 11 será Zohran Mamdani, el primer alcalde musulmán de Nueva York. El nombre del joven político demócrata, quien cumplirá 35 años dentro de un mes, está en boca de muchos en relación al 11-S desde que confirmó su asistencia a la ceremonia de este año, el primero que lo toma como jefe de la ciudad.

Reveladores documentos a la luz

En víspera de este aniversario 25, Zohran Mamdani mandó publicar 170.000 páginas de documentos reservados que apuntan a que las autoridades de la ciudad conocían los riesgos del aire tóxico en la Zona Cero y sus inmediaciones en los meses y años posteriores al ataque. Esta divulgación puso fin a dos demandas de la organización 9/11 Health Watch contra la ciudad y a años de restricciones para acceder a información sobre la calidad del aire y las preocupaciones de salud ligadas al atentado. Mamdani hizo hincapié en que más personas -unas 9.500- han muerto por enfermedades relacionadas con su exposición al lugar que las que fallecieron -casi 3.000- el día del ataque. 

Familiares, firmas y críticas

El actual jefe de la ciudad de Nueva York recalcó en las últimas horas que estará presente este viernes 11 en los actos conmemorativos “para honrar con orgullo a las víctimas y sus familias, a los supervivientes y a los socorristas”. Su presencia divide desde hace meses a los familiares de los fallecidos: si unos lo respaldan, otros como Giovanni Galante, viudo de una víctima, recolectaron 100.000 firmas para instar a Mamdani a que no acuda a la ceremonia alegando sus “posiciones hostiles”, la contratación como asesor jurídico de la ciudad de Ranzi Kassem -que representó legalmente a un miembro de Al Qaeda- y su negativa a condenar la expresión “globalizar la intifada”.

La contaminación política

Obviamente este aniversario también se ha teñido, y envenenado, de la rivalidad política. El exgobernador republicano George Pataki y Bruce Blakeman, candidato a gobernador republicano cuyo sobrino murió en la incursión terrorista de Al Qaeda, han mostrado igualmente su rechazo a la asistencia de Mamdani, anunciada desde julio. En defensa de la presencia del burgomaestre ha salido la gobernadora demócrata de Nueva York, Kathy Hochul, quien aseguró que Mamdani “tiene que estar” en el memorial, tal como lo han hecho sus antecesores desde el 2001. La comunidad musulmana de la urbe neoyorquina, que supone el 9% de la población total, aguarda con expectativa su comparecencia.

La rivalidad más marcada

Pero ha sido justamente uno de los predecesores de Mamdani quien de forma más virulenta lo ha criticado. El republicano Rudy Giuliani, burgomaestre de la Gran Manzana cuando ocurrió el 11-S, dijo que “habiendo perdido amigos allí, me ofende” que Mamdani vaya al memorial. Lo acusa, además, de “intentar ocultar” su hostilidad a Estados Unidos y de apoyar un complot musulmán para “apoderarse de ciertas partes de Estados Unidos”, aunque sin presentar pruebas. Sin nombrarlo, el actual jefe de la ciudad respondió así sobre los nombres de los que habían ocultado información al público sobre la calidad del aire neoyorquino: “La gente se enfermó porque los líderes en los que confiaban mintieron”.

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