Fueron rápidos para sancionar a la senadora que no mostró su voto. Pero tibios y condescendientes para tomar posición sobre un caso de violencia familiar que involucra a un diputado de sus filas. Para Juntos por el Perú, ser sospechoso de disidencia es más grave que ser acusado de agredir física y psicológicamente a una mujer. Mientras que a Silvana Robles la suspendieron el mismo día de la elección de la Mesa Directiva, a Julián Pérez Mallqui solo le dedicaron un cumplidor comunicado en el que se comprometen a seguir “de cerca el desarrollo de las investigaciones” y evaluar “la adopción de las medidas que correspondan”.
Fueron rápidos para sancionar a la senadora que no mostró su voto. Pero tibios y condescendientes para tomar posición sobre un caso de violencia familiar que involucra a un diputado de sus filas. Para Juntos por el Perú, ser sospechoso de disidencia es más grave que ser acusado de agredir física y psicológicamente a una mujer. Mientras que a Silvana Robles la suspendieron el mismo día de la elección de la Mesa Directiva, a Julián Pérez Mallqui solo le dedicaron un cumplidor comunicado en el que se comprometen a seguir “de cerca el desarrollo de las investigaciones” y evaluar “la adopción de las medidas que correspondan”.
‘Cheldo’ es el sobrenombre del sujeto a quien Roberto Sánchez incluyó en sus listas al Congreso. No es precisamente un personaje con una trayectoria impoluta que se vio inmerso en un malentendido. Es un viejo caserito de comisarías y juzgados. Su hoja de vida registra sentencias por violencia familiar, falsa declaración y lesiones culposas. Hace dos años, atropelló en Pichari a una madre y a una niña mientras manejaba en estado de ebriedad. No ha pagado hasta el momento la reparación civil que se le impuso. Ahora enfrenta una investigación preliminar por violencia familiar.
La máquina disciplinaria que Juntos por el Perú exhibió contra Robles sufrió un repentino desperfecto. La sanción draconiana ha cedido paso a la espera pasiva, al beneficio de la duda, al desganado rechazo a “cualquier acto de violencia”. La doble vara de un grupo que en segunda vuelta intentó maquillarse como progresista y sensible a la dignidad de las víctimas ha quedado expuesta.
Roberto Sánchez es responsable de haber colocado en la Cámara de Diputados a un individuo con estos antecedentes. Y Juntos por el Perú lo es por mirar hacia otro lado cuando alguien de sus filas es acusado de agredir a una mujer. Y por ocultar bajo la excusa del respeto al debido proceso lo que no es más que una silenciosa complicidad.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.




