Con una mano cubriéndose los ojos y la otra haciendo como una pistola: el hincha de Alianza Lima ya se acostumbró a recordar así a Eryc Castillo. El delantero ecuatoriano anotó su sexto gol consecutivo en cuatro partidos y los recientes triunfos de Alianza Lima llevan su nombre. Ante Deportivo Moquegua, Guede tuvo bajas obligatorias en el once titular: Paolo Guerrero y Alan Cantero. Dichos lugares los ocuparon Luis Ramos y Gaspar Gentile, respectivamente. El segundo, estrenando posición haciendo las veces de enganche detrás de los delanteros como nunca antes se le había visto en Alianza.
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Le bastaron seis minutos para quitarse la mochila de 13 fechas: Federico Girotti anotó su primer gol con Alianza Lima en la primera jugada clara que tuvo frente al arco rival. Aguantó, alzó la cabeza y remató. Como si él mismo no lo pudiera creer, se sorprendió por unos segundos pero llegaron Jairo Vélez y Eryc Castillo para despertarlo.
El estadio estalló por Girotti, a quien en el momento de su ingreso también se le aplaudió. El argentino de 26 años, ausente hasta la fecha anterior por una luxación de hombro, gritó y se señaló la dorsal en la camiseta 99. Miró a la tribuna y todos sus compañeros lo abrazó hasta tirarlo sobre el campo de juego.
Lo que vino después de su gol es un fiel reflejo de lo que hoy es Alianza. Hubo respaldo del vestuario, hubo abrazos, hubo unidad. Seguramente luego en el vestuario las felicitaciones continuaron. Girotti, que no ha tenido la suerte necesaria hasta ahora, encontró la mejor vitamina para un goleador en sequía: el arco.
Ayer tuvo 20 minutos en los que aunque no estuvo superlativo, sí se le vio pelearlo todo. Y con él, 30 mil hinchas celebrando, alentando, respaldado del que saben puede ser su puerta al gol si -como Eryc- encuentra esa confianza que es la base de todo goleador.
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