jueves, abril 30

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Lentes oscuros, un rifle de asalto en manos, explosiones de fondo y debajo la leyenda: “No más el Sr. Amable”. No se trata de un afiche celebrando a un nuevo héroe de acción, sino de una imagen que muestra al presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump. O al menos a una versión de él creada con inteligencia artificial.

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Y es que si el mandatario estadounidense tiene una adicción de la que no parece querer librarse es la de compartir por redes sociales imágenes fantasiosas de él mismo en diversas circunstancias. En esta ocasión su apariencia como tipo duro acompañaba un mensaje dirigido a Irán en el que presionaba por una rápida resolución al conflicto que inició a fines de febrero de este año y por reabrir el estrecho de Ormuz, asunto para el cual las negociaciones se han quedado estancadas desde hace semanas y por el cuál ha organizado su propio bloqueo naval con la esperanza de que Teherán termine claudicando.

“Irán no logra organizarse. No saben cómo firmar un acuerdo no nuclear. ¡Más les vale espabilar pronto! No más Sr. Amable”, escribió en redes sociales.”

En otros momentos lo hemos visto compartiendo en su red Truth Social imágenes creadas por IA en los que se lo veía rugiendo con un león, así como convertido en el conductor de una orquesta, el teniente coronel Kilgore de “Apocalipsis ahora” y el ganador de un premio Nobel (cortesía del primer ministro israelí). La cuenta oficial en X (antes Twitter) de la Casa Blanca tampoco se ha quedado atrás, presentando al actual habitante de la residencia presidencial como un sith, un rey y hasta Superman.

En conversación con El Comercio, el investigador y docente de la Universidad de Lima Manuel Santillán señala que la ecléctica colección de personalidades o versiones que adopta Trump esconden una estrategia por parte del mandatario y su equipo para mantener al republicano vigente en la conversación pública, generar polémica y posicionar temas.

“Contenidos como memes o imágenes controvertidas buscan generar discusión, atraer atención y, en algunos casos, distraer de otros temas. También ayudan a fijar la agenda mediática, haciendo que los medios hablen de ciertos asuntos y no de otros”, afirmó. “La inteligencia artificial ha reducido el tiempo y habilidad técnica que requería hacer estas imágenes en alta calidad, permitiendo producirlas rápidamente, probar versiones distintas en minutos y ajustar mensajes con mayor facilidad.”

No se trata de un fenómeno reciente ni exclusivo de Trump, nos recuerda la politóloga María Puerta Riera, profesora de Gobierno Americano en el Valencia College de Orlando, quien señala que incluso los propios iraníes también han utilizado estas herramientas para burlarse del mandatario estadounidense. Uno de los ejemplos más notables es el de Explosive Media, un creador de contenidos proiraní que difunde videos humorísticos críticos contra Donald Trump creados por IA e imitando la apariencia de Legos.

Explosive Media es uno de los creadores de contenido proiraní que utilizan la inteligencia artificial para hacer sus videos.

/ Explosive Media

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“Creo que en el contexto actual es difícil que actores políticos se abstengan de usar la inteligencia artificial y lo que vemos es lo contrario con su uso cada vez más extendido”, dijo en conversación con este Diario. “Trump ya empleaba herramientas digitales como memes, gifs y recursos virales durante la campaña del 2024, ahora lo que vemos es una ampliación de esas prácticas. Además, como no existe una regulación clara ni manuales institucionales sobre su uso por parte del gobierno, él no tiene incentivos para limitarla.”

Paradójicamente, a pesar de la aparente afinidad de Donald Trump por las imágenes modificadas mediante IA, son pocas las que ha publicado en redes sociales en torno al tema de la guerra con Irán, quizás por que el medio de difusión de los mismos, el internet, se encuentra todavía fuertemente controlado en la República Islámica, por lo que cualquier contenido relacionado en las redes sociales está destinado a audiencias estadounidenses.

Para Puerta, el discurso político en Estados Unidos ya venía cambiando desde hace un tiempo y lo que hizo Trump es exponer estas transformaciones de manera mucho más directa. Más significativo, en su opinión, ha sido el cambio en la estrategia de comunicación de la Casa Blanca, pasando de tener históricamente una estrategia más seria y cuidadosa en sus mensajes a imitar el estilo del presidente, “mostrando un claro deterioro” tanto en las formas de comunicación como en el contenido de lo que se comunica.

Pero el poder de esta tecnología no la hace infalible, sobre todo porque detrás de ella todavía hay operadores humanos que pueden cometer traspiés. Uno tremendo le ocurrió al propio Trump hace un par de semanas cuando, en medio de una riña con el papa León XIV, compartió en sus cuentas sociales una imagen evidentemente manipulada por IA en la que tomaba la apariencia de Jesucristo sanando a un enfermo, ilustración por la que tuvo que retractarse excusándose de que pensaba de que lo representaba como un doctor de la Cruz Roja.

Tras las críticas, Trump posteriormente afirmó que esta imagen lo mostraba como un doctor. (EFE/ Donald Trump Via Truth Social).

/ Donald Trump via Truth Social

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Y si bien no era la primera vez que las imágenes generadas por IA causaban una gran polémica al mandatario – solo unos meses atrás compartió un video donde mostraba al expresidente Barack Obama y a su esposa Michelle como monos y más de un año antes publicó una imagen suya vestido como pontífice a pocos días de la muerte del papa Francisco – fue su imagen como ‘médico de la Cruz Roja’ la que parece haber mostrado las grietas en entre sus votantes.

“He notado en las encuestas que inclusive en el votante promedio del presidente le disgusta el estilo del presidente. Es decir, votan por Trump por sus políticas, pero no les gusta la persona, sus rasgos humanos”, señaló Puerta Riera. “(La imagen de ‘doctor‘) lo que hizo fue obligar a muchos a dejar de justificarlo, de quitarse el autoengaño de que Trump es, en el fondo, una persona buena y un buen cristiano, porque justamente está atacando lo único que era salvable que era el tema religioso.”

A pesar de estos problemas, la politóloga duda mucho de que el mandatario cambie su estrategia política comunicacional utilizando IA y más bien ve un futuro (y presente) donde este se difunda aún más. “Se está convirtiendo en un recurso de uso masivo porque genera atención, curiosidad y alcance, ya sea para recibir apoyo o críticas”, consideró.

Más allá de Trump, ambos analistas consideraron que la expansión de la IA está modificando la comunicación política global de manera permanente y holística.

“En algunos países la inteligencia artificial se usa no solo para crear contenido, sino para diseñar estrategias de marketing político, estudiar tendencias de opinión, analizar grandes volúmenes de datos y hasta orientar políticas públicas”, remarcó Manuel Santillán. “Su impacto depende de cómo la aproveche cada partido o gobierno.”

Sin embargo, esta transformación no está sin riesgos y en la otra cara de la moneda hemos visto la proliferación de la desinformación, el uso de las imágenes falsas mediante tecnología ‘deepfake’ y la proliferación de granjas de bots políticos empoderados por IA que buscan manipular la opinión pública. “Hoy es más fácil producir contenido falso a bajo costo y difundirlo masivamente”, lamenta el investigador.

Un ejemplo del poder de la IA para inclinar por un lado la balanza de las elecciones se vió en la campaña presidencial de Rumanía en el 2024, cuya primera ronda se vió anulada por el Tribunal Constitucional por violaciones a la ley electoral luego de que se descubriera una red de bots impulsados por IA en TikTok que buscaban darle la victoria al candidato de la extrema derecha y prorruso Calin Georgescu. El caso fue tomado como una de las maneras como Moscú podía injerir en la política de los países europeos.

Una situación dantesca de la que ningún país del mundo, incluso el nuestro, se salva y para el que apropiadamente una de las soluciones recae en la colaboración entre la inteligencia artificial y el intelecto humano.

Lo que puede contrapesar un poco el uso malicioso de la IA es el monitoreo ciudadano”, señaló Manuel Santillán. “Hay distintas iniciativas de organismos internacionales que monitorean la comunicación digital en periodos de campaña, por ejemplo eMonitor+, un proyecto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y universidades locales que busca detectar ese contenido desinformador, tóxico, discurso de odio, que ayuda a transparentar cómo se está haciendo la comunicación política y que cosas no contribuyen al debate sano y democrático”.

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