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A inicios de este mes, Diego Torres volvió a Lima para encontrarse con un público que lo acompaña desde hace décadas. Su reciente concierto fue también una oportunidad para presentar parte de “Mi Norte y Mi Sur”, el álbum que da nombre a su actual gira y que marca un nuevo capítulo en una carrera que comenzó mucho antes de que varias de sus canciones se convirtieran en clásicos del pop latino. El disco llega después de años de escenarios, grabaciones y colaboraciones, pero Torres todavía encuentra motivos para revisar su manera de trabajar.
A inicios de este mes, Diego Torres volvió a Lima para encontrarse con un público que lo acompaña desde hace décadas. Su reciente concierto fue también una oportunidad para presentar parte de “Mi Norte y Mi Sur”, el álbum que da nombre a su actual gira y que marca un nuevo capítulo en una carrera que comenzó mucho antes de que varias de sus canciones se convirtieran en clásicos del pop latino. El disco llega después de años de escenarios, grabaciones y colaboraciones, pero Torres todavía encuentra motivos para revisar su manera de trabajar.
La diferencia está, en buena medida, en la forma en que enfrenta ahora la composición. A estas alturas, ya conoce el oficio y sus dificultades. Hay canciones que avanzan rápidamente y otras que necesitan ser modificadas varias veces. También hay momentos en los que prefiere dejar una composición durante unos días para volver a escucharla con distancia. “Hay veces que salís y decís: hoy, viste, no sé, se trabó”, cuenta. Para él, esa posibilidad forma parte de hacer un álbum y no necesariamente significa que el trabajo haya tomado un mal camino.
El cantante argentino Diego Torres lleva más de tres décadas de carrera entre la música, la televisión y los escenarios internacionales.
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Torres atraviesa este proceso desde una etapa de su vida que reconoce distinta a otras. “Es un momento de la vida donde uno ya tiene algunas décadas vividas, un camino recorrido, que dan cierta experiencia, pero me sigo sintiendo súper joven también”, explica. Esa experiencia también ha modificado su relación con las decisiones creativas. Ahora escucha más las opiniones de su equipo y de las personas cercanas, pero entiende que cada canción exige encontrar un punto propio antes de llevarla al público.
En “Mi Norte y Mi Sur”, esa mirada aparece incluso en el título. Cuando piensa en sus propias coordenadas, Torres no habla primero de lugares ni de metas profesionales. Habla de sus afectos. Allí incluye a las personas que lo han acompañado durante los años y también al público que sigue comprando entradas para sus conciertos. “Creo que mis afectos siempre han sido importantes en mi vida”, señala. Su norte, dice, está relacionado con el trabajo, el deporte y el cuidado de esos vínculos. Su sur, en cambio, tiene que ver con una de sus aficiones: la montaña y el snowboard.
“Mi Norte y Mi Sur” es el nuevo álbum de Diego Torres, un trabajo que llega acompañado de una gira internacional y nuevas canciones. (Foto: Difusión)
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La relación con Perú también forma parte de esa historia. Torres lleva décadas visitando el país y dice que conserva una conexión particular con él. Menciona a los amigos que ha hecho aquí, el mar y, por supuesto, la comida. También encuentra afinidades en el surf y el fútbol. Esa relación volvió a hacerse visible durante su reciente presentación en Lima, donde compartió escenario con un público familiarizado tanto con sus canciones más conocidas como con la nueva etapa que propone el disco.
Si hay una constante que Torres sí identifica después de tantos años, es la necesidad de sentirse representado por aquello que canta. No se trata de repetir una fórmula que alguna vez funcionó. Esa condición atraviesa sus decisiones en el estudio y también la manera en que construye un espectáculo. Puede escuchar sugerencias, modificar una canción o aceptar que una idea no funcionó, pero necesita reconocerla como propia antes de convertirla en parte de su repertorio.
Por eso “Mi Norte y Mi Sur” no funciona únicamente como el nombre de una gira o de un álbum. También resume el momento en que se encuentra Torres: con un repertorio consolidado, una relación de largo aliento con su público y suficiente experiencia para saber que un nuevo disco vuelve a ponerlo frente a preguntas que no tienen respuestas automáticas.



