El Perú se puede consolidar como un actor clave para la minería global, proveyendo los minerales – cobre, oro, plata, estaño – que el mundo necesita para lograr la transición energética. Para ello necesita, sin embargo, vencer una serie de desafíos vinculados a la predictibilidad de las reglas, la fragmentación institucional y la tramitología, que dificulta el desarrollo de los proyectos mineros.
El Perú se puede consolidar como un actor clave para la minería global, proveyendo los minerales – cobre, oro, plata, estaño – que el mundo necesita para lograr la transición energética. Para ello necesita, sin embargo, vencer una serie de desafíos vinculados a la predictibilidad de las reglas, la fragmentación institucional y la tramitología, que dificulta el desarrollo de los proyectos mineros.
“Hoy existe una demanda creciente por minerales críticos y el Perú tiene todo para jugar un rol importante”, apunta Diego Ortega, presidente del Simposio, XVI Encuentro Internacional de Minería, evento organizado por la SNMPE que se inicia mañana en Lima.
Mira también:
– ¿Cuál es el foco del Simposio en esta nueva edición bianual?
El foco de esta edición está en poner a la minería en el centro de una conversación mucho más amplia sobre el futuro del país. No es solo un evento sectorial, sino un espacio para entender cómo el Perú puede aprovechar el momento global y convertir sus recursos en competitividad y desarrollo.
– No será solamente un evento sectorial. ¿En ese sentido, cuál es la agenda?
La agenda está diseñada para conectar las grandes tendencias —como la transición energética, los minerales críticos y la nueva geopolítica— con los desafíos internos del país en inversión, institucionalidad y crecimiento. Además, hay un énfasis claro en una minería que no opera aislada, sino integrada con otros sectores y con el territorio. Por eso, el Simposio busca contribuir a una visión compartida de largo plazo, alineada con su lema: una minería que integra, construye el presente y transforma el futuro.
– ¿Hablando de la nueva geopolítica, la guerra en Medio Oriente impacta al sector minero?
Un conflicto de esta magnitud genera impactos en el sector. Aumentan los costos logísticos, sube la volatilidad de los mercados y se tensionan cadenas de suministro vinculadas a energía y metales estratégicos. Es una realidad que ninguna industria global puede ignorar.
– Dicho esto: ¿Cuáles son las previsiones para la inversión en minería este año?
En 2026 tendríamos un incremento de la inversión minera similar al del año pasado, que fue del 7%. Se tendrá el avance de trabajos de proyectos como Tía María, además de las inversiones vinculadas al aseguramiento y continuidad de las operaciones activas existentes.

Tía María iniciaría producción en los próximos meses.
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– ¿Y en producción?
En cuanto a la producción, este año esperamos cerrar con cifras que muestran variaciones positivas, similares a las del 2025. Hacia el cierre del 2027 y el 2028 podríamos estar superando las 3 millones de toneladas [anuales] de producción en cobre. En conjunto, el escenario es optimista porque hay una cartera prometedora, hay demanda en el mercado global y hay capital interesado; el reto es que esos proyectos efectivamente se concreten.
– ¿Qué riesgos visualizan para alcanzar este objetivo, a nivel global y local?
A nivel global, la minería está viviendo un momento particularmente decisivo. La transición energética, la electrificación y el avance tecnológico han colocado a los minerales críticos como el cobre, en el centro de la economía mundial. Esto está generando una demanda sostenida, pero también una competencia mucho más intensa entre países por atraer inversión, asegurar suministro y posicionarse en cadenas globales cada vez más exigentes.
– ¿Habrá mayor competencia por atraer inversiones?
Sí. Y en paralelo hay tendencias que están redefiniendo la industria como los mayores estándares ambientales, la trazabilidad en la cadena de valor, la presión por reducir la huella de carbono y una creciente exigencia de sostenibilidad por parte de los mercados y los inversionistas. Hoy, la competitividad ya no se mide solo en costos, sino también en la capacidad de cumplir con estos estándares.
– ¿Cuáles son los riesgos para la minería a nivel local?
El contexto externo es claramente favorable al Perú, pero los principales riesgos están en casa. Persisten desafíos vinculados a la predictibilidad de las reglas, la fragmentación institucional y la complejidad de los procesos para sacar adelante proyectos mineros. Tenemos una cartera con 65 proyectos por desarrollar que supera los US$ 63 mil millones, además de 80 proyectos en la cartera de exploración que superan los US$ 700 millones y que está en espera de dimensionarse. Es relevante para el país promover la minería y prestar atención a su competitividad.
– ¿Qué se debe hacer para impulsar la cartera de proyectos?
Es necesario promover una mayor presencia del Estado en los territorios y gestionar de manera positiva la relación con las comunidades. También hay un riesgo creciente asociado al avance de economías ilegales, que compiten de manera desleal y generan impactos sociales y ambientales muy severos. En ese escenario, el reto para el país apunta hacia aprovechar la ventana de oportunidad que ofrece el mundo, pero corrigiendo los obstáculos internos.
– ¿De qué manera?
Si logramos alinear competitividad, institucionalidad y sostenibilidad, el Perú puede consolidarse como un actor clave en esta nueva etapa de la minería global. Hoy existe una demanda creciente por minerales críticos, y el Perú tiene todo para jugar un rol importante. Lo que el sector espera es que se generen las condiciones para no dejar pasar esa oportunidad y traducirla en inversión, empleo y desarrollo para el país.
La minería ilegal es un obstáculo para el desarrollo de los proyectos mineros.
/ Alonso Chero
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Hay una expectativa bastante concreta y, al mismo tiempo, muy razonable: estabilidad y reglas claras. Los inversionistas pueden manejar escenarios complejos, pero lo que necesitan es saber a qué atenerse y que las condiciones no cambien a mitad de camino. Y eso se llama tener predictibilidad, que es esencial para seguir desarrollando las inversiones.
– Solicitan predictibilidad.
Y también hay una mirada muy práctica sobre el funcionamiento del Estado. Se espera mayor coordinación entre entidades, procesos más ordenados y plazos más previsibles que permitan que los proyectos avancen sin trabas innecesarias. Finalmente, hay una expectativa de fondo que tiene que ver con aprovechar el momento que vive el mundo.




