La distancia que separa a una persona de una atención de salud no se mide únicamente en kilómetros. También se expresa en el costo del traslado, las horas de trabajo perdidas, la cantidad de citas y autorizaciones necesarias o, simplemente, en no saber dónde acudir. Esa fue una de las principales conclusiones de las discusiones sobre descentralización desarrolladas durante el Roche Press Day, que reunió en Costa Rica a especialistas y representantes del sector salud de América Latina.
La distancia que separa a una persona de una atención de salud no se mide únicamente en kilómetros. También se expresa en el costo del traslado, las horas de trabajo perdidas, la cantidad de citas y autorizaciones necesarias o, simplemente, en no saber dónde acudir. Esa fue una de las principales conclusiones de las discusiones sobre descentralización desarrolladas durante el Roche Press Day, que reunió en Costa Rica a especialistas y representantes del sector salud de América Latina.
Martín Sabignoso, consultor sénior en salud para Latinoamérica y exsecretario de Equidad en Salud de Argentina, planteó que existen al menos cuatro distancias que condicionan el acceso: geográfica, económica, organizacional y de información. Por ello, sostuvo que descentralizar en el siglo XXI “no es mover un servicio de lugar”, sino conseguir que las necesidades puedan resolverse allí donde transcurre la vida de las personas. El modelo contempla acercar la prevención y el diagnóstico, pero también determinados tratamientos y el seguimiento. “No cambia el medicamento: cambia la forma en que el sistema lo hace llegar a la persona”, señaló al referirse al cáncer de mama.
En el Perú ya existen experiencias que apuntan en esa dirección. María Julia Caffaro, gerente general de Roche Pharma Perú, presentó resultados de iniciativas de navegación oncológica desarrolladas con establecimientos y actores locales.
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En el Perú ya existen experiencias que apuntan en esa dirección. María Julia Caffaro, gerente general de Roche Farma Perú y Bolivia, presentó resultados de iniciativas de navegación oncológica desarrolladas por establecimientos de salud y actores locales. Por ejemplo, en Hospital Nacional Carlos Seguín Escobedo de EsSalud Arequipa, el tiempo para una primera cita oncológica pasó de 20 a 2 días; la evaluación prequirúrgica, de 60 a 10 días; las interconsultas entre especialistas oncológicos, de 37 a 8 días; y el acceso al tratamiento, de 35 a 5 días.
Caffaro también expuso una experiencia desarrollada en Junín, concretamente en el Hospital Ramiro Prialé, donde la articulación entre asociaciones de pacientes, el hospital de EsSalud y la Dirección Regional de Salud permitió implementar un programa de navegación oncológica. Según explicó, la iniciativa ha beneficiado a 450 pacientes y generado un ahorro institucional acumulado de S/2,2 millones, principalmente por evitar hospitalizaciones que no eran necesarias. El caso, sostuvo, muestra cómo la coordinación entre los actores de una región puede mejorar la atención y, al mismo tiempo, generar eficiencias para el sistema.
La descentralización peruana enfrenta, además, una brecha de recursos humanos. Caffaro señaló durante su participación que el país cuenta con alrededor de 1,6 médicos por cada mil habitantes y que solo el 10% se encuentra en zonas rurales. Por ello, planteó fortalecer las capacidades locales, transferir conocimiento y mejorar la articulación entre los distintos actores. La discusión, sostuvo, no pasa únicamente por cuánto dinero se destina a salud, sino por el valor que genera la inversión y los costos que pueden evitarse mediante una atención más oportuna.
Otros países avanzan con modelos que llevan la descentralización incluso fuera de los establecimientos sanitarios. Sabignoso presentó experiencias de Argentina que buscan trasladar parte de la atención oncológica desde hospitales de referencia hacia establecimientos regionales y municipales. En Mendoza, el modelo incorpora el domicilio como un eslabón de la red oncológica, mientras que en Córdoba se busca evitar desplazamientos que en determinados recorridos pueden superar los 100 kilómetros.
Costa Rica explora otra dimensión: utilizar la información disponible para identificar a mujeres que no han realizado sus controles de cáncer de mama y buscarlas activamente. Sabignoso explicó que también se prevé emplear inteligencia artificial para acelerar el análisis de mamografías y priorizar los casos que requieren atención urgente. “La información que se genera día a día [debe ser] información accionable, que permita planificar, saber dónde están las brechas, a quién hay que convocar, a quién hay que visitar”, sostuvo. En República Dominicana, agregó, el seguro nacional de salud incorporará incentivos económicos para promover esta búsqueda activa y cerrar brechas de diagnóstico.
Durante el panel “Descentralizar para sanar”, –, puso el foco en otro requisito: descentralizar también la formación del personal sanitario. “Todo país debe tener una política de formación de recursos humanos en salud” que sea explícita y cuente con metas y plazos, sostuvo. A su juicio, las necesidades deberían actualizarse cada cuatro a seis años con participación de las instituciones de educación superior. “La descentralización del sistema de salud no es posible si no hay una política de Estado de descentralización”, afirmó.
La oncóloga uruguaya Guianeya Santander abordó las dificultades que aparecen cuando estas propuestas pasan a la práctica. Al trabajar en la posibilidad de administrar tratamientos oncológicos en el domicilio, explicó, comprobaron que no bastaba con transportar una terapia desde el hospital hasta la casa. “No era simplemente llevar un tratamiento a un domicilio, sino realmente generar […] un cambio en el modelo operativo, un cambio en el modelo de asistencia”, afirmó. El reto era conservar las condiciones de seguridad necesarias para el paciente.
El planteamiento común que atravesó las exposiciones fue que descentralizar no significa debilitar los grandes hospitales, sino fortalecer la capacidad de los establecimientos cercanos y reservar la alta complejidad para quienes realmente la necesitan. Sabignoso resumió el objetivo con una frase: “Descentralizar es mover oportunidades de vida”. Y añadió que el propósito final es lograr “que la distancia deje de determinar quién accede, quién recibe tratamiento y quién tiene mayores esperanzas de vivir”.
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