Encontrar a las mujeres que todavía conservan los cantos ancestrales Ashaninka no fue sencillo. La búsqueda llevó meses de viajes por la Selva Central, de comunidad en comunidad, siguiendo las referencias de líderes indígenas hasta dar con quienes aún recordaban melodías transmitidas por sus madres y abuelas. Algunas eran las únicas personas de su entorno que continuaban cantando. Otras habían dejado de hacerlo por vergüenza. Ahora, esas voces llegarán a la Sala Alzedo del Teatro Segura en “INABE: Cantos Ancestrales de Mujeres Ashaninka”.
Encontrar a las mujeres que todavía conservan los cantos ancestrales Ashaninka no fue sencillo. La búsqueda llevó meses de viajes por la Selva Central, de comunidad en comunidad, siguiendo las referencias de líderes indígenas hasta dar con quienes aún recordaban melodías transmitidas por sus madres y abuelas. Algunas eran las únicas personas de su entorno que continuaban cantando. Otras habían dejado de hacerlo por vergüenza. Ahora, esas voces llegarán a la Sala Alzedo del Teatro Segura en “INABE: Cantos Ancestrales de Mujeres Ashaninka”.
El repertorio reunirá a Leticia Shonori Chaychay, Teodora Sánchez de Huaringa y Claudia Chobiavante Samuel, junto a la cantante y compositora Yéssica Sánchez Comanti, quien participó en la recopilación y traducción de las canciones. También estarán los músicos Iván Jacobo Shimiñari, Francisco García Kañaireri y Romer Quentimari García, con instrumentos de fabricación propia como la zampoña, la sonaja y el tambor. El pequeño Gael Chobiavante, de cinco años, tendrá además su debut en Lima.
Las portadoras de los cantos ancestrales Ashaninka llegaron a Lima tras un proceso de investigación y recopilación que permitió rescatar melodías transmitidas de generación en generación por tradición oral. Fotos: Joel Alonzo/GEC
/ JOEL ALONZO
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Para el pueblo Ashaninka, la música no es un adorno de la vida cotidiana. Es una forma de comunicación con la naturaleza y el mundo espiritual. Hay cantos sagrados dedicados a Tasorentsi, el dios creador, y otros que acompañan momentos íntimos, como las canciones de cuna. En parte de esta tradición, las mujeres asumen el protagonismo de la voz mientras los hombres participan en el acompañamiento instrumental. Muchas de estas melodías han sobrevivido gracias a una transmisión oral y familiar que hoy enfrenta el riesgo de interrumpirse.
“Ya los jóvenes no encuentran un espacio para las tradiciones, es difícil hacerlo si es que no hay visibilidad, si es que hacen de esto algo invisible, queremos que lo nuestro prevalezca y por eso cantamos”, menciona Shonori, exjefa comunal. “Es nuestra forma de comunicarnos, cuando no se encuentra una forma de describir como nos sentimos, lo hacemos a través de la música”, agrega Sánchez.

«INABE» presenta versiones de cámara de cantos tradicionales bajo la figura de obra derivada, una propuesta que busca proteger legalmente el patrimonio musical sin alterar su titularidad colectiva. Fotos: Joel Alonzo/GEC
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La historia de este concierto también es la historia de un vacío legal. En el derecho de autor, una canción suele tener un creador identificable. Pero ¿qué ocurre cuando una melodía pertenece a una comunidad? Estas expresiones, asociadas al folklore o al patrimonio cultural, pueden quedar en una zona donde la protección colectiva no está claramente resuelta.
“Cuando uno, como individuo, escribe una canción, tiene derechos de autor porque el autor es identificable”, explica Álvaro Ocampo Grey, abogado especializado en propiedad intelectual. El problema aparece cuando se trata de una creación colectiva: no existe un autor individual al que la ley pueda reconocer como titular. “Ahí aparece el término de propiedad colectiva, que no encuentra un dueño o autor en sí”, señala el abogado y compositor.
lima 16 de julio de 2026
“INABE: Cantos Ancestrales de Mujeres Ashaninka”. retratos de cantantes Ashaninka que presentaran un canto ancestra, en el teatro Segura. Een ESTA FOTO DE IZQUIERDA A DERECHA: Claudia Chobiavante, Leticia Shonori Chaychay, Yéssica Sánchez Comanti y Teodora Sánchez de Huaringa Fotos: Joel Alonzo/GEC
/ JOEL ALONZO
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La discusión no es nueva. En el ámbito de la propiedad intelectual se ha discutido la posibilidad de crear un derecho sui generis para los pueblos indígenas. La conversación incluso llegó a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Sin embargo, después de más de dos décadas de negociaciones, el debate internacional todavía no ha llegado a una solución definitiva.
La alternativa encontrada para este proyecto fue trabajar con la figura de la obra derivada. “De esa forma sí se pueden registrar estas composiciones”, explica Ocampo Grey, quien, además de abogado, es compositor y participó en la transcripción y los arreglos de los cantos junto a otros músicos para adaptar estas melodías a la música de cámara. Pero el principio fue claro: los compositores no se convertirían en los propietarios de la música original. “No vamos a ser los dueños de esas canciones. Los dueños son las asociaciones representativas”, explica.
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La idea es que las nuevas versiones tengan una titularidad legal y que cualquier uso posterior pueda negociarse con las organizaciones indígenas. “Si se quiere monetizar también tendría que haber una negociación detrás”, precisa Ocampo Grey. Por ello la importancia de este concierto, que busca convertirse en un precedente para que los ashánincas puedan decir, bajo el amparo de la ley, que lo suyo es por fin suyo.
Sobre el concierto
INABE: Cantos Ancestrales de Mujeres Ashaninka
El martes 21 de julio a las 7:00 p.m., la Sala Alzedo del Teatro Segura (Jr. Huancavelica 251, Cercado de Lima). Ingreso Libre.




