Caminos del Inca es historia pura y Raúl Orlandini ha sido protagonista de sus páginas más memorables en los últimos años. El ‘Mono’, uno de los pilotos más queridos del automovilismo nacional, cerró este domingo la edición 54 de la competencia con una nueva celebración: ganó la categoría Tracción Integral Nacional (TIN) junto a su copiloto Pedro La Cruz, a bordo de su Mitsubishi EVO X, y terminó cuarto en la clasificación general.
Caminos del Inca es historia pura y Raúl Orlandini ha sido protagonista de sus páginas más memorables en los últimos años. El ‘Mono’, uno de los pilotos más queridos del automovilismo nacional, cerró este domingo la edición 54 de la competencia con una nueva celebración: ganó la categoría Tracción Integral Nacional (TIN) junto a su copiloto Pedro La Cruz, a bordo de su Mitsubishi EVO X, y terminó cuarto en la clasificación general.
La de este año fue su décimo séptima participación en Caminos del Inca, exactamente veinte años después de su debut, cuando tomó la posta de su padre, Raúl Orlandini Dibós. Desde entonces, el piloto ha construido una trayectoria que incluye cuatro títulos de la clasificación general. En esta edición, el objetivo fue conquistar la categoría TIN, un desafío que afrontó junto a su equipo y con el respaldo de las marcas que lo acompañan.
El camino no estuvo libre de dificultades. Los frenos, la dirección y los neumáticos exigieron trabajo a lo largo de las etapas, pero Orlandini logró superar los inconvenientes y remontar posiciones. Tras la primera jornada, marchaba octavo en la general y cuarto en su categoría. En el tramo final entre Puno y Arequipa, controló su ventaja para asegurar el triunfo en TIN por más de un minuto sobre Ronmel Palomino. En la clasificación general, registró un tiempo de 14:55:55.0, por detrás de Eduardo Castro, André Martínez y Jorge Martínez.
Pero la historia del ‘Mono’ en Caminos del Inca no se explica solo con tiempos y posiciones. Su paso por las rutas también se ha convertido en un espectáculo para los aficionados, que siguen de cerca sus maniobras y comparten videos de su recorrido en redes sociales. En cada campamento, Orlandini suele ser uno de los pilotos más solicitados para una fotografía, un saludo o un autógrafo. Ese vínculo con la gente acompaña una trayectoria que empezó en 2006 y que, veinte años después, suma otro capítulo de celebración en el rally más emblemático del Perú.