Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Protestan por diversas razones, pero el enojo parece ser el mismo. Miles de jóvenes se han lanzado a las calles en varios países europeos –en muchos de forma violenta– con reclamos que incluyen desde mejores condiciones educativas y de vivienda hasta más políticas anticorrupción. Es una revolución que, aunque está lejos de ser homogénea, ha puesto el foco en la generación Z, aquella integrada por jóvenes nacidos entre 1997 y el 2012, y que en su mayoría afirma haber heredado un mundo “roto”, en el que tener una vida digna es casi una ilusión.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

La policía intervino para dispersar a las personas que se congregaron frente al edificio en el que vivía la octogenaria Maricarmen Abascal, en Madrid.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Los jóvenes en Grecia exigen mejores condiciones para la educación. (Foto: AP)
/ Petros Giannakouris
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
“Lo que todos estos jóvenes tienen en común es la frustración”, dice a El Comercio Francesco Tucci, director de la Carrera de Comunicación y Periodismo en la UPC. “Es una generación que padece precariedad laboral, encarecimiento de la vida, crisis de vivienda, desigualdad, desconfianza institucional. A diferencia de sus padres y abuelos, se han quedado sin ningún paracaídas social y no gozarán de servicios públicos de calidad”, añade.
Tensión al alza
- 2.400 detenidos dejaron los disturbios del fin de semana pasado en Francia, además de saqueos en París, Marsella, Lyon y Burdeos.
- 70.000 policías y otros agentes han sido desplegados para las manifestaciones previstas para hoy y mañana en el país galo.
Para Tucci, un factor que ha permitido el escenario para el enojo de las nuevas generaciones es que existe una incoherencia entre la fuerte política liberal introducida por la Unión Europea y las tensiones del estado bienestar. “Hoy todo el sistema público se está desmantelando. Lo que se consideraban derechos sociales adquiridos ahora están retrocediendo hacia privatizaciones con la política actual de la Unión Europea”, apunta.
Su postura es compartida por Rodrigo Murillo, historiador y analista internacional afincado en Francia, quien describe el descontento juvenil como un síntoma de la obsolescencia del modelo europeo.
“Vemos el declive de un sistema social que pretendía financiarlo todo con una fuente inagotable de riqueza que finalmente se terminó por agotar. Básicamente, todos los pilares sobre los que reposaba el modelo europeo hoy día parecen tambalearse. La juventud protesta y con razón”, señala a este Diario.

Un manifestante grita consignas con un megáfono mientras otros sostienen una pancarta durante una protesta por las condiciones de aprendizaje en París el 22 de octubre de 2026. Foto: JULIEN DE ROSA / AFP
/ JULIEN DE ROSA
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Si bien comparten su insatisfacción, los jóvenes que protestan en Europa tienen perfiles diversos y no son homogéneos ni en sus reclamos ni en su orientación política. En la primera línea están quienes exigen mejores perspectivas de futuro. Pero las manifestaciones también han evidenciado la presencia de grupos radicales e individuos violentos que han aprovechado la situación para delinquir.


