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Mientras el sol se niega a dar paso al invierno, en Lima se filma en secreto una película sobre César Vallejo. Es necesario adentrarse para saber lo que ocurre. Un elenco de más de 20 personas recorre más de 20 locaciones para retratar —en aproximadamente 20 momentos clave— la vida y obra del poeta trujillano, quien, al ser tan complejo, tiene al director Luis Llosa repitiendo escenas en diversas casonas de la ciudad.
Mientras el sol se niega a dar paso al invierno, en Lima se filma en secreto una película sobre César Vallejo. Es necesario adentrarse para saber lo que ocurre. Un elenco de más de 20 personas recorre más de 20 locaciones para retratar —en aproximadamente 20 momentos clave— la vida y obra del poeta trujillano, quien, al ser tan complejo, tiene al director Luis Llosa repitiendo escenas en diversas casonas de la ciudad.

Briana Botto y Gian Paul Miranda interpretan a Otilia y César Vallejo en una de las escenas que revive el romance prohibido del poeta, uno de los episodios más íntimos retratados por la película. (Fotos: Jairo Artaza – @bald_visual)
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En Barranco, entre las calles Pérez Roca y Tacna, Llosa busca que Santiago de Chuco aparezca en un edificio de inicios del siglo pasado. En el interior, la utilería ambienta el espacio para darle ese carácter de “cine de época” y, en el caso de esta escena, llevar al público al reencuentro entre César Vallejo, interpretado por Gian Paul Miranda, y su amor prohibido, así como su sobrina, Otilia, encarnada por Briana Botto.
Miranda viene de una formación teatral e investiga sobre la relación del actor con la memoria corporal y el dolor. Su rostro guarda un semblante, y una frente, similar a la del poeta, así como aquel gesto parco que evocan las fotografías de Vallejo. Sin embargo, el hombre sentimental aparece cuando recita los poemas frente a su amada. Cuando se adentra en el personaje. Y cuando su mirada encuentra la de Botto, ambos conectan, se sonríe y antes de ver qué pasará entre ambos, Llosa corta.
Luis Llosa supervisa cada detalle antes de iniciar una nueva toma. El director apuesta por una narración construida a partir de recuerdos y flashbacks que recorren la vida del autor de Trilce. (Fotos: Jairo Artaza – @bald_visual)
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La película inició sus grabaciones el 6 de julio y espera tener su primera proyección a finales de este año, posiblemente para el aniversario de la Universidad César Vallejo, patrocinadora de este proyecto. En su defecto, esperará hasta el 15 de abril, aniversario del fallecimiento del poeta trujillano, a quien, asegura el director, “se le saldará una deuda pendiente, pues es un poeta universal”. Una promesa que Llosa debe apresurar, pues el 25 de julio terminan las grabaciones.
Reynaldo Arenas comparte escena con Carlos Raúl Neyra, quien interpreta a César Vallejo en su infancia, durante una secuencia que reconstruye los primeros años del poeta y el vínculo con su familia en Santiago de Chuco. (Fotos: Jairo Artaza – @bald_visual)
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La trama no está contada de forma lineal. Por eso, durante esta escena romántica no aparece el otro Vallejo: su versión infantil, interpretada por Carlos Raúl Neyra. Quienes sí acompañan este breve momento idílico son Reynaldo Arenas y Urpi Gibbons, quienes interpretan a los padres de Vallejo y danzan al compás de la música y las instrucciones del director. En medio de la escena festiva, a Llosa se le cuela un actor de otra secuencia. “¡Corte!”, y prosigue.
En los días posteriores se grabará a personajes como Víctor Raúl Haya de la Torre, Antenor Orrego y González Prada. Y, durante las grabaciones en la Casa Fernandini —recreada para convertirse en el Palais Concert—, Vallejo se encontrará con Valdelomar y otros amigos de la bohemia. Estos momentos de su vida no buscan fidelidad. Al final de las escenas, estos se alteran en ciertos elementos, pues todos son flashbacks que parten del motor que da vida a este proyecto: Vallejo está muriendo y yace moribundo en cama recordando su vida. A su lado, Georgette, interpretada por Amranta Khun, desespera ante la inesperada y misteriosa enfermedad que padece su amado.
Amaranta Khun interpreta a Georgette Philippart junto a Gian Paul Miranda en las escenas ambientadas en Francia, estas fueron grabadas en el Callao. (Fotos: Jairo Artaza – @bald_visual)
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La muerte de Vallejo, así como la de otras grandes figuras de la literatura, encierra misterios y teorías. Llosa apela a una de tantas. “Una de ellas es que fue envenenado por los estalinistas, ya que él había mostrado comentarios favorables hacia Trotsky. Eso era la cruz de su momento. Muchos intelectuales disidentes murieron durante esa época de formas similares y en las mismas circunstancias. Nadie puede decir que así fue, pero yo en la película la expondré”, nos revela.
El director también pretende mostrar que “no hay determinismos en la vida de Vallejo, sino la acumulación de momentos y dolores en su vida”. Por ello, recurre a una estructura que encierra ciertas interpretaciones personales y que también muestra cómo fueron naciendo los poemas más importantes de la obra del poeta, quien inevitablemente fallecerá interpretado por el mismo actor, Gian Paul Miranda, quien, tras un par de tomas, guarda una mirada melancólica al ver llegar a su hermano en escena, interpretado por Fernando Luque.




