El acuerdo petrolero alcanzado entre Venezuela y Estados Unidos amenaza con alterar el esquema de alianzas e intereses que durante años permitió a China y Rusia mantener una presencia estratégica en el país caribeño, además de consolidarse como aliados clave del chavismo y socios económicos. Ahora Washington ha conseguido una posición privilegiada sobre importantes campos petroleros, varios de los cuales habían sido operados por esos países, mientras Caracas asegura que sus compromisos con empresas chinas y rusas no serán desconocidos.
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Según la agencia Reuters, varios de esos campos habían sido operados por empresas chinas como China Concord Resources, Sinopec y CNPC, además de una empresa de Rusia.
Otro reporte de Reuters señaló que los campos seleccionados estaban en el cinturón del Orinoco y en la cuenca del lago de Maracaibo.
Hasta ahora, ni Venezuela ni Estados Unidos han publicado un desglose oficial de los 17 campos que permita determinar qué empresa operaba cada uno.

Fotografía muestra a la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao, designada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en Caracas. Foto: EFE/ Palacio de Miraflores
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El domingo, la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao, se refirió al tema y aseguró al canal privado Venevisión que su país es respetuoso de los acuerdos petroleros suscritos con China y Rusia.
“Nosotros tenemos acuerdos con China y Rusia y son empresas mixtas con autorización de ejercicio de actividades primarias vigentes. Nosotros somos muy respetuosos de esos acuerdos”, sostuvo Henao.
A la ministra se le preguntó si China y Rusia quedaban fuera del negocio petrolero venezolano tras el acuerdo con Donald Trump, y respondió que las empresas mixtas donde esos dos países tienen participación “continuarán ejecutando sus actividades”.
El martes de la semana pasada, China exigió a Caracas que salvaguarde sus intereses en Venezuela.
Según Guo Jiakun, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de China, la cooperación entre su país y Venezuela “está protegida por el derecho internacional y las leyes de ambos países”.
En la misma entrevista, la ministra Henao también sostuvo que Venezuela mantiene “el control y la propiedad” de su petróleo.
Fue en respuesta a lo que dijo Trump el 28 de agosto, cuando mencionó que el acuerdo asegura el “control mayoritario estadounidense sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela”. Dos días después, el magnate manifestó que se trata de “un regalo de Venezuela para el pueblo de Estados Unidos”.
Pero Henao insistió en que es “un acuerdo comercial” y que el “regalo que el pueblo venezolano ofrece al pueblo estadounidense es la garantía de un suministro confiable de esa energía”.
China y Rusia pierden terreno en Venezuela

El mandatario de Venezuela Nicolás Maduro estrechando la mano del presidente de China Xi Jinping durante una reunión en Moscú el 9 de mayo de 2025. (Foto de MARCELO GARCIA / Presidencia de Venezuela / AFP).
/ MARCELO GARCIA
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Para el politólogo venezolano José Vicente Carrasquero, el nuevo escenario supone un desplazamiento de China, Rusia y otros aliados y un aumento considerable de la influencia de Washington sobre el sector energético de Venezuela.
Carrasquero considera que la afirmación de la ministra Henao, de que los acuerdos petroleros con China y Rusia continuarán vigentes, responde más a una necesidad política que a la realidad que se está configurando. “Trata de mantener un discurso hacia adentro que no se ajusta a la realidad”, sostiene. Agrega que el chavismo apela a esa narrativa como consecuencia de “ese discurso antiimperialista de mucho tiempo que ahora los encuentra postrados a los pies de Estados Unidos”.
“Algunos de esos campos que están entregando estaban en manos de Rusia y China. Seguramente no estaban muy operativos, pero los manejaban”, señala.
Para el politólogo, el cambio debe entenderse dentro de una estrategia estadounidense más amplia para reducir la presencia de sus rivales geopolíticos en América Latina.
“Trump lo ha dicho abiertamente: ni Rusia, ni China, ni Irán, ni Cuba”, afirma Carrasquero, quien considera que Washington está recuperando una posición de predominio en lo que históricamente ha considerado su “patio trasero”.
¿Qué queda de los acuerdos de Venezuela con China y Rusia?

El presidente ruso, Vladimir Putin, y el presidente venezolano, Nicolás Maduro, se estrechan la mano mientras intercambian documentos durante una reunión en Moscú el 7 de mayo de 2025. (Foto de Alexander NEMENOV / AFP).
/ ALEXANDER NEMENOV
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Carrasquero explica que la relación petrolera de Venezuela con China tuvo fundamentalmente un componente financiero: Beijing adelantó recursos a Caracas que estaban destinados, entre otras cosas, a la adquisición de bienes chinos, mientras Venezuela debía devolver ese financiamiento de manera progresiva. Para ello se sumó la participación de empresas chinas en proyectos asociados con PDVSA, con el fin de formar compañías mixtas de explotación de petróleo.
En el caso de Rusia, también existieron participaciones en empresas vinculadas a la estatal venezolana.
Ahora, el analista cree que la nueva estructura impulsada por Washington puede reducir significativamente el peso de ambos países en el sector.
La pregunta central que se hace Carrasquero no es únicamente si Venezuela mantendrá formalmente vigentes sus acuerdos con China y Rusia, sino cuánto espacio real tendrán esas empresas para operar y producir petróleo bajo el nuevo esquema impulsado por Trump.


