El segundo día del plan piloto del carril bidireccional del Corredor Azul en la avenida Arequipa comenzó con la vía cerrada durante la mañana debido a una maratón que recorrió la calle este domingo 23. El servicio se reanudó posteriormente, mientras la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) mantiene su decisión de continuar con la medida que un día antes generó protestas y un enfrentamiento entre colectiveros y agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP).
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El trabajador explicó que la intención de la medida es que los colectiveros se acostumbren progresivamente a utilizar esta vía alterna. “Lo que al menos evita es que a la vuelta no pasen por la Arequipa”, señaló, en referencia al sentido hacia el Centro de Lima.
La observación del domingo, sin embargo, tuvo una particularidad. Durante la mañana, la avenida permaneció cerrada por la maratón, por lo que el propio trabajador de la ATU indicó que en ese momento había pocos colectivos circulando. Con la reapertura de la vía se retomó el tránsito y pudo observarse nuevamente la circulación de estas unidades hacia Miraflores.
La situación muestra que la implementación del carril bidireccional no ha significado la desaparición inmediata del transporte informal de la avenida Arequipa. El nuevo esquema restringe el uso de determinados espacios y obliga a los vehículos que se dirigen hacia el Centro de Lima a utilizar rutas alternativas.
La ATU sostiene que los colectivos compiten con el transporte masivo
Para la ATU, la resistencia de los colectiveros tiene también una explicación económica. Gonzales sostuvo que estos vehículos compiten directamente con el Corredor Azul y que su permanencia en la avenida afecta la operación del servicio masivo.
El funcionario señaló que el pasaje del Corredor Azul es de S/2,40, mientras que los colectivos cobran entre S/6 y S/7. Según su interpretación, los transportistas informales buscan mantener ese flujo de pasajeros.

Los colectivos suelen parar en el cruce de calles para recoger pasajeros, esto afecta los tiempos de viaje de los buses. (Foto: Julio Reaño / GEC).
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Gonzales también explicó que los colectivos suelen detenerse en las intersecciones para recoger pasajeros, lo que termina afectando los tiempos de recorrido del corredor. La ATU busca, precisamente, que el nuevo carril permita reducir esas demoras y aumentar la velocidad del transporte público.
El vocero utilizó además la capacidad de los vehículos para explicar la diferencia entre ambos sistemas. Según indicó, un bus de 12 metros del Corredor Azul puede transportar alrededor de 80 pasajeros, mientras que un colectivo lleva aproximadamente cuatro personas. Por ello, sostuvo que serían necesarios unos 20 colectivos para trasladar una cantidad similar de pasajeros.
En contraste, durante el recorrido de El Comercio, un conductor de colectivo consultado cuestionó la intervención policial y sostuvo que las autoridades deberían concentrarse en combatir la delincuencia antes que restringir los espacios por donde circulan sus vehículos.
Petit Thouars concentra parte del tránsito que deja Arequipa
El nuevo esquema también modifica la circulación de los vehículos que se dirigen hacia el Centro de Lima. Petit Thouars se ha convertido en una de las principales alternativas para este flujo.
La ATU ya había previsto que parte del tránsito privado que utilizaba Arequipa migraría hacia esta avenida. Gonzales explicó que, antes de la intervención, la entidad realizó monitoreos con drones y análisis de saturación de las vías. También coordinó con la Municipalidad de Lima ajustes semafóricos en 28 de Julio y Petit Thouars.

El tramo de avenida Petit Thouars que desemboca hacia la avenida 28 de Julio, por lo general, para altamente congestionado. Con el desvío del programa piloto podría acrecentar de forma dramática el flujo de autos particulares. (Foto: Google Earth)
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Según el funcionario, durante el primer día no se registró una congestión significativa en Petit Thouars ni en 28 de Julio. “Ha sido un tráfico fluido”, afirmó, aunque reconoció que durante algunos momentos pudieron formarse colas breves.
La situación deberá seguir siendo monitoreada mientras el plan avance, especialmente, señala Gonzales, porque la circulación por la avenida Arequipa continuará modificándose conforme se consolide el nuevo esquema.
El piloto busca reducir a la mitad el tiempo de viaje del Corredor Azul
La ATU no solo evaluará si el carril puede mantenerse en términos de ordenamiento vial. Gonzales explicó que existen indicadores específicos para determinar la eficacia de la intervención.
Uno de los principales será el tiempo de viaje. Según la entidad, antes de la intervención el Corredor Azul demoraba entre 10 y 12 minutos en recorrer este tramo, y el objetivo es reducir ese tiempo a entre cinco y seis minutos. Durante el primer día, en hora punta, Gonzales aseguró que se registró un tiempo de recorrido de tres minutos.
Otro indicador será la velocidad comercial. Actualmente, según la ATU, los buses alcanzan velocidades de entre 8 y 9 kilómetros por hora durante las horas punta. La meta es elevar ese promedio hasta aproximadamente 18 kilómetros por hora.
La autoridad también observará la evolución de la demanda. Actualmente, el eje moviliza alrededor de 70 mil usuarios diarios, y uno de los objetivos es conseguir que más pasajeros opten por el transporte masivo al encontrar un servicio más rápido y seguro.
De kilómetro y medio a una eventual ampliación hacia Pardo
El tramo implementado actualmente comprende aproximadamente 1,5 kilómetros. Sin embargo, la propia ATU ya contempla la posibilidad de avanzar progresivamente hacia otros sectores de la avenida Arequipa.
Durante el recorrido de El Comercio, un trabajador de la entidad explicó que este primer tramo funciona como una prueba. Según detalló, si los resultados muestran mejoras en los tiempos de viaje y en la espera de los pasajeros, la intervención podría avanzar hacia un siguiente tramo comprendido entre Emilio Fernández y Javier Prado.

Los vehículos deberán circular por rutas alternas como las avenidas Petit Thouars, Paseo de la República, Salaverry, entre otras. (Gráfico: ATU).
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La ampliación no sería inmediata ni automática. El trabajador explicó que se trata de un proceso que requiere resolver, entre otros aspectos, la coordinación con propietarios de inmuebles que cuentan con cocheras y necesitan mantener el acceso a sus viviendas o establecimientos.
Según el trabajador, la proyección de la entidad es avanzar progresivamente por bloques y alcanzar la avenida Pardo hacia diciembre.

































