lunes, septiembre 14

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

La inteligencia artificial (IA) ha entrado en una nueva etapa. Si bien es cierto que la masificación de esta tecnología comenzó hace unos cuatro años, hoy existen un gran número de empresas que ofrecen este servicio, pasando por las estadounidenses OpenAI, Anthropic, Google, Meta, las chinas DeepSeek, Moonshot AI, Alibaba, o la europea Mistral AI.

La inteligencia artificial (IA) ha entrado en una nueva etapa. Si bien es cierto que la masificación de esta tecnología comenzó hace unos cuatro años, hoy existen un gran número de empresas que ofrecen este servicio, pasando por las estadounidenses OpenAI, Anthropic, Google, Meta, las chinas DeepSeek, Moonshot AI, Alibaba, o la europea Mistral AI.

Detrás de cada una se encuentra un modelo a seguir. Y no, no se trata solo del modelo de IA. Se trata del modelo de negocio, basado en el tipo de software: de código abierto (open source) y de código cerrado (closed source o de propietario).

Para esto hay que entender que la construcción de un modelo de IA se traduce en códigos de programación. El Open Source Initiative (OSI), o código abierto, implica que este código está disponible, se puede descargar, modificar y estudiar.

En cambio, el código cerrado implica que toda la tecnología detrás de un modelo es propiedad de una misma empresa. Los usuarios pueden interactuar con él, adaptarlo para sus negocios, pero el programa sigue siendo de la empresa.

¿Y por qué genera esto un debate? ¿Qué conviene a los peruanos? Por un lado, forma parte de la carrera entre China y Estados Unidos por la IA, y también es un tema de costo.

Rodrigo Chanamé es especialista en inteligencia artificial. Ha trabajado en Meta y considera que en el Perú se usa bastante IA, aunque solo a nivel de chat y “no hay tanta adopción de los sistemas agénticos”. La razón podría estar en el precio, indica, y las mejores suscripciones pueden ir desde los 200 soles al mes.

“Los costos son muy prohibitivos, pero yo creo que, especialmente con los modelos open source, estos tools agénticos se van a volver un poco más populares”, comentó en diálogo con El Comercio.

Además…

«He visto cómo ha evolucionado todo»

Rodrigo Chanamé tiene 26 años y a su corta edad es testigo del desarrollo de la inteligencia artificial. Tras acabar el colegio, en Perú, viajó a Canadá gracias a una beca que ganó. Luego hizo su traslado a la Universidad de Harvard. Se ha especializado en inteligencia artificial y esto lo ha llevado a Silicon Valley, donde laboró en Meta. «Yo justo me gradué en la universidad unos meses antes de que saliera la primera versión de ChatGPT. Entonces, he visto el proceso de cómo ha evolucionado todo», cuenta sobre su experiencia en el corazón tecnológico de Estados Unidos.

"He visto cómo ha evolucionado todo"

La facilidad de los agentes de IA es que permiten programar tareas. Se trata de softwares que con cierta autonomía pueden cumplir objetivos, incluso actividades del día a día.

“Puedes pensar en tener aplicaciones que tú puedes diseñar para el trabajo. Por ejemplo, un programa que lea todos tus correos en la mañana, todas tus reuniones que se guardaron, y te diga cada día lo que tienes que hacer. Ya no necesitas decirle a tu ingeniero de software. No, ahora lo puedes hacer con IA”, explicó.

Pero, llegar a ese nivel de uso de la IA en el Perú aun no es de fácil acceso para todos. Señala Rodrigo Chanamé que “con los modelos open source se va a democratizar un poquito más en el futuro”.

La batalla de los modelos

En los últimos días se ha iniciado una nueva batalla en torno a la inteligencia artificial, luego de que Estados Unidos denunciara a empresas chinas por robar sus modelos mediante la técnica de ‘destilación’. China calificó de “infundadas” las acusaciones.

No es un secreto que hay una carrera entre ambas potencias de la IA. Así lo ha dejado ver también el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent. “No podemos hacer una pausa porque los chinos no la harán”, afirmó el último martes.

Estados Unidos y China viven una batalla por dominar la inteligencia artificial. (Foto: Generada con IA / Copilot)

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Esta disputa se da en un año de profundo cambio.

Explica Chanamé que el momento de inflexión se dio en febrero, cuando empezaron a popularizarse las herramientas agénticas, en especial el Claude Code de Anthropic.

Y, claro, también está la batalla por los tipos de modelos que se utilizan.

“Ahorita está la batalla de los modelos Open Source. Por ejemplo, los modelos chinos, ellos te dejan copiar los modelos, editar los parámetros. Y luego tienes el modelo closed source, el modelo de Anthropic, de OpenAI, donde tienes que pagar las licencias y son carísimos”, indicó.

El detalle está en que los modelos abiertos, según Chanamé, “han empezado a volverse muy cercanos en performance” a los modelos cerrados, y, además, son mucho más baratos.

Quien parece haber notado esta diferencia es Mark Zuckerberg. En lugar de abogar por centralizar la IA a modelos cerrados, ha planteado no restringir el acceso. Es más, en un ensayo publicado hace unas semanas indicó que el objetivo debería ser que “los modelos de código abierto estadounidenses sean los mejores a nivel mundial”.

“Para eso es necesario eliminar los obstáculos que dificultan que los modelos de código abierto estadounidenses compitan”, dijo el CEO de Meta, firma tecnológica dueña de Facebook, Instagram, WhatsApp y MetaAI.

¿Peligro real o marketing?

La batalla por la inteligencia artificial también genera temores sobre lo que pueda hacer esta tecnología.

Cada cierto tiempo salen rumores de posibles ‘hackeos autónomos’. Primero ocurrió con Anthropic y su modelo Mythos. Unos meses después, agentes autónomos de OpenAI realizaron un ciberataque a la plataforma Hugging Face. Aunque estaba dentro de un campo de prueba, despertó temor de lo que ahora se podía hacer.

Señala Chanamé que la IA es una herramienta y “si utilizas una herramienta mal, pues, es mala. Es decir, si utilizas un cuchillo sin cuidado, te cortas”. No es que la IA se vaya a volver pensante, pero recomendó que siempre es bueno tener un humano en el loop agéntico, pensar cómo fallaría el agente para limitar “la onda expansiva de las consecuencias”.

Sin embargo, desde su experiencia también nota la presencia del marketing.

“En mi opinión, es bastante marketing porque esas compañías están muy cercanas de salir a la bolsa [de valores]. Entonces, hay bastante interés de que los inversores, las compañías tengan su cash out, su evento de liquidez. Por eso también hay este tema político, de que si los modelos open source se vuelven demasiado buenos, estas compañías van a perder capitalización. Ahí es donde yo diría está un poquito metida la la política”, indicó.

Y la polémica no se ha detenido. Jacob Coxon, investigador británico de inteligencia artificial, protagonizó la última controversia. Renunció a su trabajo en Anthropic y aseguró que la IA “podría matarnos a todos para finales de la década”.

El debate sigue abierto. Queda esperar los siguientes cambios.

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