lunes, agosto 3

La imagen fue elocuente. Apenas sonó el pitazo final, los futbolistas de Universitario caminaron con la mirada perdida sobre el césped del Inca Garcilaso de la Vega. No era únicamente una derrota. Era la sensación de haber sido superados de principio a fin en un escenario donde, hasta hace no mucho, el tricampeón encontraba respuestas cuando otros encontraban excusas. Esta vez, Cusco fue un infierno. Lo fue por el fútbol de un Cienciano intenso, dinámico y convencido de su idea. Y también por una tribuna que convirtió cada recuperación, cada cierre defensivo y cada ataque imperial en un impulso que terminó asfixiando al campeón nacional.

La imagen fue elocuente. Apenas sonó el pitazo final, los futbolistas de Universitario caminaron con la mirada perdida sobre el césped del Inca Garcilaso de la Vega. No era únicamente una derrota. Era la sensación de haber sido superados de principio a fin en un escenario donde, hasta hace no mucho, el tricampeón encontraba respuestas cuando otros encontraban excusas. Esta vez, Cusco fue un infierno. Lo fue por el fútbol de un Cienciano intenso, dinámico y convencido de su idea. Y también por una tribuna que convirtió cada recuperación, cada cierre defensivo y cada ataque imperial en un impulso que terminó asfixiando al campeón nacional.

LEE: VIDEO: Universitario no pudo ante Cienciano en Cusco y se aleja de a cima del Torneo Clausura

Si algo distinguió a la ‘U’ durante los últimos tres títulos consecutivos fue su capacidad para competir en la altura. Ganar en ciudades como Cusco, Arequipa, Cutervo o Andahuaylas dejó de ser una excepción para convertirse en una costumbre. Sin embargo, esa identidad parece haberse quedado en el camino. En lo que va del año, Universitario no ha podido imponerse en ninguna de esas plazas. El triunfo frente a ADT en Tarma, en el inicio del Clausura, daba la impresión de que el problema estaba resuelto. Pero el Garcilaso volvió a desnudar una realidad incómoda: este equipo ya no transmite la autoridad que alguna vez lo hizo temible fuera de Lima.

Del otro lado apareció un Cienciano que atraviesa uno de sus mejores momentos. El único club peruano que disputará los octavos de final de la Copa Sudamericana, donde enfrentará a Botafogo, jugó con la confianza de quien sabe exactamente a qué juega. El conjunto dirigido por Carlos Desio presionó alto, atacó por las bandas y encontró espacios con una facilidad sorprendente ante una defensa crema que nunca logró acomodarse.

Buena parte de las dudas vuelven a apuntar hacia el banco. Héctor Cúper insistió con una línea de cuatro que, hasta ahora, no ofrece garantías. Pero más allá del dibujo, llamó la atención la cantidad de futbolistas ubicados fuera de su mejor contexto. César Inga volvió a jugar a perfil cambiado; Andy Polo tuvo que adaptarse como lateral en una defensa de cuatro; Alzugaray recorrió toda la banda; Jairo Concha y Quiroz quedaron demasiado exigidos en la primera línea de volantes; Alex Valera salió constantemente del área para asociarse; Fértoli terminó haciendo un desgaste enorme entre ataque y retroceso; y Requena asumió la responsabilidad del primer pase desde el fondo.

Sin quitar mérito a un gran Cienciano ni cargar toda la responsabilidad sobre el entrenador, la lectura del partido volvió a dejar interrogantes. Universitario quiso jugar con intensidad, pero se quedó sin aire demasiado pronto. Sus volantes no lograron retroceder a tiempo, las bandas quedaron desprotegidas y el cuadro cusqueño convirtió los centros en un arma permanente. Fue un equipo partido, largo y sin capacidad de reacción. La estadística explica la magnitud del problema: la ‘U’ remató apenas una vez durante todo el encuentro.

El dominio local terminó reflejándose en el marcador. A los 34 minutos, Matías Succar aprovechó una desatención defensiva para abrir la cuenta. El gol hizo estallar un Garcilaso repleto, que empujó a Cienciano durante toda la noche y convirtió cada avance crema en una misión cuesta arriba. Universitario nunca encontró respuestas. Ni desde el banco ni dentro del campo. A los 82 minutos, Carlos Garcés sentenció el 2-0 y terminó de desatar la fiesta cusqueña.

Universitario vs. Cienciano. (Foto: Liga 1)

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Mientras el equipo intenta encontrar respuestas futbolísticas, Universitario también vive horas decisivas fuera de la cancha. Este Diario pudo conocer que la transferencia de Jesús Castillo al Esperance de Túnez quedó totalmente acordada luego de que el club crema respondiera la documentación enviada desde África. El volante viajará este martes y la oficialización de la operación se realizará entre hoy y mañana.

La venta, según pudo conocer este Diario, supera el medio millón de dólares —lejos del millón que se especuló inicialmente— y Universitario conservará el 20% de una futura transferencia, apostando por el crecimiento internacional de uno de los mediocampistas con mayor proyección del plantel.

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