`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Hay historias que empiezan lejos de casa, pero que terminan encontrando su lugar en escenarios que alguna vez parecían ajenos. La de Cielo Díaz, una joven arequipeña que lleva cuatro años viviendo en La Paz, Bolivia, es una de ellas. Llegó al país altiplánico después de haber recorrido distintos escenarios junto a agrupaciones peruanas y, con el tiempo, convirtió la incertidumbre de empezar de cero en una oportunidad para construir una nueva etapa de su vida.
Ingeniera comercial de profesión y artista por vocación, Díaz dejó Arequipa, su familia, su tienda de vestidos y una parte importante de su vida para probar suerte en Bolivia. El camino no estuvo libre de dificultades: buscó oportunidades relacionadas con su carrera, enfrentó puertas que se cerraron por ser extranjera, vivió momentos de soledad y también atravesó pérdidas personales que la hicieron pensar en regresar. Sin embargo, decidió quedarse.
Hoy es la única peruana en la delantera de “Divinas”, agrupación boliviana que, con apenas cinco meses y medio en la escena musical, viene ganando espacio entre el público. Desde allí, Cielo representa al Perú a través de la cumbia sureña y la cumbia con sabor, mientras continúa descubriendo una faceta artística que alguna vez también la llevó por el canto.
En esta entrevista con El Comercio, Cielo Díaz recuerda los sacrificios que implicó emigrar, habla de las oportunidades que encontró en Bolivia, de las personas que se convirtieron en sus “ángeles” durante este proceso y de los momentos en los que estuvo a punto de volver a Arequipa. También cuenta qué significa ser la única peruana de “Divinas”, cómo ha cambiado su vida en estos cuatro años y cuáles son los sueños que todavía prefiere mantener en reserva.
¿Qué tuvo que pasar para que una joven arequipeña terminara formando parte de una agrupación boliviana que hoy está dando tanto que hablar?
Te cuento que conocí Bolivia hace algunos años, cuando tuve la oportunidad de viajar con algunas agrupaciones peruanas, como Agua Bella y Aguas de Oro, donde formaba parte del cuerpo de baile. Desde entonces, quedé cautivada por la alegría de sus fiestas y, sobre todo, por la calidez con la que nos recibían. Fue ahí cuando nació en mí la ilusión de algún día volver.
Y esa oportunidad finalmente llegó. Hoy llevo cuatro años viviendo en Bolivia. Salir de mi zona de confort y abrir nuevos horizontes en un país hermano ha sido todo un reto. No ha sido fácil, pero estoy convencida de que el arte no tiene fronteras.
Desde que llegué a Bolivia he tenido la oportunidad de trabajar con diferentes agrupaciones, y estoy muy agradecida con cada una de ellas por haber confiado en mí, brindarme trabajo y abrirme las puertas para seguir creciendo profesionalmente.
Hoy quiero agradecer especialmente a Ibisa Producciones – Bolivia por darme la oportunidad de formar parte de su proyecto. Me llamaron directamente para integrar “Divinas” y no dudé en aceptar este nuevo desafío.
Reitero mi profundo agradecimiento a mis jefes por la confianza, por creer en mi talento y por apostar por mí. Esta experiencia representa un nuevo capítulo en mi carrera y me llena de orgullo poder seguir haciendo lo que amo en un país que me ha recibido con tanto cariño.
Cuando tomaste la decisión de irte a Bolivia, ¿sentiste que estabas persiguiendo un sueño o arriesgándolo todo?
Tenía mucho miedo, incertidumbre y, al mismo tiempo, mucha inquietud y emoción por todo lo nuevo que me esperaba. Implicaba transformar por completo mi realidad profesional como ingeniera comercial, alejarme de mi familia, dejar mis costumbres, mi tienda de vestidos y, sobre todo, despedirme de Arequipa.
Dejar mi ciudad fue una de las apuestas más grandes de mi vida. Hoy, al responder esta pregunta, recuerdo un camino lleno de sacrificios, desafíos y también muchas satisfacciones. A pesar de los temores y las dudas, siempre confié en mí misma y traté de mantener una actitud positiva, convencida de que todo esfuerzo valdría la pena.
Cielo Díaz la rompe en los escenarios de Bolivia con su talento
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
¿Cuál fue el momento más duro de emigrar y empezar una nueva etapa lejos de tu familia y de tu país?
Pues sí, empezar de cero es difícil. Al inicio busqué trabajo relacionado con mi carrera, tratando de encontrar oportunidades, pero por ser extranjera muchas veces me cerraban las puertas. Sin embargo, lo tomé como un reto más y decidí seguir adelante.
La distancia y estar lejos de mi familia también fueron difíciles. Extrañar a mi madre y a mis hermanos, adaptarme a una nueva rutina y enfrentar la soledad no fue sencillo. No poder estar con ellos en fechas especiales te hace confrontar tus verdaderas motivaciones y recordar por qué decidiste asumir este desafío.
Aun así, le echaba ganas y trataba de seguir adelante. Como anécdota, recuerdo que en alguna oportunidad llegué a sentirme discriminada por ser peruana, pero, en lugar de dejarme vencer, eso me dio más fuerzas para continuar buscando oportunidades y demostrar mi capacidad.
Y así, poco a poco, se presentó la oportunidad de trabajar como bailarina en diferentes agrupaciones musicales, un camino que terminó abriéndome nuevas puertas y permitiéndome seguir creciendo en Bolivia.
¿Eres la única peruana en ‘Divinas’?
Sí, soy la única peruana en la delantera de “Divinas”, y para mí es un orgullo, pero también una gran responsabilidad. Hoy en día, el público boliviano me recibe con mucho cariño, y eso es algo que valoro profundamente.
Durante este camino también he tenido la suerte de conocer personas maravillosas que se convirtieron en verdaderos ángeles para mí y que me brindaron su apoyo en momentos importantes. Les estoy profundamente agradecida por todo el cariño, la confianza y el respeto que me han demostrado. Cada una de ellas ha dejado una huella especial en esta etapa de mi vida.

Cielo Díaz con su talento es clave en la agrupación «Divinas»
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
¿Alguna vez sentiste el peso de representar al Perú dentro de una agrupación extranjera ?
Más que un peso, para mí fue un reto y un desafío. Aprender a bailar un estilo y subgénero nuevo y diferente, como la cumbia sureña y la cumbia con sabor, ha sido una experiencia enriquecedora. Es un estilo de música que tiene mucha presencia y movimiento aquí en Bolivia, y que con el tiempo también me ha gustado y ya forma parte de mí.
Cada día sigo aprendiendo algo nuevo, buscando mejorar y adaptarme a este género que hoy disfruto tanto representar.
Antes cantabas y ahora también destacas como bailarina. ¿Qué faceta de Cielo Díaz todavía no conoce el público?
Pues sí, en algún momento estuve incursionando y aprendiendo a cantar. Incluso comenzamos a formar un grupo femenino en la ciudad de Juliaca, pero ese mismo año llegó la pandemia y el proyecto tuvo que cancelarse.
En Perú también tuve la oportunidad de integrar las filas de Agua Bella, Aguas de Oro, Evelyn Campos, entre otras orquestas, experiencias que me permitieron conocer países como Ecuador, Colombia, Brasil, Chile y Bolivia, además de recorrer gran parte del Perú.
Siempre me han gustado diferentes áreas. Me apasionan la Medicina y la Educación Inicial y Parvularia; llegué a ingresar a estas carreras, pero por diferentes circunstancias de la vida no pude culminar mis estudios. Sin embargo, sí logré concluir la carrera de Ingeniería Comercial y también estudié una carrera técnica en Secretariado Ejecutivo.
En mis ratos libres me gusta leer. Soy amante de los animales y tengo mucha fe en Dios. Amo profundamente a mi madre, a mis hermanos y a mi familia. También me encanta viajar, conocer nuevos lugares y vivir nuevas experiencias.
Y aunque hoy mi camino está enfocado en el baile, sé que en algún momento volveré a conectarme con el canto, una faceta que sigue formando parte de mí.
¿Qué encontraste en Bolivia que quizá no habías encontrado en el Perú como artista?
En mi Perú también tuve muchas oportunidades y estoy profundamente agradecida por cada una de ellas. Hoy, estar en Bolivia es algo increíble para mí. Haber salido sola de mi zona de confort, atreverme a abrir nuevos horizontes y encontrar oportunidades gracias a mi propio esfuerzo y mérito es algo que me llena de orgullo y satisfacción.
Sé que pude hacerlo y que, poco a poco, estoy logrando aquello que al inicio parecía tan difícil. Esta experiencia me ha demostrado que, con perseverancia, confianza en uno mismo y muchas ganas de salir adelante, es posible superar los miedos y alcanzar nuevos sueños.
Divinas está creciendo muy rápido. ¿Cómo manejas el hecho de que tu vida haya cambiado en tan poco tiempo ?
Sí. “Divinas” está creciendo, y eso es gracias al esfuerzo de todos. Somos más de 23 personas, un verdadero equipo, y recién llevamos cinco meses y medio en el ambiente musical. Poco a poco vamos avanzando, aprendiendo y creciendo juntos, y esperamos seguir llegando al corazón de muchas más personas.
Mi vida está en constante cambio y aprendizaje. Mi trabajo es fundamental para mí, por eso lo asumo con mucha responsabilidad, compromiso, humildad y, sobre todo, con profundo agradecimiento por cada oportunidad que se me presenta.
¿Hubo un momento en el que pensaste en regresar a Arequipa y dejar todo? ¿Qué te hizo quedarte?
Sí. Durante estos cuatro años viviendo en La Paz hubo momentos en los que pensé en regresar a Arequipa. El fallecimiento de un ser querido fue uno de los momentos más difíciles, porque no poder estar presente ni despedirme me quebró durante meses. Hasta el día de hoy es algo que me afecta.
El año pasado, además, mi mamá se puso mal de salud y no dudé en viajar a Arequipa. Dejé todo por un par de meses para estar a su lado, mucho antes de entrar a “Divinas”.
Hace poco también viajé a Perú por las elecciones presidenciales y aproveché para pasar unos días con mi familia. Durante esos días falleció mi mascota, que fue como mi bebé durante 15 años. Esta vez tuve la oportunidad de despedirme de ella, algo que me permitió regresar a Bolivia con más tranquilidad y, sobre todo, con mucha fortaleza para seguir trabajando.
Si hoy pudieras hablar con la Cielo Díaz que recién empezaba en la música, ¿qué le dirías sobre el camino que le esperaba?
Le diría que no deje de estudiar, jajaja. Pero, como sé que es terca, también le diría que se prepare porque el camino que le esperaba y que todavía recorre ha sido y es muy complicado.
Hubo muchas decepciones, sacrificios y tristezas, pero también tuve la suerte de encontrar verdaderos ángeles en el camino, personas que me ayudaron a no derrumbarme y que estuvieron conmigo en momentos muy difíciles.
Sobre todo, le diría que nunca deje de confiar en Dios y que recuerde que mamá siempre estuvo ahí. Hemos tenido mucha fortaleza para seguir adelante y hoy tenemos personas que admiran nuestro trabajo. Poco a poco estamos logrando aquello que un día parecía tan complicado.
¿Cuál es el sueño que todavía te quita el sueño: volver al Perú como una artista reconocida, grabar como cantante o conquistar otros países con la cumbia?
Tengo muchas metas y sueños, tanto a corto como a largo plazo, en lo profesional y en lo personal. Dicen que cuando cuentas tus planes, quizá no se cumplan o puede pasar algo en el camino, así que prefiero guardarme algunas cosas.
Lo que sí puedo decir es que quiero seguir desarrollándome y avanzando profesionalmente. Es una de mis grandes metas y sé que pronto habrá más noticias de mí. Como dicen: un paso a la vez, lento, pero seguro.
SOBRE EL AUTOR

