El ciberespacio se enfrenta a una transformación drástica y peligrosa, pues las motivaciones de los delincuentes están cambiando de dirección. Para Eugene Kaspersky, fundador y CEO de Kaspersky –una de las empresas líderes en software y servicios de ciberseguridad–, el avance de la tecnología ha generado nuevos vectores de amenazas que requieren que tanto personas comunes como empresas e instituciones tomen medidas preventivas adecuadas.
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Esta realidad se extiende a los camiones de carga y a los trenes modernos, los cuales operan bajo sistemas informáticos centralizados. Ejemplos como los tranvías autónomos que ya recorren las calles de Moscú o Dubái son una muestra clara de infraestructura crítica expuesta. Si un actor malicioso logra vulnerar estos sistemas de a bordo, las consecuencias podrían pasar de pérdidas económicas a desastres físicos tangibles. Para mitigar esto, el experto señala que “el riesgo en infraestructura crítica debe ser cero”.
Es por ello que su organización, más allá de incidir en la seguridad informática tradicional, impulsa el desarrollo de la “ciberinmunidad”, un concepto que busca diseñar sistemas intrínsecamente protegidos desde su origen.
¿Y qué tanto representa América Latina en cuanto a la cantidad de amenazas globales? Kaspersky recalca que “el ciberespacio no tiene fronteras” por lo que su operación y protección va para todo el planeta. “No prestamos más atención a esta región o a otra. Tenemos una mirada global”.
Crimen como servicio
El panorama en América Latina muestra avances, pero también grandes desafíos. A diferencia de hace 20 años, cuando la ciberseguridad no se consideraba un problema real, hoy los gobiernos y las empresas de la región poseen una mayor conciencia. No obstante, Kaspersky aclara que nuestra región sigue estando un paso por detrás en comparación con otras zonas del planeta, donde la seguridad digital es la prioridad número uno.
Kaspersky hizo incidencia en la profesionalización y segmentación de la ciberdelincuencia actual, llegando a operar incluso bajo el modelo de “crimen como servicio: existen equipos dedicados exclusivamente a descubrir vulnerabilidades y desarrollar herramientas de hackeo, los cuales no atacan directamente a las víctimas, sino que comercializan dicho software con otros grupos. Asimismo, las redes infectadas se alquilan al mejor postor.
En el caso del secuestro de datos o ransomware, las organizaciones cuentan con departamentos específicos: unos diseñan el ataque, otros cifran la red corporativa y un tercer equipo se encarga de la negociación del rescate financiero.
La IA, un arma de doble filo
Tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA) están reconfigurando las reglas del juego. Para el experto en ciberseguridad, la IA se ha convertido hoy en un arma de doble filo, pues, por un lado, las firmas de seguridad la emplean en sus infraestructuras para dotar de mejores defensas y análisis predictivos a sus usuarios. Pero, por el otro, los ciberdelincuentes se sirven de ella para hacer que sus ataques sean más sofisticados.
Frente a esto, los investigadores de Kaspersky están dirigiendo sus esfuerzos hacia el estudio del “envenenamiento de datos”. Dado que la IA aprende mediante modelos matemáticos basados en información previa, la introducción de datos corruptos o alterados intencionalmente podría desestabilizar su comportamiento.
Datos
Más cifras
- En el 2025 Kaspersky registró ingresos globales de US$836 millones por una mayor participación en las ventas de soluciones de seguridad empresariales.
- En América Latina, el crecimiento de la empresa fue de 2% en comparación con el año anterior, sobre todo por su soluciones B2B.













