BTS todavía no había conquistado estadios cuando unas cuantas jóvenes peruanas comenzaron a reconocerse entre ellas por algo tan simple como un comentario en español debajo de un video de YouTube.
Era 2013. Al otro lado del mundo, RM, Jin, SUGA, j-hope, Jimin, V y Jung Kook acababan de debutar en Corea del Sur. En Lima no había conciertos anunciados, venta de entradas ni certeza alguna de que algún día llegarían al Perú. Había apenas canciones compartidas en Internet y fanáticas que empezaban a descubrir que no estaban solas. Entonces decidieron verse.
Algunas de las primeras reuniones se realizaron en el parque Castilla. Más adelante aparecieron encuentros en el Campo de Marte y nuevas comunidades organizadas alrededor del grupo. Lo que empezó con unas decenas de personas terminó convocando a miles. En algunos aniversarios de BTS llegaron a reunirse entre tres mil y cuatro mil seguidores en parques limeños.
El concierto, de alguna manera, había comenzado mucho antes de que existiera un escenario.
Durante años el ARMY peruano vio cómo BTS recorría otros países mientras el Perú continuaba fuera de sus itinerarios. El grupo creció. Luego explotó.
Llegaron los Billboard, los estadios, los récords y una fama que hizo que aquella banda que muchas fans conocieron desde una pantalla se convirtiera en uno de los mayores fenómenos musicales de su generación.
La visita de octubre de 2026 marcará, por eso, algo más que otra escala dentro del BTS World Tour ‘ARIRANG’. Será la primera vez que BTS ofrecerá conciertos oficiales en territorio peruano, trece años después de su debut.
Y quizá por eso la reacción fue desproporcionada incluso para un grupo acostumbrado a romper marcas. Primero se anunciaron dos presentaciones, para el 9 y 10 de octubre. Las entradas de preventa se agotaron.
Entonces apareció una tercera fecha, el 7 de octubre. También se agotó.
Al final, las tres noches del Estadio San Marcos terminaron con sold out.
Durante la venta general, las colas virtuales llegaron a registrar alrededor de 198 mil personas para el 7 de octubre, 187 mil para el día 9 y 234 mil para el 10. El recinto tendrá un aforo previsto de 52.861 personas considerando producción y proveedores.
Los números explican la magnitud. Pero no explican del todo la historia.
Porque durante esos trece años ARMY Perú no se limitó a esperar. Organizó celebraciones, flashmobs, reuniones y campañas publicitarias. Convirtió cumpleaños y aniversarios de BTS en puntos de encuentro para seguidores que llegaban incluso desde otras ciudades.
También trasladó parte de esa admiración hacia proyectos sociales.
Seguidores peruanos han impulsado iniciativas relacionadas con la conservación de los bosques de Tambopata, colaboraciones con organizaciones vinculadas al autismo y la Fundación Peruana de Cáncer. Durante la pandemia, una campaña realizada en nombre de j-hope contribuyó a una colecta destinada a adquirir una planta de oxígeno.
Son acciones que explican algo importante sobre este fenómeno.
La relación con BTS dejó de ser únicamente musical.
Para muchos seguidores, convertirse en ARMY significó también encontrar una comunidad.
Y esa comunidad creció mientras ellos crecían.
Quienes descubrieron al grupo siendo escolares llegarán a San Marcos siendo universitarias, profesionales o madres. Algunas habrán esperado prácticamente la mitad de su vida para verlos frente a frente.
La expectativa llegó incluso a transformar la manera en que algunas fans se prepararon para comprar una entrada.
Tras el anuncio de los conciertos aparecieron pequeños emprendimientos para reunir dinero. Hubo seguidores que vendieron chocotejas, marcianos y productos relacionados con BTS para financiar sus boletos.
No deja de ser curioso.
Trece años atrás, el desafío era encontrar a otra persona en Lima que conociera al grupo.
En 2026, el problema fue conseguir un lugar entre cientos de miles que querían entrar al mismo estadio.
BTS llegará a Lima después de cerrar el tramo norteamericano de su gira con 1,92 millones de asistentes en 31 conciertos agotados en 12 ciudades. Antes del Perú, el recorrido sudamericano comenzará el 2 de octubre en Bogotá. Luego llegarán las tres noches en San Marcos antes de continuar hacia Chile, Argentina y Brasil.
Será entonces cuando algo pendiente desde 2013 finalmente ocurra.
Las personas que alguna vez se reunieron en un parque para celebrar el aniversario de una banda que veían únicamente por Internet estarán en el mismo lugar que RM, Jin, SUGA, j-hope, Jimin, V y Jung Kook.
BTS tardó trece años en llegar al Perú.
El ARMY peruano, en cambio, llevaba todo ese tiempo construyendo el lugar al que finalmente iba a llegar.



