BTS, la agrupación surcoreana ofrecerá este 7, 9 y 10 de octubre tres conciertos en el Estadio San Marcos. La llegada del grupo musical pone en agenda una tendencia con potencial para el turismo. El estudio “Turismo musical y el efecto BTS”, elaborado por la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú), recoge tendencias globales que permiten comprender este mercado.
BTS, la agrupación surcoreana ofrecerá este 7, 9 y 10 de octubre tres conciertos en el Estadio San Marcos. La llegada del grupo musical pone en agenda una tendencia con potencial para el turismo. El estudio “Turismo musical y el efecto BTS”, elaborado por la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú), recoge tendencias globales que permiten comprender este mercado.
De acuerdo con el informe, seis de cada diez fanáticos viajan cada año para asistir a espectáculos musicales y el 85% considera que la música forma parte esencial de su identidad. Estos hallazgos muestran cómo la conexión con un artista puede influir en la elección del destino y motivar desplazamientos dentro y fuera del país.
Entre los datos recopilados, el 80% prefiere invertir en experiencias antes que en bienes materiales y el 93% valora más las vivencias reales que las digitales. Para la oferta turística, esta preferencia abre posibilidades de complementar el concierto con rutas gastronómicas, visitas culturales y recorridos que invitan a conocer la ciudad y prolongar la estadía.
Asimismo, el 77% de los asistentes señaló que la multitud los hace sentir parte de una comunidad y el 84% considera que la música en vivo une a las personas más allá de las fronteras. Estas características sugieren una oportunidad para ofrecer actividades compartidas y propuestas dirigidas a grupos de seguidores que buscan vivir juntos la experiencia del viaje.
En Perú, la información recogida en el estudio registró más de 521.000 usuarios en las colas virtuales para adquirir entradas y un ticket promedio de S/844 por persona. Estos indicadores reflejan la magnitud de la expectativa por los conciertos y la disposición de sus seguidores a destinar recursos al espectáculo.