Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Cuando se habla de la industria del cuidado personal y la belleza, hay quienes siguen pensando que solo se basa en la comercialización de productos simples acompañados por mucho márketing aspiracional. Sin embargo, la realidad nos demuestra que la cosmética moderna actual está fundamentada en la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Y es que, en lugar de centrarse en la estética superficial, detrás hay un gran despliegue con mucho rigor, de gran complejidad y a escala mundial.
Cuando se habla de la industria del cuidado personal y la belleza, hay quienes siguen pensando que solo se basa en la comercialización de productos simples acompañados por mucho márketing aspiracional. Sin embargo, la realidad nos demuestra que la cosmética moderna actual está fundamentada en la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Y es que, en lugar de centrarse en la estética superficial, detrás hay un gran despliegue con mucho rigor, de gran complejidad y a escala mundial.
El Comercio tuvo la oportunidad de visitar el Centro de Investigación e Innovación que el Grupo L’Oréal tiene en Río de Janeiro, Brasil. Esta impresionante instalación de diseño futurista, más de 13.490 m2 y ubicada en la Isla do Fundão –cerca del Parque Tecnológico de la Universidad Federal de Río de Janeiro–, cuenta con más de 300 trabajadores y es la única de su tipo en la región.
Aunque es uno de los siete centros que la empresa tiene en el mundo, este alberga al único complejo de investigación capilar del grupo y a una de las tres plantas estratégicas que tiene en el mundo de Episkin, área especializada en producir en laboratorio epidermis y córneas humanas a partir de tejido humano.
Del cabello y la piel
“Brasil fue elegido sede por la diversidad de nuestra población. Por ejemplo, aquí podemos encontrar los ocho tipos de cabello que hemos clasificado, desde el más lacio hasta el más rizado. No pasa en otro lugar del mundo. Incluso los tonos de piel: de los 66 tonos mapeados en todo el mundo, aquí encontramos 55”, comenta a este Diario Juliana Farias Battochio, vicepresidenta de Investigación e Innovación para L’Oréal Latinoamérica.
Según L’Oréal, en el mundo hay ocho tipos de cabello: desde el lacio hasta el muy rizado. En este centro, en Brasil, está el único complejo de investigación capilar del grupo. FOTO: Grupo L’Oréal
/ Philippe GOTTELAND
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Si a esto le sumamos los factores climáticos propios de esta parte del mundo, este centro de investigación se convierte en un laboratorio de pruebas ideal.
Los diversos cambios que está atravesando el planeta empujan a que desarrollos o tecnologías que dábamos por sentadas tengan que seguir siendo reinventadas. Es el caso de los protectores solares. Por ejemplo, en ese campo la investigación ya no se centra en la protección contra la radiación ultravioleta o la luz solar en general, sino que incluye los efectos dañinos que la contaminación y otros factores ambientales no genéticos tiene sobre nuestra piel.
El centro de investigación de L’Oréal en Río de Janeiro es el único complejo de investigación capilar de toda la empresa. FOTO: Grupo L’Oréal
/ Philippe GOTTELAND
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Pero a la innovación y el desarrollo, la empresa suma un estricto sentido de la seguridad y de la ética. Esto abrió, hace varias décadas, otro desafío para L’Oréal: terminar con el uso de animales para testeos. Esto trajo como consecuencia la creación de Episkin.
Cuadro con el detalle de las diferentes bandas de la radiación solar. Fuente: Grupo L’Oréal,
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“Nuestra misión es producir tejidos humanos reconstruidos en el laboratorio, que sirven como alternativa a las pruebas en animales. De esa manera podemos hacer ciencia de una manera más ética y también más precisa, porque la fisiología de los animales es bastante diferente a la de los humanos”, indica a El Comercio Vanja Dakic, directora general de Episkin Brasil.
Las células cultivadas son colocadas en incubadoras, alimentadas con nutrientes, proteínas y colágeno para facilitar su multiplicación. FOTO: Grupo L’Oréal
/ Philippe GOTTELAND
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La especialista comenta que la primera piel hecha en laboratorio la fabricaron en 1979 y diez años después ya estaban listos para evaluar la seguridad y eficacia sin necesidad de utilizar animales. “El volumen de conocimiento acumulado desde entonces es muy grande. Hemos inspirado a otras industrias a realizar las pruebas de seguridad de una manera similar, haciendo una ciencia más ética”, agrega.



