La última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) muestra que, en febrero, las expectativas empresariales a tres meses sobre la economía peruana retrocedieron frente al mes previo. Aun así, el indicador se mantiene dentro del tramo optimista.
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Las expectativas a 12 meses también mostraron un deterioro frente a enero, aunque todavía se ubican con holgura en el tramo optimista. Las reducciones más marcadas se registraron en las proyecciones sobre la economía peruana, la situación de las empresas y el desempeño del sector al que pertenecen.
En cuanto a la percepción sobre la coyuntura presente, la mayoría de indicadores retrocedió en febrero. El único que registró una mejora fue el nivel de producción, que pasó de 50 a 53,2 puntos.
En contraste, indicadores como ventas, situación del negocio y órdenes de compra mostraron descensos. Incluso, la demanda respecto a lo esperado cayó por debajo del umbral de optimismo, al ubicarse en 47,7 puntos, de haber estado en 50,2.
Según Víctor Fuentes, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), la encuesta recoge expectativas formadas tras la elección de Balcázar y también después del impase político con Hernando de Soto, factores que habrían introducido cierta cautela en el empresariado respecto a la institucionalidad del país.
Los resultados, además, se conocieron en un contexto internacional complejo, marcado por el conflicto en Medio Oriente y el encarecimiento de los combustibles. No obstante, Fuentes considera que estos factores externos aún no se reflejan en la encuesta de febrero.

La división determina alianzas y enemigos en Medio Oriente.
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También advierte que en la siguiente medición de marzo el deterioro podría ser mayor, ya que sí se absorberían con mayor claridad los efectos del entorno global. En los datos actuales del BCR, por ejemplo, el tipo de cambio todavía no muestra variaciones relevantes, pese a que recientemente ha empezado a exhibir una tendencia al alza.
“Para la encuesta de marzo, la situación podría agravarse justamente por el impacto del conflicto internacional: subida del tipo de cambio, aumento del precio del petróleo e incremento de la inflación, lo que encarece los costos de producción. No se anticipa una caída súbita de la inversión privada: en la primera mitad del año se mantendría la resiliencia que ha venido mostrando. Sin embargo, sí podrían verse afectadas las decisiones de inversión hacia el segundo semestre”, puntualizó.













