martes, mayo 12

Recientemente estuve en el evento Forbes Trends 2026 y el tema central fue (como siempre) la IA. A partír de ahí, revisé lo último en BBC, The Economist, Insead y Visual Capitalism: inteligencia artificial por todos lados. Proyectando un análisis, puedo contarles que ya se notan cambios importantes en las empresas a nivel global después del impacto de la IA. Los equipos de trabajo se reducen, son más productivos y cuentan con agentes IA como copiloto. Ya se logró automatizar al 100% tareas complicadas pero tediosas de tipo administrativo, financiero y logístico, que hoy han sido totalmente transferidas a sistemas inteligentes. Las tareas cotidianas que antes tomaban horas o hasta días en terminarse, se realizan hoy en segundos sin necesidad de supervisión constante.

Recientemente estuve en el evento Forbes Trends 2026 y el tema central fue (como siempre) la IA. A partír de ahí, revisé lo último en BBC, The Economist, Insead y Visual Capitalism: inteligencia artificial por todos lados. Proyectando un análisis, puedo contarles que ya se notan cambios importantes en las empresas a nivel global después del impacto de la IA. Los equipos de trabajo se reducen, son más productivos y cuentan con agentes IA como copiloto. Ya se logró automatizar al 100% tareas complicadas pero tediosas de tipo administrativo, financiero y logístico, que hoy han sido totalmente transferidas a sistemas inteligentes. Las tareas cotidianas que antes tomaban horas o hasta días en terminarse, se realizan hoy en segundos sin necesidad de supervisión constante.

En este mismo esquema de transformación laboral, las nuevas contrataciones son pensadas como un 2×1. Los nuevos candidatos vienen a llenar plazas de trabajo acompañados siempre con su propio agente IA. De hecho, cuando cuento –con una sonrisa– que mi agente se llama “Chato” (por ChatGPT Plus), siempre recibo de la contraparte la presentación del suyo: “el mío es Paz”, “”la gordi”, “M-IA”.

Luego viene la información cuántica. Lo que antes nos tardaba meses en encontrar en bibliotecas y luego horas en depurar en Google, hoy aparece en microsegundos ya procesado, analizado y con fuentes. La tecnología no solo nos lo entrega, sino que lo audita para mayor seguridad. Y no solo está cambiando las variables corporativas. Se redefine también el espectro político: nada de lo ocurrido en EE.UU., Venezuela, Israel y Gaza hubiese pasado sin la mega precisión que hoy entrega el apoyo de herramientas digitales de avanzada. Y, como consecuencia, se reconfigura el panorama económico mundial; por ejemplo, con las consecuencias del petróleo y el Estrecho de Ormuz.

Ahora, en el fondo, todo esto solo nos obliga a demostrar cuál es nuestro valor real. Qué es lo que realmente somos capaces de hacer es lo que viene después que la IA termina su trabajo. Lo que hoy recibimos de la tecnología también lo recibe por igual el resto del mundo. Un modelo automatizado puede ganar en velocidad, en cantidad de información y en estructura, pero por ahora solo sabe copiar. Existe porque toma de los humanos todo lo que hemos creado a lo largo de la historia. Nuestro valor humano está en nuestra capacidad de crear.

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