lunes, abril 27

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La última semana fue liberado un cóndor andino (Vultur gryphus) en el Cañón del Colca, en Arequipa. Chaska, como la bautizaron, fue encontrada el 5 de febrero en la zona en Cotahuasi con signos de intoxicación. La cóndor no podía volar, estaba deshidratada, con bajo peso y parecía que no había comido por más de una semana.

La última semana fue liberado un cóndor andino (Vultur gryphus) en el Cañón del Colca, en Arequipa. Chaska, como la bautizaron, fue encontrada el 5 de febrero en la zona en Cotahuasi con signos de intoxicación. La cóndor no podía volar, estaba deshidratada, con bajo peso y parecía que no había comido por más de una semana.

Arequipa

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La veterinaria zootecnista del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) Arequipa, Mariana Peralta, indicó a El Comercio que el ave, de unos ocho años aproximadamente, estuvo recuperándose en un recinto de cuarentena, recibiendo tratamiento veterinario por dos meses y medio.

“Nosotros presumimos que la intoxicación se ha dado de dos formas. Directa, que haya consumido un sebo contaminado que las personas dejan para otros animales como pumas o zorros andinos. O indirectamente, que el cóndor se haya comido el veneno a través de otro cadáver. No es la primera vez que pasa”, señaló la veterinaria a este medio.

Para que Chaska recibiera su alta médica, pasó por varios exámenes. Le revisaron su hígado, sus riñones y le tomaron muestras hematológicas. La especialista explicó que tuvieron que esperar que el ave muestre señales antes de retornarla a su hábitat natural. Una señal es que se acicale el plumaje. Chaska recuperó su peso (llegó con 8.3 kilos y se fue con 9 kilos) y su comportamiento silvestre.

Más cóndores rehabilitados

Chaska es el cuarto cóndor recuperado y liberado por el SERFOR. El primero fue Wayra, de tres años; en el 2018 tuvo un accidente con los cables de alta tensión en el Colca. Lo operaron y le pusieron una placa de aluminio en su ala rota. Tardó un año en recuperarse. En julio de 2019 lo liberaron. El segundo cóndor fue Sinchi, de siete años; en el 2021 fue encontrado en Cotahuasi con el cuadro de intoxicación. El tercero es Qhapaq de ocho años. En el 2023 lo hallaron también con signos de intoxicación. Igualmente, en Cotahuasi.

Arequipa

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La bióloga del SERFOR, Karina Espinoza, explicó a El Comercio que a todos los cóndores liberados les colocaron un GPS y se encuentran bajo monitoreo satelital. Diferentes organizaciones internacionales hacen el rastreo de las aves y verificaron que pudieron adaptarse rápidamente luego de su liberación. Con el localizador, los especialistas pueden saber con exactitud por dónde se desplazan y con qué frecuencia.

“De acuerdo al monitoreo, Sinchi que fue liberado en el Colca, regresó a Cotahuasi y luego vimos que se fue hasta Huancavelica. Tenemos una anécdota con Wayra, tres meses después de liberado, su localizador no se movía de un lugar. Como estos dispositivos lanzan coordenadas, fuimos a monitorear al lugar y estaba con una hembra; probablemente ya sea padre. Qhapaq, al ser un ave adulta, a los tres días de ser liberado en el Colca se fue a Cotahuasi, luego se desplazó hasta el lago de Abancay (Apurímac)”, señaló a este medio Espinoza.

Seguimiento

Chaska es el cuarto cóndor liberado en Arequipa, pero a nivel nacional ya es el número 15. El transmisor que usa Chaska fue donado y será monitoreado por la Fundación Cóndor Andino Perú. El ornitólogo y representante de la fundación, Víctor Gamarra, en entrevista con El Comercio declaró que la cóndor llevará un GPS, un aparato que pesa 50 gramos aproximadamente, además de una banda amarilla con el número 15.

El especialista explicó que con el GPS no solo pueden monitorear el desplazamiento, sino también la velocidad y su recorrido en un determinado tiempo. Además, el dispositivo les permite hacer otros tipos de investigaciones. El cóndor es el rey de los Andes. En Arequipa se estima que hay 62 cóndores. En agosto de 2022 se hizo un censo y en todo el Perú identificaron a 301. Los focos con mayor población están en Ayacucho y Arequipa. También están presentes en Apurímac y Cusco.

El ornitólogo indicó que en el centro de Perú existen cañones y paisajes que brindan condiciones adecuadas para establecer corrientes de aire que los cóndores utilizan para su desplazamiento. Dice que los cóndores en la mayor parte del tiempo no vuelan, sino que planean. Usan las corrientes de aire y se dejan llevar por el viento, como un parapente, sin necesidad de aletear.

“El cóndor es una especie biocultural. Por un lado, es una especie que vive muchos años. Se calcula que en vida silvestre llegan hasta los 50 años y en cautiverio, cuidándolo bien, pueden llegar hasta los 75 años. Otras aves, en general, viven hasta tres años. Los cóndores se reproducen entre 15 y 24 meses. Es un animal inmenso. Con alas abiertas miden tres metros. Además, el cóndor tiene mucho arraigo cultural desde los preincas; son aves mágicas y sagradas”, declaró a este medio Víctor Gamarra.

Protección

Los cóndores en el Perú son una especie que se encuentra en peligro. La Ley 30203 declara de interés nacional y necesidad pública la protección y conservación del cóndor andino. Actualmente, los cóndores enfrentan diversos riesgos. La fragmentación de su hábitat, la persecución del cóndor, la intoxicación, la caza para celebraciones tradicionales y los tendidos eléctricos.

En el Valle del Colca se han registrado cóndores que han colisionado con cables eléctricos. Se han electrocutado o han tenido daños graves y fracturas y han muerto. “Desde el 2016 tenemos registrado cinco cóndores que han fallecido. Si hacemos una extrapolación, que tenemos 301 cóndores y se mueren cinco, es mucho”, agregó el ornitólogo.

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