Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Son las 5 de la mañana y mientras gran parte de Lima todavía duerme o recién termina una noche de fiesta, las calles de Miraflores ya empiezan a llenarse de vida. Corredores calentando, familias buscando un buen lugar para esperar y niños todavía con sueño acompañando a sus padres forman parte de una escena que solo puede verse en la adidas 42K.
Son las 5 de la mañana y mientras gran parte de Lima todavía duerme o recién termina una noche de fiesta, las calles de Miraflores ya empiezan a llenarse de vida. Corredores calentando, familias buscando un buen lugar para esperar y niños todavía con sueño acompañando a sus padres forman parte de una escena que solo puede verse en la adidas 42K.
Porque esta carrera no solamente trata de tiempos, medallas o récords personales. También existe un lado más humano que muchas veces no aparece en las fotos oficiales. Ese que se encuentra en los abrazos antes de empezar, en las palabras de aliento y en las personas que llegan solamente para apoyar.
A lo largo del recorrido aparecen carteles hechos a mano, banderas de distintos países y desconocidos gritando el nombre de algún corredor para darle fuerzas. Hay quienes nunca se han visto, pero igual se apoyan como si se conocieran de toda la vida. Y eso termina convirtiendo la carrera en algo mucho más grande que solo correr.

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Con el paso de las horas, Lima cambia por completo. Las avenidas llenas de autos se transforman en espacios donde predominan los aplausos, la música y el ánimo colectivo. Siempre aparece alguien dispuesto a regalar agua, una palmada o una sonrisa cuando las piernas ya no responden.
También están esas escenas pequeñas que muchas veces pasan desapercibidas. Padres cargando a sus hijos dormidos, parejas esperando en la meta y grupos de amigos alentando aunque no conozcan a nadie. Todo eso termina haciendo distinta a la maratón.
Y claro, también aparecen personajes que ya son parte de la carrera. Está Elmo, robándose fotos y sonrisas en medio del cansancio. También el señor de los patines, recorriendo varios tramos con una bandera del Perú y alentando a todos como si fuera el último kilómetro. Son personajes que muchos corredores ya esperan ver cada año.
En medio del recorrido también aparecen personas disfrazadas, corredores junto a sus mascotas y otros empujando coches con bebés. Son detalles que le dan color a una prueba que muchas veces parece una lucha personal contra el cansancio y la mente.
Pero quizás lo más fuerte de esta experiencia es ver a tantos niños acompañando desde temprano. Algunos esperan horas solamente para chocar la mano de sus padres o abrazarlos en la meta. En tiempos donde muchas veces domina el celular o la rutina, ver familias completas levantarse un domingo de madrugada también deja un mensaje importante.
El público es lo más importante de la Maratón Lima Adidas 42K | Julio Reaño -GEC
/ JULIO REAÑO
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En el kilómetro 16, cuando el cuerpo ya empezaba a pasar factura, un niño pequeño se acercó para regalarme una botella de agua en el malecón de la Reserva. Fue un gesto simple, pero imposible de olvidar. Porque en momentos así uno entiende que la maratón también se corre desde la empatía.
Niño de 3 años me regaló un agua
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Además, correr se ha convertido para muchas personas en una forma de liberar estrés, ansiedad y problemas personales. En un contexto donde la depresión se ha convertido en una problemática silenciosa en el Perú, el running también aparece como un espacio donde muchos encuentran tranquilidad mental y motivación para seguir adelante. Según cifras compartidas por el Ministerio de Salud, solo en lo que va del 2025 más de mil personas buscaron ayuda por depresión y casi la mitad son jóvenes entre 18 y 29 años. Una realidad que también explica por qué cada vez más personas encuentran en el deporte una manera de despejar la mente y sentirse mejor emocionalmente.
Hay corredores que llegan desde otros países solamente para vivir esta experiencia en Lima. Otros corren por salud, por superar momentos difíciles o simplemente para demostrarse que todavía pueden. Cada uno lleva su propia historia detrás del dorsal.
Y quizás ahí está el verdadero significado de la adidas 42K. No solamente en quienes ganan o suben al podio, sino en todas esas personas comunes que deciden levantarse un domingo a las 5 de la mañana para perseguir algo tan simple y tan complicado al mismo tiempo- como sentirse bien consigo mismos.
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