lunes, mayo 11

Desde hace algunos días se habla, se escucha y se lee sobre la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, se proyecta cómo será un gobierno de ambos y hasta se discute sobre a quién será más fácil vacar.

Sin embargo, empezamos hoy una semana que va a ser determinante para el proceso electoral. El compromiso del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha sido que, a más tardar este viernes 15 de mayo, entregará los resultados finales de la primera vuelta, y nos dirá oficialmente quiénes pasan a la segunda vuelta. En rigor, recién entonces empezaría la nueva carrera.

El JNE debe mostrar al país su capacidad para enfrentar con decisión, responsabilidad y autoridad una situación como la que vivimos en este proceso electoral. Y será todo un reto porque lo que hasta ahora ha mostrado este ente rector ha sido todo lo contrario.

El escenario no es el mejor. El segundo lugar puede definirse por apenas unos miles de votos, lo que haría discutible cualquier proclamación, considerando las graves irregularidades que se cometieron el 12 y 13 de abril.

En adición, tenemos dos posiciones en disputa que involucran a candidatos y sectores políticos, pero también empresariales e institucionales: la que señala que estas irregularidades no llegan a impactar cuantitativamente en el resultado final y hay que cumplir los plazos establecidos para el proceso electoral; y la que sostiene que las irregularidades sí han torcido la voluntad popular, y exige que no se entreguen resultados ni se proclamen ganadores hasta que no se conozcan los resultados de la auditoría anunciada por el propio JNE.

La discusión corre el riesgo de resultar confusa y hasta molesta para la población si no queda claro qué es lo que realmente se necesita y se quiere porque se habla de auditorías, peritajes y otros conceptos y términos (actas de la serie 900.000) que van apareciendo y que el electorado no termina de entender.

En medio de todo esto aparecen quienes quieren pescar a río revuelto y se disfrazan de “defensores” de la confianza en las instituciones y el sistema electoral. Se trata de quienes estarían buscando, moviéndose agitadamente tras bambalinas, que se postergue la proclamación de resultados por tiempo indefinido, y hasta que se convoque a nuevas elecciones, lo que les permitiría quedarse por varios meses más en sus cargos, vacar a José María Balcázar y poner a alguien que les asegure mantener su “repartija”, y así seguir manejando ministerios e instituciones públicas para seguir “haciendo negocios” hasta por un año más.

Ya tenemos un proceso electoral y organismos responsables de este, que generan desconfianza y han perdido legitimidad. Tenemos que llegar a una segunda vuelta que pueda corregir todos los errores de la primera y restablecer en algo la confianza ciudadana.

El anuncio que el JNE haga este viernes 15, y que no puede postergarse más, deberá estar muy bien sustentado desde todo ángulo, y a prueba de cuestionamientos.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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