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La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) elevó el miércoles 16 de setiembre su tasa de interés en 0,25 puntos porcentuales, al rango de 3,75% a 4%. La decisión podría hacer más lento el descenso del dólar en el Perú y elevar el costo del financiamiento en esa moneda, señalaron especialistas consultados por El Comercio.

Fue el primer incremento desde julio del 2023. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) aprobó la medida por unanimidad y señaló que buscaba contener una inflación que todavía se mantenía elevada.

La mediana de las nuevas proyecciones de los miembros del FOMC situó la tasa en 4,1% al cierre del 2026, frente al 3,8% previsto en junio. Ese nivel era compatible con un incremento adicional de 0,25 puntos porcentuales antes de finalizar el año. Los especialistas consideraron, sin embargo, que el efecto sobre el Perú dependería menos de este primer movimiento que de la duración y profundidad del ciclo de alzas.

Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, sostuvo que la decisión se transmitiría a las economías emergentes principalmente a través de los flujos financieros. Una mayor rentabilidad en Estados Unidos podría desviar inversiones hacia ese mercado, mientras que el menor crecimiento que provocarían las tasas altas reduciría, con cierto rezago, la demanda por bienes y servicios peruanos.

“Ese canal tiende a demorarse un poco más”, explicó Velandia sobre el efecto comercial. En cambio, consideró que la subida de la Fed afectaría primero al mercado cambiario. “El principal impacto sería sobre el sol peruano”, afirmó.

Menor espacio para la apreciación del sol

La tasa de referencia del BCR, actualmente en 4,25%, quedó solo 25 puntos básicos por encima del límite superior del rango de la Fed, situado en 4%. Velandia explicó que esa menor diferencia podría restar atractivo relativo a los activos peruanos, aunque no se esperaba que la decisión provocara por sí sola una fuerte volatilidad cambiaria.

El economista señaló que la intervención del Banco Central de Reserva (BCR) y la confianza de los inversionistas en su manejo del mercado cambiario limitarían los movimientos bruscos. También destacó como fortalezas de la economía peruana los precios del cobre y del oro, los términos de intercambio, la solidez de los indicadores fiscales y de deuda pública, y el dinamismo de la demanda interna.

Velandia indicó que, semanas antes del anuncio de la Fed, se esperaba que el dólar descendiera con relativa rapidez hacia niveles cercanos a S/3,20 o S/3,25. La subida de tasas, precisó, no necesariamente revertiría la fortaleza de la moneda peruana, pero sí podría hacer más lento ese recorrido.

“La subida de tasas de la Reserva Federal limita un poco la velocidad de ese ajuste y puede mantener el tipo de cambio un poco más arriba de lo que estamos viendo hoy”, dijo. Velandia aclaró que este efecto no implicaría una reversión de la fortaleza del sol ni un episodio de fuerte volatilidad, sino un descenso más lento del dólar.

José Silva, asociado senior de Inversiones de Inteligo SAB, también previó cierta presión depreciatoria sobre el sol, aunque precisó que su magnitud dependería además de factores locales y de los precios de los metales.

Silva descartó que la subida ya anunciada provocara por sí sola una salida abrupta de capitales, pues el mercado la había anticipado. El riesgo aumentaría, añadió, si los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense continuaran subiendo o si la Fed endureciera su política más de lo esperado.

Mayor costo para financiarse en dólares

Velandia advirtió que las empresas peruanas sí enfrentarían un aumento del costo de financiamiento en moneda extranjera. “Todo lo que sea costo de financiamiento en dólares va a aumentar. Las tasas en dólares van a subir”, afirmó.

Marco Ortiz, exsubgerente de diseño de Política Monetaria del BCR, profesor asociado al Departamento de Económica e investigador del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, identificó dos canales financieros a través de los cuales la subida de tasas de la Fed repercutiría en el Perú: el primero sería el encarecimiento del fondeo en dólares para empresas; el segundo, la posible presión sobre el tipo de cambio. Ortiz explicó que ambos efectos cobrarían relevancia en una economía que todavía mantiene un grado significativo de dolarización financiera.

Ortiz advirtió que las tasas más altas en Estados Unidos y otras economías desarrolladas reducirían la demanda por las exportaciones peruanas. Ese menor impulso tendría efectos negativos sobre el crecimiento, la inversión, el consumo y el crédito, sostuvo. Velandia precisó que este canal comercial demoraría más en manifestarse que las repercusiones financieras.

Aun así, Velandia consideró que la subida ya anunciada no bastaría para alterar de manera importante la actividad peruana. El economista señaló que los mercados habían recibido la decisión sin grandes desvíos de capital.

“Una subida más este año ya está incorporada y no debería tener un impacto muy considerable sobre los mercados si se materializa. La gran pregunta es lo que venga en el 2027”, advirtió.

Bonos y bolsa bajo presión desigual

Silva explicó que las tasas estadounidenses más altas podrían elevar los rendimientos de los bonos soberanos peruanos y reducir sus precios, especialmente en los plazos largos. En la Bolsa de Valores de Lima, en cambio, anticipó un efecto menos uniforme.

El representante de Inteligo señaló que las tasas altas eran un factor adverso para las valorizaciones bursátiles, pero recordó que la bolsa peruana tiene una participación importante de compañías mineras. Por ello, anotó, el comportamiento de los commodities también sería determinante para la bolsa local.

Silva consideró que los instrumentos en dólares y la renta fija de corta duración ganarían atractivo porque permitirían capturar rendimientos elevados con menor exposición a nuevas subidas. Los bonos de larga duración quedarían más expuestos, mientras que las empresas con balances sólidos y generación de caja enfrentarían mejor el escenario que aquellas más dependientes del financiamiento.

“La subida de la Fed importa, pero, al estar ampliamente descontada, para los activos peruanos será más relevante hasta dónde llegan las tasas estadounidenses y cuánto tiempo permanecen elevadas que esta primera subida de 25 puntos básicos”, concluyó.

El BCR y la inflación

El presidente del BCR, Julio Velarde, señaló el viernes 18 de setiembre, durante la presentación del Reporte de Inflación, que no se descartaba elevar la tasa local si los choques sobre los precios dejaban de ser temporales y comenzaban a afectar las expectativas de inflación. El BCR había mantenido su tasa de referencia en 4,25%.

Ortiz explicó que una eventual subida en el Perú no respondería automáticamente a la decisión de la Fed. Ambos bancos centrales enfrentaban un choque global vinculado principalmente al encarecimiento del petróleo, pero cada uno evaluaría cómo se transmitía a su propia economía.

“No estamos pensando en una reacción del Banco Central al movimiento de tasas del resto del mundo, sino en el Banco Central reaccionando al mismo choque que están mirando las demás economías”, sostuvo.

El investigador precisó que el BCR elevaría su tasa si el aumento de los combustibles se trasladaba al resto de precios o elevaba las expectativas de inflación. Bajo esas condiciones, Ortiz señaló que existe la expectativa de que la autoridad monetaria eleve su tasa en los próximos meses.

Velandia coincidió en que el BCR no tendría que seguir mecánicamente a la Fed. Afirmó que la autoridad peruana decidiría en función de la inflación interna y señaló que, por ahora, la demanda local y el fenómeno El Niño tendrían más peso en su evaluación.

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