martes, junio 2

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) continúan en la mira de algunas propuestas congresales que apuntan a insistir en nuevos retiros de fondos. Aun así, para Aldo Ferrini, CEO de AFP Integra, la intención de impulsar estas iniciativas no se ha materializado. El ejecutivo conversó con El Comercio sobre el desempeño de las compañías del sistema, el rendimiento de los mercados en un contexto de volatilidad, y la implementación de la ley de Modernización del sistema.

Ese es justamente el problema: es difícil de medir. Es la ilusión de que podemos coexistir con “cuerdas separadas” porque la macro es sólida, porque hemos tenido ene presidentes y porque, aun así, el tipo de cambio sigue relativamente estable. Uno dice: “Ok, no pasa nada”, pero el gran problema es el costo de oportunidad. Es la oportunidad de crecer no a 3%, sino a 6%; la oportunidad de usar los recursos que genera la economía, que genera el Estado, de manera eficiente. Hoy tienes un Estado ineficiente que, con todos los recursos que hay, no es capaz de invertir bien en salud, en educación o en infraestructura.

Es difícil explicar esta especie de “milagro macroeconómico peruano” por un lado y, por otro, que en zonas de Lima urbana no haya acceso sencillo a agua potable, y si sales de Lima, peor aún. Creo que esa polarización que estamos viendo en el país es consecuencia de esta idea de que vivíamos con cuerdas separadas de manera funcional. No se vive de manera funcional, porque el bienestar no está llegando a la gente; al menos no a todos. Ya pasó una década, hay que olvidarnos de lo que pasó, aprender de los errores y apuntar a que, en los próximos cinco o 10 años, podamos aprovechar las condiciones globales —que son aún mejores—. No podremos aprovechar esa oportunidad si el Ejecutivo, el Congreso, el sector privado y el ciudadano no están conectados, porque los planes de largo plazo no se están dando. Cuando uno habla de planes, dice “el Perú al 2030″ o “el Perú al 2050”. Hoy no podemos pensar ni hacia el 2027.

Aldo Ferrini, gerente general de AFP Integra. (Foto: Hugo Pérez)

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Yo creo que responde a la dinámica del sector público. No quiero ser duro con el funcionario público que ha decidido quedarse; hay mucha gente que se está quedando en esta coyuntura. Pero, ¿cómo trabajar en una empresa donde cambia el jefe todos los días? Es frustrante. Hay mucha gente con vocación de servicio público que sigue ahí, a pesar de la dificultad, y la coyuntura ha generado que muchas personas aceleren su carrera, ingresando a posiciones para las cuales no tienen experiencia. En muchos casos, esto ocurre porque las personas con más experiencia dicen: “Yo no puedo exponerme porque tengo una reputación que cuidar”. Entonces, lo que hoy tenemos en el sector público es seguramente gente muy capacitada, pero que está asumiendo responsabilidades para las cuales todavía no está preparada. Los estamos empujando al abismo. Eso hace que las cosas no funcionen bien.

También está la gente que entra al sector público por corrupción. Pero, mirando el vaso medio lleno, creo que hay una capacidad en el Estado que se puede recuperar. Las estructuras que le siguen a los ministros solían estar mucho más asentadas, y eran las que daban continuidad. Pero eso ha cambiado. Hoy es muy difícil sentarse a hablar; no hay continuidad de estrategia ni de visión. Estoy seguro de que eso pasa en todos los sectores.

¿Evidencia, también, un contraste aun más marcado entre lo que solía ser la gestión del MEF frente a entidades como la SBS o el BCR?

Creo que el MEF todavía tiene estructuras que funcionan, aunque podría ser mucho mejor si hubiese una estructura que le dé tranquilidad al funcionario medio. Al final, cuando uno asume un rol de liderazgo —sea en el sector público o privado— asume riesgos y protege a los equipos. En el mundo privado pasa igual: yo asumo el riesgo porque entiendo, ya pasé por esas situaciones y tengo más herramientas para tomar decisiones y argumentar por qué vamos por tal ruta. Eso le da tranquilidad a los equipos para trabajar. Lo mismo pasa en el sector público. Lo que hemos visto en los últimos años es que esa capacidad de asumir riesgo, ante la alta rotación ministerial, termina recayendo en el funcionario intermedio. Y eso entorpece la dinámica. Por eso abundan proyectos que no salen. […] Eso hace que no vengan todos los postores que podrían venir a competir; hay menos competencia, el costo es más alto y no necesariamente vienen los mejores.

BCR / MEF

BCR / MEF

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Respecto a pensiones, este período electoral ha sido, en balance, bastante neutral hacia positivo. No ha habido propuestas disparatadas en pensiones. Creo que la Ley de Modernización del Sistema ha terminado siendo una especie de muro de contención para este tema, porque tiene cosas buenas y realmente apunta —como siempre hemos dicho— en la dirección correcta. Una propuesta de noveno retiro genera titulares, pero hoy no veo una intención real; creo que no se va a dar, por lo menos en esta legislatura.

Creo que estamos pensando más en el futuro y en cómo generamos crecimiento para el país, y para eso tienes que pensar, también, en las pensiones. De alguna manera, el electorado ha castigado a los impulsores de los retiros. Creo que es una señal positiva que debemos aprovechar como país. Yo estoy pensando más en el futuro: en cómo implementamos la reforma, cómo generamos pensión mínima para todos, y cómo fomentamos la competencia.

Los equipos de todas las AFP han hecho un excelente trabajo manejando esta marea de amenazas. Es muy difícil gestionar un portafolio de largo plazo, invertido en activos ilíquidos, y que de un momento a otro te digan: “Tienes que pagar.” Creo que se ha manejado muy bien. El rendimiento de los mercados ha ayudado bastante en los últimos dos años. El crecimiento de los portafolios ha sido más acelerado y eso ayuda a que los activos ilíquidos se diluyan dentro de ese crecimiento. Ese es el lado positivo de la gestión.

El lado negativo es que todos los afiliados que retiraron ese monto han perdido en estos dos años un acumulado de casi 25%–30% [de rentabilidad], dependiendo del fondo. Si se fueron unos S/140.000 millones en los ocho retiros, de haberse quedado en el portafolio habrían generado quizá entre S/25.000 y S/30.000 millones en retornos. Eso es algo que el afiliado ha dejado de ver en su cuenta individual. Se han perdido años de retorno y, por eso, el costo de reconstruir un fondo no es solo volver a poner los S/5.000 o S/10.000 que sacaste; hay que sumar la rentabilidad de 10, 15 o 20 años, dependiendo de cuánto falte para tu jubilación.

Además de un octavo retiro de fondos de las AFP, en el Congreso se presentaron proyectos de ley para derogar la reforma del sistema de pensiones. FOTOS: CESAR BUENO / @PHOTO.GEC

/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR BUENO

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No tengo la cifra exacta, pero intuyo que es muy poco porque el ticket promedio de retiro estuvo en alrededor de S/6.000. La mayoría de gente que retiró en el último proceso sacó S/1.000, S/2.000 o S/3.000. Eso es gasto. El que eventualmente pudo haber ahorrado algo es el que retiró las cuatro UIT, es decir, quien tenía más fondo. Pero ese perfil probablemente tiene capacidad de ahorro, de modo que puede meterlo a una cuenta. No sabemos si realmente lo ahorra o lo gasta. Si no se consume, ha salido de un portafolio que en el último año ha dado 16%, 18% o 20% para irse a un depósito a plazo que paga 3%-4%. Hay una pérdida de valor importante para el ciudadano por el retiro.

Ha sido de S/24.948 millones. En el caso de Integra fue un poco más de S/10.000 millones.

Aunque el año ha sido volátil por la guerra, el rendimiento ha sido muy bueno. Hoy el fondo 1 está por encima de 5%, el fondo 2 alrededor de 12%–13% y el fondo 3, en nuestro caso, por encima de 20%. El año comenzó muy bien, en marzo llegó casi a 17%, cayó a poco más de 4% hacia fines de marzo, y ahora se ha recuperado [toda la rentabilidad]. El mercado está muy volátil, pero hoy los rendimientos están en esos niveles. […] Esas son las rentabilidades que el afiliado ha dejado de ver sobre los fondos que retiró. Sobre el fondo que queda, el resultado es espectacular.

Los bonos soberanos siguen siendo un activo muy interesante para nosotros por rendimiento y liquidez. En el mercado de bonos, evidentemente ha caído nuestra demanda porque hoy tenemos la mitad —o menos— de los fondos que deberíamos tener. Pero la dinámica del mercado soberano es buena, porque los extranjeros compran [bonos de] Perú. En el mercado corporativo sí ha habido una caída importantísima, porque ahí el inversor local es mucho más relevante. Y ahí somos mucho más cuidadosos, porque si bien el riesgo de un nuevo retiro ha bajado significativamente, y espero que se elimine hacia adelante, todavía no estoy seguro de que eso vaya a pasar, así que somos prudentes con la liquidez.

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El día que veamos que la amenaza de retiros se elimina, la dinámica de los bonos corporativos y la deuda corporativa debería aumentar, con los beneficios que eso trae: fuente alternativa de financiamiento para las empresas, mayor inversión, más crecimiento, más empleo, más formalización y menos pobreza. El círculo virtuoso es evidente. Pero hoy sí se ha deteriorado el apetito por nuevas emisiones de deuda corporativa. No ha llegado a cero, pero en los últimos tres años ha caído significativamente. Espero y confío en que se recuperará.

No hemos visto en detalle lo que se está haciendo. Como gremio le hemos pedido a la SBS participar en las conversaciones, porque tenemos mucha información. Tenemos conversaciones informales, pero no estamos dentro de los equipos de trabajo. Creo que es fundamental que todos los participantes del sistema estén en la conversación. En la SBS hay gente con mucha experiencia, pero nosotros también la tenemos; yo tengo más de 25 años trabajando en el sistema. Hay conocimiento que podemos compartir sobre lo que se intentó y no funcionó, y sobre lo que vemos que funciona en otros países. Hay que trabajar juntos.

“Una propuesta de noveno retiro genera titulares, pero hoy no veo una intención real; creo que no se va a dar, por lo menos en esta legislatura”.

Me parece interesante lo que está planteando la superintendencia, porque deja claro que este es un tema vivo y que debe evolucionar. No espero que en agosto se plantee una reforma que diga que todo el sistema debe cambiar de raíz. Espero, más bien, mejoras al sistema, porque esto es dinámico. El mercado laboral ha cambiado: ya no solo tienes la economía informal, que no estamos tocando suficientemente, sino también trabajos más temporales y esta ‘gig economy’ que requiere una dinámica distinta de contribución y de aporte a fondos. Para mí, el mensaje más importante es el de la mejora permanente.

Tenemos cosas que funcionan y cosas por mejorar; pero hay que hacerlo de manera modular, porque nadie lanza un producto totalmente nuevo de golpe. Se sacan módulos, se ve cómo funcionan y luego se ajusta. La iniciativa de aporte por consumo, que trae la ley de modernización, me parece sumamente interesante. ¿Va a funcionar? No lo sé, pero es muy interesante. Hay que implementarla, ver cómo funciona y ajustar. Si vemos que la gente aporta a través de ese mecanismo, que genera formalización y mayor pago de impuestos, quizá no solo se queda en 1%, sino que se mejora la estructura, por ejemplo, con 3% para quienes tienen ingresos más bajos. Pero moverse hacia cambios radicales sin probarlos en cancha me parece, hoy, una metodología que ya sabemos que no funciona.

La Superintendencia se refirió a lo que sigue para dar inicio al retiro de hasta 4 UIT del fondo de pensiones. (Foto: SBS)

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Sí. Creo que su rol es estar permanentemente evaluando nuevas mejoras y alternativas para que el sistema previsional funcione mejor. Hoy hemos sido muy claros: el sistema previsional funciona bien para el trabajador formal dependiente, y estamos hablando de alrededor del 20% de la población: dos de cada 10 personas. Veinte de 100 es mucho mejor que cero, así que hay que mantenerlo. La pregunta es cómo pasamos a 30% y luego a 35%. Aspirar a 100% de la población de la noche a la mañana es ilusorio. El tema es convocar a los actores a la mesa. Hay que ver cómo los convocamos, qué mecanismos usamos y trabajar mucho con economía del comportamiento. Ha quedado claro, por ejemplo, que obligar a ciertos grupos —como los trabajadores independientes— no va a funcionar, o al menos no como se intentó. Pero eso no significa que el independiente no necesite pensión. Hay que pensar en cómo ayudar desde el Estado a que el independiente aporte; qué mecanismos creamos para que vea valor en el aporte previsional.

Son dos temas. La parte operativa la ve el Estado. Mirándola de lejos no me parece tan compleja, porque hoy Sunat ya tiene plataformas donde registra consumos —por ejemplo en restaurantes o en salud— que luego se usan para deducir el impuesto a la renta. Se trata de ver cómo conectas eso para que, una vez al año, esos consumos registrados electrónicamente vayan a la cuenta individual. Lo más desafiante es lograr que se entienda que ese aporte no será muy grande, y que debe verse como algo adicional. El mensaje debe apuntar a que la pensión se construye desde varias fuentes —tu trabajo, el aporte por consumo, tus aportes voluntarios, entre otros— y hay que conectar todo eso para que el objetivo final esté cada vez más cerca.

Otro de los pilares es la pensión mínima y el subsidio que tiene que otorgar el Estado. A nivel macro esto ha sido criticado, y estamos en un escenario con mayores presiones fiscales. ¿Crees que es sostenible mantener esta iniciativa?

Creo que ese gasto no solo es sostenible, sino relevante. No le estás dando pensión a cualquiera, sino ayudando a completar la pensión de quien aportó 15 o 20 años. Desde el punto de vista fiscal, pienso que se sobredimensionó el monto. Cuando alguien opta por la pensión mínima en el esquema de cuentas individuales de las AFP —porque en la ONP ya existe—, se toma su fondo acumulado para trasladarlo al Estado. El Estado recibe ese fondo y empieza a pagar. El costo para el Estado no es en el día uno de la jubilación, sino cuando se acaba el fondo que el afiliado ya acumuló. Eso podría ser, quizá, 15 años después. Si el Estado invierte bien ese fondo, el costo fiscal es menor.

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