Hay escritores que buscan respuestas y otros que prefieren sembrar preguntas. Agustina Bazterrica pertenece al segundo grupo. La autora argentina, que conquistó a miles de lectores en todo el mundo con ““Cadáver exquisito””, llegó a Lima para participar en la Feria Internacional del Libro (FIL) y presentar “Diecinueve garras y un pájaro oscuro”, una reedición ampliada de los cuentos que escribió antes de la novela que la convirtió en un fenómeno internacional. En esta conversación habla de sus obsesiones literarias, del riesgo de escribir para agradar, de la violencia normalizada en la sociedad y de la posibilidad de que, algún día, abandone el territorio del horror.
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―En “Cadáver exquisito” el horror nace de un sistema que normaliza lo impensable. ¿Lo más inquietante de la novela es el canibalismo o la facilidad con la que las sociedades justifican cualquier violencia?
La facilidad con la que justifican las violencias. Lo vemos hoy con las redes sociales. Está estudiado que los contenidos que más interacción generan son los que producen rechazo y odio. Eso crea una enorme polarización y cámaras de eco donde solo escuchas aquello con lo que ya estás de acuerdo. Y ahora, con la inteligencia artificial, cada vez será más difícil saber qué es real y qué no. Puedes convencer a alguien prácticamente de cualquier cosa.
«Está estudiado que los contenidos que más interacción generan son los que producen rechazo y odio».
―En “Diecinueve garras y un pájaro” oscuro aparecen la violencia, el cuerpo, la soledad y las relaciones humanas. ¿Son también tus propios miedos?
Cuando escribí “Roberto” tenía 19 años y no era consciente de por qué estaba escribiendo ese cuento. Hoy sí entiendo que nace de experiencias personales, como el acoso callejero que sufrí, algo que lamentablemente vivimos muchísimas mujeres. También me interesa explorar el cuerpo como territorio de disputa. Me gusta mucho el trabajo de Rita Segato cuando plantea que el cuerpo de las mujeres está permanentemente atravesado por distintas formas de violencia. Son temas que siguen vigentes y que me interesa seguir explorando.
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―Muchos te definen como una escritora de terror. ¿Te incomoda esa etiqueta?
No me incomoda, pero yo no me considero una escritora de terror. Para mí es simplemente literatura. Entiendo que existan los géneros porque hay libros que dialogan entre sí, pero yo me nutro de todo. Leo mucha poesía, ensayo, biografías. Ahora estoy leyendo sobre Lola Mora y eso, aunque no tenga relación directa con mis libros, también alimenta mi escritura.

Agustina Bazterrica | Fotos: César Campos
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―Estos cuentos parecen contener la semilla de toda tu obra. ¿Crees que seguirás escribiendo siempre desde ese lugar?
Creo que voy a mantener las mismas obsesiones, pero nada me impide mañana escribir una novela erótica o irme hacia otro lugar. No sé si siempre voy a escribir desde la oscuridad. La novela que publiqué el año que viene, por ejemplo, es una distopía, pero en realidad es una carta de amor a Buenos Aires, a Uruguay y a los rioplatenses. Es, sobre todo, una novela sobre la amistad.
―Tus libros han encontrado nuevas generaciones de lectores en todo el mundo. ¿Hay interpretaciones que te hayan sorprendido?
Sí, muchísimo. Durante años participé en muchísimos clubes de lectura y siempre aparecía alguien que veía algo que yo no había pensado. Un lector, por ejemplo, interpretó que la protagonista de “Roberto” era una bruja porque en la Edad Media se asociaba a las brujas con los conejos. Es una lectura extraña, pero me pareció interesante. Hablar con los lectores siempre enriquece mi propia obra.
―Cuando alguien termina uno de tus libros, ¿qué te gustaría que permanezca?
Idealmente, que le pase lo mismo que me ocurre a mí con los libros que amo: que le hagan mirar el mundo de una manera diferente.

Agustina Bazterrica | Fotos: César Campos
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―¿La literatura todavía puede ayudarnos a ver aquello que preferimos ignorar?
Absolutamente. Eso es lo que hace el buen arte, no solo la literatura, sino también el cine o las artes plásticas: cambia tu perspectiva de la realidad. Te pone frente a ideas o experiencias que quizás nunca habías considerado. Leer es dialogar con personas de otras épocas, otros países y otras realidades. Incluso cuando no estás de acuerdo con lo que lees, ese punto de vista ya amplió tu manera de mirar el mundo.
―Después del éxito internacional, ¿cuál es hoy tu sueño literario?
Ya lo estoy viviendo. Poder viajar por el mundo hablando de mis libros, escribir lo que quiero sin presiones y tener lectores en tantos países era exactamente el sueño que tenía. Me siento profundamente agradecida y también siento la responsabilidad de apoyar a otros escritores, escribir recomendaciones, presentar libros y aprovechar el lugar que hoy tengo para ayudar a que circulen otras voces.
―En Estados Unidos te preguntaron cómo escribir sin ser “cancelada”. ¿Qué respondes?
Que lo único que me parece cancelable es escribir mal. Puedes escribir sobre cualquier tema, pero la obra tiene que funcionar. Hay que investigar, construir personajes verosímiles, evitar los lugares comunes y asumir riesgos. Si escribes solo para provocar o únicamente para ajustarse a lo políticamente correcto, para mí ya no estás haciendo literatura: estás haciendo un producto. La literatura consiste precisamente en animarse a ir más allá.

Agustina Bazterrica | Fotos: César Campos
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