Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Estados Unidos atacó el lunes la isla iraní de Qeshm, cerca del estratégico estrecho de Ormuz, y volvió a poner en evidencia que la guerra entre Washington y Teherán está lejos de haber terminado. Aunque la operación fue de alcance limitado, esta dejó al descubierto una campaña de bombardeos selectivos que la administración del presidente Donald Trump ha mantenido en reserva durante las últimas semanas. ¿Por qué Qeshm es un punto estratégico para Irán y qué revela este ataque sobre los próximos pasos de Trump frente a Teherán?
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Hasta el martes, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) no había informado del ataque, pero el presidente Donald Trump sí lo confirmó en una entrevista con Fox News.
“Construyeron una instalación antiaérea (…) En cuanto estuvo terminada, la atacamos anoche muy bien”, dijo Trump, quien aseguró que fue un “ataque menor”.
La agencia de noticias estatal iraní Fars informó de varias explosiones ocurridas en la isla de Qeshm.
Por su parte, la cadena de noticias CNN publicó que un funcionario señaló que el ataque se produjo en respuesta a disparos iraníes contra una aeronave de Estados Unidos.
Otro funcionario explicó a CNN que la acción fue una medida defensiva frente al uso de misiles tierra-aire iraníes contra activos estadounidenses.
Lo más significativo del hecho es que el bombardeo contra la isla de Qeshm no habría sido un hecho aislado. Según el WSJ, Estados Unidos lleva varias semanas ejecutando ataques de menor escala contra objetivos iraníes, sin anunciarlos públicamente para evitar dar la impresión de que tiene la intención de reanudar operaciones de combate a gran escala.
Además, se debe tener en cuenta que Trump había dicho que Estados Unidos no lanzaría ataques contra Irán antes de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.
Una «guerra administrada» contra Irán

La fuerza naval de Estados Unidos realiza el bloqueo contra los buques que transitan hacia y desde los puertos de Irán. (Centcom).
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Los ataques de alcance limitado contra Irán forman parte de una estrategia que busca mantener la presión militar sobre Teherán sin desencadenar, por ahora, una nueva ofensiva de gran escala, interpreta el analista en temas de defensa e inteligencia Andrés Gómez de la Torre. Considera que Trump está desarrollando una “guerra administrada”, condicionada tanto por los objetivos militares como por el escenario político interno de Estados Unidos y las presiones de Israel.
Gómez de la Torre dice que el ataque contra la isla de Qeshm es una “mini escalada”, pero no tiene la trascendencia de una operación estratégica de mayor envergadura.
El analista recuerda que el episodio se produce después de que la Guardia Revolucionaria iraní derribara drones estadounidenses, entre ellos, aparentemente, un MQ-9 Reaper, mediante misiles antiaéreos de corto alcance. En ese contexto, sostiene que los bombardeos son parte de una dinámica de acciones y respuestas que Washington intenta mantener bajo control.
Considera que los ataques limitados permiten a la administración Trump mantener la presión sobre el régimen iraní sin comprometerse necesariamente con una operación militar de mayores dimensiones, tal como le ha pedido de manera reiterada el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien suele repetir que “el trabajo debe ser terminado”, en referencia al derrocamiento del régimen de los ayatolas.

Una valla publicitaria electoral del partido Likud con la imagen del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (izquierda) junto al presidente estadounidense Donald Trump y aviones de combate, en Tel Aviv, el 25 de octubre de 2026. (EFE/EPA/ABIR SULTAN).
/ ABIR SULTAN
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Gómez de la Torre identifica una posible diferencia entre los objetivos inmediatos de Trump y los de Netanyahu. Mientras Israel presiona por una ofensiva de mayor alcance, Washington estaría evaluando una operación más focalizada contra las capacidades nucleares que todavía conservaría Irán.
El analista menciona que los servicios de inteligencia estadounidenses, particularmente la CIA y la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), habrían identificado una ubicación donde Teherán estaría resguardando parte de lo que queda de su programa nuclear, tanto en materia de enriquecimiento de uranio como de infraestructura vinculada a la eventual fabricación de un arma nuclear.
En ese sentido, Gómez de la Torre cree que Trump podría estar contemplando una segunda operación similar a la denominada “Martillo de Medianoche”, con la que Estados Unidos atacó instalaciones nucleares iraníes en junio del 2025.
Según el analista, la posibilidad de una operación de mayor envergadura dependerá de cómo evolucione la presión de Israel y de las decisiones que adopte Trump una vez superadas las elecciones legislativas estadounidenses.
Concluye que los ataques contenidos no necesariamente significan que Estados Unidos haya descartado una nueva ofensiva, sino que pueden formar parte de una estrategia gradual en la que Trump busca conservar opciones militares y diplomáticas sin precipitar una escalada abierta.
¿Qué objetivos tiene Qeshm y por qué es estratégica?

Una mezquita en la ciudad de Qeshm con un retrato del ayatola Jomeini, el 21 de abril de 2019. (Eric Broncard / Hans Lucas via AFP).
/ ERIC BRONCARD
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La isla de Qeshm tiene una importancia militar y económica considerable para Irán por su ubicación geográfica. Está situada en el golfo Pérsico, junto a la entrada del estrecho de Ormuz, y a unos 22 kilómetros de Bandar Abbas, uno de los principales puertos iraníes.
Según la información publicada por el WSJ, la isla alberga una instalación subterránea de misiles, que forma parte de la infraestructura estratégica iraní. También hay una base naval, que permite a Irán mantener presencia militar en las proximidades del estrecho. Y tiene una importante planta desalinizadora, infraestructura relevante para el abastecimiento de agua.
La ubicación de la isla es particularmente sensible porque el estrecho de Ormuz constituye una de las principales rutas mundiales de transporte de petróleo. Hasta antes de la guerra iniciada el 28 de febrero circulaban por esa vía alrededor de 20 millones de barriles diarios, el 20% de la demanda global de crudo.
La isla está rodeada de yacimientos de gas y petróleo, cuenta con infraestructura de almacenamiento de crudo y está vinculada a proyectos de refinación y abastecimiento de combustible.
Qeshm alberga dos importantes campos de gas natural: Gavarziny y Salakh.
En las aguas próximas a la isla se encuentra el campo petrolero de Hengam, compartido geográficamente con Omán.
La isla cuenta con instalaciones de almacenamiento de crudo, condensados y productos derivados.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) señala que la terminal petrolera de Qeshm comenzó a operar a mediados del 2020 con una capacidad de almacenamiento de 3,2 millones de barriles de crudo, condensados o productos derivados.
Pero Qeshm no es solo una isla para fines militares e industriales, también es uno de los destinos turísticos internos importantes del sur de Irán y recibe visitantes locales, especialmente durante las vacaciones de Año Nuevo persa en marzo.
Su atractivo está en sus paisajes, donde destacan sus playas, manglares, cuevas, formaciones rocosas y valles, además de sus mercados y su ubicación en el golfo Pérsico.
Antes de la guerra, entre enero y septiembre del 2025, los sitios del Geoparque Mundial de la Unesco en Qeshm registraron 144.141 visitas. La cifra incluye visitantes nacionales y extranjeros, pero solo 476 eran internacionales.
Según el último censo iraní del 2016, la isla de Qeshm tiene alrededor de 149.000 habitantes. Sin embargo, la Unesco calcula que actualmente la población es de 180.000 personas.


