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En octubre vivimos un giro en la prevención contra El Niño. El gobierno empezó a sincerarse. Keiko, incluso, rozó la hipérbole el jueves 15. Ante el enjambre de micrófonos, se refirió a “este ‘meganiño’ que nunca antes en la historia ha llegado un fenómeno tan fuerte como el que vamos a enfrentar”. Remató recomendando evacuar a quienes viven en zonas críticas. No vale la pena replicarle a la presidenta que los arqueólogos e historiadores del Perú prehispánico hablan de niños que aniquilaron pequeñas civilizaciones como la que construyó Caral. Mejor que exagere a que subestime la que se nos viene.
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Conversé con el ministro de Agricultura, Marco Vinelli, quien es además, desde el 12 de agosto, el presidente de la Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño. Otro candidato fue el ministro de Defensa, Rafael Belaúnde, como lo fue Jorge Nieto cuando era ‘mindef’ de PPK durante el niño del verano del 2017. Pero, Keiko y Luis Galarreta prefirieron confiar en un cuadro muy cercano al partido, Vinelli, que ya había coordinado el plan de gobierno y la transferencia de ministerios. El ministro me dijo, “las prioridades están claras desde el primer momento. Primero, las vidas humanas. Segundo, las viviendas. Tercero, la infraestructura pública. Por eso, para salvar vidas, empezamos limpiando cauces de los ríos más importantes del Norte”.
El caso emblemático de limpieza es la del río Piura, que incluye la represa de Los Ejidos, 4 km aguas arriba de la ciudad. Hoy, el cauce no luce amenazante, pero cuando lleguen lluvias intensas, podría desbordarse. Si el río se contiene, igual la ciudad puede ser duramente castigada por la lluvia. “Se esperaba que la ‘Reconstrucción con Cambios’ [programa lanzado en el 2017] hiciera obras de mayor envergadura, como el alcantarillado de Piura y Tumbes; pero solo se hicieron los SARE, que ya hemos reparado varios para que operen”, me dijo Vinelli.
En realidad, los SARE (Sistema Alternativo de Recolección y Evacuación de aguas pluviales), se instalaron como parte de las medidas preventivas ante el Niño del 2023-2024. Son depósitos subterráneos que almacenan el agua de la lluvia que luego es bombeada hacia un río o canales. Aunque funcionan en pleno aguacero, este siempre excede la capacidad de bombeo. El efecto recién se nota luego de la lluvia, al aminorar los aniegos. Hay algunos ‘Sares’ en cuencas ciegas (terrenos bajos inundables) en Tumbes, Piura, Chiclayo y otras ciudades. “En Lima no hay”, cuenta Marco, “pero hemos adquirido hidrojets que son equipos móviles que pueden bombear donde sea necesario”.
No hay pronósticos certeros de lluvias extraordinarias en Lima. Los 17mm del 15 de enero de 1970 siguen siendo el récord imbatible medido en Lima y no fue causado por el Niño sino por otros efectos atmosféricos. Es poquita cosa para ciudades pluviosas, pero en Lima sería un escándalo y un desastre. El instituto Geofísico cita un antecedente de 12mm en el Niño de 1925. Las lluvias de marzo del 2023, durante el ciclón Yaku, alcanzaron en una oportunidad 5mm en La Molina y 3mm en varias zonas de Lima. No hubo mayores consecuencias. En 1970 la ciudad era más pequeña; hoy mucha gente vive en laderas de cerros y quebradas activables. Acercarnos al récord de 17mm produciría daños considerables.
Por otro lado le pregunté al ministro si podemos confiar en Sedapal cuando dice que la planta de La Atarjea está en capacidad de procesar el exceso de agua sucia que discurrirá por el río Rímac. “Sí, tenemos filtros que no había antes, con gran capacidad”, dice el ministro.
Vinelli tiene una respuesta para dar tranquilidad momentánea en varios frentes. Cuando le digo que la Panamericana se interrumpirá en varios tramos, igual que otras carreteras de penetración, dice, muy seguro de sí: “Tenemos alrededor de 80 puentes Bailey, que se pueden instalar en 3 días”. Carlos Neuhaus, quien preside el directorio del consorcio creado por el sector privado para combatir al Niño terrible, me hizo un apunte sobre ello: “Tenemos que asegurarnos que los Bailey ya estén disponibles en algunos de los lugares críticos donde se puede prever que se caerán puentes”. Claro, si se tienen que trasladar luego de ocurrido el desastre son más días de incomunicación.

Lluvias en Piura por el Fenómeno El Niño. (Foto: Tania Bautista)
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Neuhaus es ducho en coordinar iniciativas del sector privado, que aportará no solo apoyo financiero sino maquinarias, alimentos, agua y medicina, entre otras cosas. “Hay grandes empresas que se preocuparán, en primer lugar, de su zona de influencia. Por ejemplo, Southern va a apoyar a Tacna, Moquegua y parte de Arequipa; el Grupo Romero está ayudando a descolmatar el río Piura aguas arriba de Los Ejidos”, me dice Carlos.
Por lo pronto ya se ha trasladado cientos de sacos de arena en aviones de Latam y se ha pedido a la flota pesquera comercial, que haga cabotaje entre puertos pequeños donde no entran los buques de la marina. Vinelli también me subrayó que existirá un corredor marítimo que podrá trasladar desde gente hasta víveres y maquinaria. El mismo mar cuya calentura es el origen físico de la calamidad estará apacible y seguro para la navegación, aunque su nivel haya subido varios centímetros, por la expansión térmica. Si ello se combina con oleaje anómalo, sí es un peligro para quienes habitan cerca de la orilla.
“Nuestro fin es articular la oferta de ayuda del sector privado con las necesidades del sector público”, remata Carlos. Con la asesoría de Mace (la empresa británica que gestionó el contrato de gobierno a gobierno para la realización de los Juegos Panamericanos del 2019), se ha instalado un PMO (Project Management Office) en el mismo Midagri (Ministerio de Agricultura), que es el cuartel de Vinelli. Lo dirige Jorge Valenzuela, que ya tuvo una misión similar durante el apoyo del sector privado a la vacunación anti Covid. A todo esto se suma como un actor clave la asociación Hombro con Hombro que dirige Juan Manuel Arribas.
Las vacunas existen como un bien esquivo e insuficiente. Se ha privilegiado la vacunación solo a jóvenes de 10 a 20 años en zonas críticas, no porque sea el grupo de edad más vulnerable, sino por recomendación de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que estima distintos factores que hacen más conveniente empezar por allí cuando no se dispone de vacunas para todos. Está previsto adquirir más para otros segmentos y territorios (en Lima solo se está vacunando en San Juan de Lurigancho); pero hay que tener en cuenta que se trata de dos dosis que se ponen con tres meses de diferencia. Los que se vacunaron cuando empezó la campaña en septiembre podrán recibir su segunda dosis en noviembre, pero los que se vacunen entre noviembre y diciembre pasarán lo más duro del embate apenas protegidos con una dosis.
Una fuente me dijo en off que hay un plan B para recurrir a la fumigación masiva que mata al zancudo Aedes aegypti, causante del dengue y otras enfermedades. El sector privado está buscando avionetas que fumiguen desde el aire algunas zonas. Entre el crédito suplementario de S/.8,228 millones aprobado por la Comisión Bicameral de Presupuesto y los S/.18,000 millones anunciados por el ministro de Economía, para paliar el niño -y la inevitable contracción de la economía- hay espaldas financieras. S/.2,500 millones se utilizarán en subsidios directos a las familias más golpeadas y S/.15,000 millones se destinarán a la reconstrucción de infraestructura y viviendas, lo que además será una inyección contracíclica para dinamizar el empleo y el mercado con inversión pública.
No hay certeza en los pronósticos. No se sabe si el río Piura se desbordará sobre la ciudad a pesar de su limpieza, ni si Tumbes se llevará la peor parte, ni si habrá lluvia extraordinaria en Lima. Queremos pensar que todo ello no pasará pero debemos prepararnos por si sucede. Por otro lado, los miedos y la prevención no puede recluirse a la costa. La sierra sur, donde se pronostica sequía, está reclamando atención.
El vocero del gremio de agricultores Conveagro, Luis Cruz Cuadros, ha pintado un cuadro terrible con producción de papa y otros productos que no presentan la floración característica de esta época y por lo tanto se perderá buena parte de la cosecha. Vinelli me dice que por ahora el mercado mayorista de Santa Anita está recibiendo las 10mil toneladas de alimentos que suele recibir por día. Pero no sabemos cuándo se alterará ello por las interrupciones de carreteras y merma de algunos productos básicos. Tanto el sector público como el privado están calibrando la ayuda para la sierra, donde el hambre puede ser el mal silencioso.
La prueba amarga del gobierno no solo será la atención al niño durante su embate, sino la eficiencia en la ejecución de la reconstrucción posterior. No lo fue la llamada Reconstrucción Con Cambio tras el FEN del 2017 ni el FORSUR que lanzó Alan García tras el terremoto de Pisco en el 2007. La recuperación económica tras la pandemia ha sido más lenta que en otros países de la región, en parte por la inestabilidad política que padecimos el último quinquenio. Si en verdad entramos a un nuevo periodo de estabilidad e ‘institucional’, como suele jactarse la presidenta, no habrá excusa contra la eficiencia.

