Las redes del crimen organizado que opera en el Perú ya no representa únicamente una amenaza puertas adentro. El narcotráfico, la extorsión, la minería ilegal y el lavado de activos, también tienen repercusiones internacionales, especialmente en Europa, donde el ingreso de cocaína alimenta circuitos de corrupción y violencia.
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¿Cuál es la mayor preocupación de Alemania ante la expansión del crimen organizado en el Perú?
Nuestra preocupación se dirige especialmente a los impactos del crimen organizado sobre la seguridad y, con ello, en última instancia, sobre la calidad de vida de las peruanas y peruanos, la independencia de las instituciones estatales, un desarrollo social sostenible y el crecimiento económico. Las redes criminales se oponen a todo esto. No solo operan en el tráfico internacional de drogas, sino que practican el lavado de activos, la prostitución de menores, la extorsión y los homicidios. Con frecuencia, estas bandas también están activas en la minería ilegal, donde se obtienen elevadas ganancias mediante la explotación de trabajadores indefensos. Ustedes conocen las horribles consecuencias para las personas y el medio ambiente en Pataz/La Libertad, La Pampa/Madre de Dios, La Rinconada/Puno y otras regiones.
Alemania considera al Perú un socio político y económico clave en América Latina. Por ello, compartimos el interés de combatir las redes criminales, fortalecer la integridad de las instituciones del Estado de derecho y, con esto, la confianza de la ciudadanía en ellas, haciendo que el Perú sea un destino más atractivo para la inversión extranjera sostenible. En julio, el Gobierno Federal aprobó un plan interministerial para la lucha contra el crimen organizado —incluso en América Latina— que combina la cooperación en seguridad con medidas a largo plazo para fortalecer las estructuras estatales y el desarrollo económico sostenible
¿Qué riesgos implica el tráfico de drogas en el Perú para la seguridad de Alemania y Europa?
El crimen organizado no conoce fronteras nacionales. Así lo demuestra también el informe actual sobre la situación nacional elaborado por la Oficina Federal de Investigación Criminal alemana (BKA): el año pasado, alrededor del 70% de los 683 procedimientos de investigación por crimen organizado presentaron un vínculo transfronterizo. El tráfico de drogas representó el área de criminalidad individual más grande.
Especialmente la alta disponibilidad de cocaína en el mercado europeo nos enfrenta a desafíos considerables. Las redes criminales vinculadas a ello no solo causan graves daños a la salud física y mental de los consumidores, afectando así a nuestro sistema de salud, sino que también favorecen el lavado de activos e importan corrupción y violencia criminal, por ejemplo en nuestros puertos, pero no únicamente allí. Hamburgo es el tercer puerto europeo más grande y una ciudad maravillosa y segura. Queremos que siga siendo así.
Por lo tanto, la lucha contra el crimen organizado es un interés de seguridad común para Alemania, Europa y el Perú.
¿Qué medidas de cooperación podrían adoptar Alemania y el Perú para frenar el tráfico de drogas a través del puerto del Callao?
Los grandes puertos marítimos internacionales como el Callao y Hamburgo son nodos esenciales del comercio mundial, pero también son instrumentalizados por organizaciones criminales para el tráfico de drogas.
Por ello, Alemania participa en la Alianza Europea de Puertos y apoya la cooperación internacional en materia de seguridad portuaria, por ejemplo, a través de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Un ejemplo concreto de la cooperación actual es el proyecto regional “Integridad Portuaria”, financiado por Alemania. Este tiene como objetivo, entre otros, fortalecer la integridad de las estructuras portuarias en los puertos del Callao y Paita, identificar riesgos de corrupción y mejorar la cooperación entre las autoridades y el sector privado.
Para ello resultan decisivos el intercambio selectivo de información, los procedimientos modernos de control y la protección de las cadenas internacionales de suministro. Y es que la necesidad de controles adicionales debilita al Callao como punto logístico y debilita al Perú como plaza económica. Por consiguiente, nuestro objetivo común debe ser no solo interceptar envíos individuales de droga, sino debilitar de manera sostenible las redes que están detrás.
¿Qué experiencias de Alemania en la lucha contra el crimen organizado podrían ser de utilidad para el Perú?
Una de nuestras experiencias más importantes es que la lucha contra el crimen organizado debe ir más allá de la captura de delincuentes individuales. Lo decisivo es desmantelar las estructuras y privar a las organizaciones criminales de su base económica arrebatándoles sus ganancias.
Por ello, Alemania apuesta cada vez más por el enfoque denominado “follow the money” (seguir la pista del dinero), es decir, el rastreo de flujos financieros ilícitos (FFI) y la incautación de activos de origen criminal. La delincuencia organizada no debe continuar exhibiendo mansiones de lujo, vehículos, relojes u otros supuestos símbolos de estatus. Nuestro objetivo es descubrir todo esto, decomisarlo desde el Estado y condenar a los criminales a una vida austera tras las rejas.
A través del proyecto regional “Impacta IFF”, impulsado por la cooperación alemana para el desarrollo, se busca fortalecer las capacidades institucionales para combatir los flujos financieros ilícitos. Esto mediante un abordaje integral que abarca la prevención de los FFI, el apoyo a las investigaciones financieras y la restitución de activos ilícitos. Esta iniciativa tiene su sede en el Perú y opera además en México y Ecuador.
A través de un plan de acción conjunto, el Gobierno Federal ha puesto en marcha las medidas correspondientes, entre las que se cuentan una cooperación más estrecha entre la Oficina Federal de Investigación Criminal y la Aduana, así como desarrollos tecnológicos continuos aplicados a las investigaciones financieras.
Alemania también continúa enfrentando desafíos considerables. Por ello, entendemos de manera expresa el intercambio con el Perú como un proceso de aprendizaje mutuo en el cual las partes de la oferta y de la demanda del tráfico internacional de drogas puedan aportar y complementar sus experiencias con criterio de asociación.
¿Cómo evalúa Alemania la cooperación en seguridad con el Perú y dónde existe un mayor potencial?
La cooperación bilateral entre Alemania y el Perú se basa en intereses de seguridad comunes y ya se encuentra establecida en diversas áreas. De este modo, la Oficina Federal de Investigación Criminal cuenta con un oficial de enlace en el Perú que apoya el intercambio directo entre las autoridades competentes. Además, Alemania participa en la asistencia policial de formación y equipamiento. Tan solo para el Perú se han previsto para este fin alrededor de 150 000 euros (600 000 soles) este año.
Vemos un mayor potencial de manera especial en el intercambio de información policial de investigación criminal, en el análisis de flujos financieros, en la lucha contra el lavado de activos y en la seguridad portuaria. La posibilidad de una incautación temprana de activos resulta fundamental.
Asimismo, el desarrollo continuo de las bases legales de nuestra cooperación: prevemos firmar próximamente un acuerdo bilateral de seguridad.
A ello se suma nuestra participación activa en la agencia policial europea “Europol” y en los proyectos correspondientes de la Unión Europea, los cuales cofinanciamos.
“Juntos más seguros” es la meta que nos hemos fijado. Y confiamos en la firmeza declarada del gobierno peruano.
¿Está haciendo Europa lo suficiente para reducir la demanda de drogas y combatir las redes criminales internacionales?
Somos conscientes de que la demanda de drogas ilegales en Europa forma parte del desafío. Y, por supuesto, siempre se puede hacer más en ambas partes. Pero Europa ha dado pasos importantes y está en proceso de crear nuevas bases legales para poder combatir las redes criminales de forma aún más efectiva. Elevaremos conjuntamente a un nuevo nivel tanto la prevención de adicciones como la persecución penal rigurosa y la cooperación internacional, por ejemplo, a través de Europol.
Europa está ampliando de manera concreta su cooperación con el Perú y lo demuestran dos nuevas iniciativas del año 2026:
Con ACTION Perú, la Unión Europea apoya a las autoridades peruanas especialmente en la lucha contra el crimen organizado, la cooperación judicial y la delincuencia marítima ligada al tráfico de drogas.
El proyecto “EUDA4Peru” de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas, iniciado también este año, fortalece la observación de los mercados de drogas, los sistemas de alerta temprana y una política de drogas con respaldo científico.
Nuestro objetivo es una alianza a largo plazo en la que Europa y América Latina asuman responsabilidades de manera compartida. Porque el crimen organizado no se puede combatir con éxito únicamente mediante esfuerzos nacionales, ni tampoco solo a través de medidas policiales. Y dado que el gobierno de Keiko Fujimori ha declarado la seguridad ciudadana como una de sus prioridades, creemos que este es un buen momento para combatir juntos el crimen organizado de manera efectiva.

