Especialista franco-argentino en educación en medios de comunicación y ciudadanía, Serge Barbet es director del Centro para la Educación en Medios de Comunicación e Información (CLEMI), creado bajo la tutela del Ministerio de Educación Nacional, Juventud y Deportes francés, gracias a la iniciativa de académicos, docentes y periodistas convencidos de que el espíritu crítico debía enseñarse al interior de las escuelas.
Invitado por la Embajada de Francia al Hay Festival de Arequipa, este periodista de la prensa escrita expondrá sobre la necesidad de que los alumnos se defiendan de la desinformación, los discursos de odio y los sesgos algorítmicos que hoy amenazan a las democracias.
— El CLEMI nació en 1983 con el propósito de desarrollar el pensamiento crítico en la escuela a partir del trabajo con la prensa escrita. ¿Más de cuatro décadas después, cuánto ha cambiado su propósito original?
El funcionamiento del Clemi es algo muy útil para acompañar a los docentes en la evolución de las tecnologías de la información. Hace 40 años, nuestra relación con los medios de masas era muy distinta. Y ahora, vivimos una revolución digital con la emergencia de la IA y las redes sociales. El Clemi nació con la idea de poner a trabajar juntos a los actores de la educación con los representantes de los medios de información. Y este trabajo colectivo sigue siendo algo muy útil ahora. El paisaje de la información ha cambiado muchísimo, pero la reflexión sobre las pedagogías a desarrollar al interior de la escuela resulta fundamental.
— Hace 40 años, los periodistas enseñábamos a los jóvenes cómo circula la información. Hoy en día, son ellos los que nos enseñan a manejar las nuevas plataformas…
En efecto, los nuevos medios parecen más modernos, más interactivos. Pero la realidad es muy distinta. Hay una parte muy pasiva en la manera de usar las redes sociales, hechas por empresas comerciales diseñadas para captar nuestra atención, con resultados muy peligrosos para el desarrollo del pensamiento de los jóvenes. Hay una parte de ellos que pueden usar los medios digitales con mucha agilidad, pero hay otra, muy importante, que vive en una cárcel digital, encerrados en un uso del que no pueden ser responsables. El tema de la interacción es muy interesante, pues la industria digital es tanto parte del problema como de la solución. Así que nuestro trabajo debe ser educar a los jóvenes y acompañar a los docentes. Es un desafío para los sistemas educativos de todo el mundo, porque todos vivimos el mismo fenómeno de la relación sana o insana con las pantallas.
— Vivimos tiempos en los que un discurso apocalíptico advierte que la IA tiene el potencial de destruir el mundo. Puede sonar exagerado, pero para tu institución, lo cierto es que sí existe una amenaza a las instituciones democráticas…
El fundador de CLEMI, Jacques Gonet, hablaba de aprender la democracia en la escuela. Vemos ahora, con los movimientos estudiantiles en Francia, la angustia de que la IA en el futuro genere un progreso o más bien una regresión. Así, la alfabetización mediática permite que los usuarios de la IA no se vean dominados por esta. Eso me parece muy importante: trabajar junto con la sociedad civil para desarrollar el espíritu crítico. Analizar con cabeza fría los desafíos y las decisiones que debemos tomar para que el progreso tecnológico se ponga al servicio del ser humano.
—Has acuñado la idea de la “infobesidad” como un peligro en nuestra forma de informarnos. ¿Puedes desarrollar el concepto?
Sucede como con la comida. Hay comidas sanas y maneras de comer responsables, y hay maneras de consumir irresponsables y poco sanas. Como la comida, las noticias son muy importantes, pero debemos aprender una higiene informacional.
—¿Por ejemplo?
En muchas partes del mundo tenemos canales de televisión que propalan información las 24 horas. Estos medios no están hechos para ser consumidos tres o cuatro horas al día. Son para consumir los minutos necesarios para informarse de lo que pasa, sea por la mañana, o a la tarde o en la noche. Sin embargo, tenemos un público que mira esos canales todo el día, y terminan pensando que el mundo allá afuera es muy peligroso. Y con los medios digitales y el algoritmo, el fenómeno se complica. Así, la infobesidad habla de la persona que no sabe consumir información. Es algo muy peligroso para el futuro de las democracias por una razón simple: la información no es un producto de consumo como cualquier otro: es una parte clave para la convivencia, nos permite debatir juntos alrededor de hechos. Esa es la base de nuestra democracia. Hoy en las escuelas hablamos y trabajamos con los jóvenes en talleres para reflexionar sobre cómo conseguimos una información, cómo verificamos que sea fiable. Los jóvenes de hoy se informan de maneras muy interesantes: lo mismo ven la televisión con los parientes por la tarde como la buscan en línea.
—¿Y cómo se le enseña a un joven a discernir entre un artículo periodístico confiable y el contenido no verificado?
Nuestro trabajo es dar a los docentes los medios necesarios para esta formación. Con ellos trabajamos las culturas mediáticas digitales más complejas. Lo fundamental es enseñarles a los jóvenes a producir noticias. Tenemos, por ejemplo, concursos de periodismo escolar, sea en web, radio, diarios, videos, todo tipo de contenidos. Aprender haciendo es muy importante para la alfabetización mediática. Tenemos también recursos digitales como juegos educativos que permiten a los jóvenes trabajar como periodistas de investigación. Organizamos cada año la Semana de la prensa en la escuela, que convoca a 220.000 profesores y millones de alumnos. Es actualmente la más importante acción educativa en el sistema escolar francés.
—¿Cómo ves la relación de los jóvenes con los medios impresos?
El papel, claramente, es parte del mundo de ayer. Pero es un mundo que todavía existe. En Francia tenemos 69 millones de habitantes, y el diario que lidera las ventas es el deportivo L’Equipe, con 50.000 ejemplares por día. Después tienes Le Monde, con menos de 20.000 ejemplares diarios. La realidad es que en ninguna parte se puede organizar una empresa periodística únicamente desde el papel. En nuestro trabajo seguimos con el papel, pero la semana de la prensa en la escuela está adaptada también a la realidad digital.
—¿Qué tan replicable ves el trabajo del CLEMI en contextos de América Latina y en el Perú?
No conozco suficiente el caso peruano para responder. Pero tenemos algunos ejemplos de cooperación educativa con el Brasil. Observamos allí que hay una necesidad por parte de los Estados de seguir el camino de la alfabetización mediática. La situación actual es la de un planeta con dos imperios digitales: China y Estados Unidos. Y para los Estados que creemos en los Derechos Humanos y la diversidad cultural tenemos que estar pendientes de nuestra condición de la libertad para todos. Y es una responsabilidad de los sistemas educativos garantizar el desarrollo de la alfabetización mediática para todos. Es una necesidad.
—¿Cuál crees que es el primer paso para un profesor que desee integrar la alfabetización mediática en sus aulas?
Tener convicción en su trabajo. Ser consciente de que la vocación fundamental de docente hoy es la de transmitir conocimientos, pero también la de educar, velar por el pensamiento crítico y la conciencia ciudadana del estudiante.
Además…
A saber
Conversatorio en Lima
Serge Barbet participará del «VI Simposio sobre Educación en Medios e Información» el 30 de octubre en el teatro de la Alianza Francesa de Miraflores en el marco de la Global Mil Week de la Unesco.
También participará en el auditorio del IFEA (Jr. Batalla de Junín 314, Barranco) del seminario “Informarse con confianza”, donde presentará el trabajo del CLEMI y su papel frente a los desafíos de la información. Será el lunes 2 de noviembre a las 10 a.m. Ingreso libre.
Conferencias en el HAY
Escuchar para pensar: pódcast frente a la desinformación. Serge Barbet y Carlos Rivadeneyra en conversación con Omar Zevallos. Sábado 7 de noviembre, 12 m. Teatro Arequepay.
Formar en la educación. Serge Barbet en conversación con Daniel Mitma. Viernes 6 de noviembre, 2 p.m. Universidad Continental

