Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Creo que Victoria’s Secret recuperó un poco de la magia de sus desfiles. Y lo digo porque, después de varias ediciones que parecían haber perdido parte de esa fantasía que convirtió a sus pasarelas en verdaderos espectáculos, este año finalmente volví a sentir esa emoción de ver algo extraordinario.
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Uno de mis looks favoritos de toda la noche fue el de Alessandra Ambrosio, quien apareció con una falda globo y una cola dramática. Me encantó ver esta silueta, tan presente en las tendencias actuales, reinterpretada dentro del universo Victoria’s Secret.
Ashley Graham también protagonizó uno de los momentos más interesantes visualmente, con un body de encaje y unas alas formadas por rosas giratorias que cobraron vida. Ese tipo de recursos es precisamente lo que extrañaba: piezas que sorprenden por su construcción y movimiento.

Alessandra Ambrosio. (Foto: Agencias)
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A lo largo del desfile vimos repetirse los volúmenes globo, los flecos de pedrería, las aplicaciones brillantes y las alas que flotaban alrededor de las modelos. Me gustó especialmente que el brillo no se limitara al vestuario. La propia pasarela incorporaba glitter, un detalle que enriquecía visualmente el escenario y recuperaba esa atmósfera de fantasía que tanto asociamos con la marca.
Cuatro estaciones, muchas interpretaciones
La propuesta creativa de este año estuvo inspirada en las cuatro estaciones, bajo la dirección creativa de Adam Selman, con distintas interpretaciones de la primavera, el verano, el otoño y el invierno.
Esta inspiración permitió desarrollar universos visuales bastante diferentes. Pasamos de los colores románticos y las referencias florales a combinaciones más atrevidas, propuestas oscuras en negro y dorado, y un segmento invernal que parecía inspirado en auténticas reinas del hielo.
Hacia el final, los cristales, los tonos metálicos y las aplicaciones de pedrería adquirieron todavía más protagonismo, creando una atmósfera de lujo y extravagancia que dialogaba perfectamente con el regreso del icónico Fantasy Bra.
Lo que más rescato de esta dirección creativa es que el desfile volvió a tener una narrativa visual. Cada segmento tenía su propia personalidad, pero todos compartían una intención: hacer que la pasarela se sintiera nuevamente como un espectáculo.
PINK y el maximalismo más divertido de la noche
La línea juvenil de Victoria’s Secret apostó por colores atrevidos, mezclas inesperadas, denim intervenido con gemas y una estética cargada de referencias al universo pop.
Uno de mis detalles favoritos fueron los pequeños perritos de peluche, símbolos característicos de PINK, utilizados como accesorios y colgados de las caderas como si fueran llaveros gigantes.
Me pareció una manera ingeniosa de recuperar los códigos visuales de la marca y llevarlos hacia una imagen mucho más lúdica.
Aquí el maximalismo se manifestó a través de los accesorios, las proporciones y las combinaciones de materiales. Había una intención evidente de divertirse con la moda, algo que personalmente celebro.
La presentación de KATSEYE acompañó muy bien esta propuesta y reforzó esa energía juvenil, desenfadada y colorida.
Las grandes ángeles nunca pasan de moda
Otro de los grandes aciertos fue reunir nuevamente a algunas de las figuras más emblemáticas de Victoria’s Secret.
Adriana Lima, Alessandra Ambrosio y Candice Swanepoel demostraron por qué sus nombres siguen siendo parte fundamental de la historia de estos desfiles.

Adriana Lima. (Foto: Agencias)
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Pero los regresos que me parecieron más emocionantes: Rosie Huntington-Whiteley, quien volvió después de 16 años, y Elsa Hosk, que regresó tras ocho años de ausencia.
Esta última protagonizó uno de los momentos más impresionantes de la noche al llevar las alas más grandes de todo el desfile. Una pieza monumental que recordaba aquellas épocas en las que las alas no eran simplemente un accesorio, sino auténticas obras de arte.
También destacó Barbara Palvin, quien regresó a la pasarela apenas seis semanas después de convertirse en madre. Su esposo, el actor Dylan Sprouse, la alentaba desde el público, protagonizando uno de los momentos más emotivos del evento.

Barbara Palvin. (Foto: Agencias)
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Palvin tuvo dos apariciones, pero me quedo con la segunda, en la que lució un corset de pedrería acompañado de unas alas preciosas. Fue uno de mis looks favoritos por el equilibrio entre la delicadeza de los detalles y el impacto visual del conjunto.
Me parece interesante que Victoria’s Secret continúe incorporando distintas generaciones y perfiles de modelos, incluyendo figuras como Ashley Graham y Alex Consani, mientras mantiene presentes a las supermodelos que construyeron su identidad.
Sin duda, uno de los momentos más comentados de la noche fue el regreso del Fantasy Bra, después de ocho años de ausencia. Y Victoria’s Secret decidió hacerlo a lo grande.
Kylie Jenner debutó en la pasarela luciendo una creación de la firma de alta joyería Jacob & Co., valorizada en 50 millones de dólares, convirtiéndose en el Fantasy Bra más caro de la historia.
La pieza incorporaba 4.410 diamantes naturales, entre ellos un impresionante diamante amarillo de 75,54 quilates. Su elaboración requirió más de mil horas de trabajo y la participación de quince artesanos.


