Antes del inicio de la jornada, Pablo Arraya y Tupi Venero, dos extenistas peruanos muy recordados y que vivieron batallas como estas, nos avisaron: en la Copa Davis no importa nada, ni los rankings, ni cómo llegan, es representar a un país y en ese terreno puede pasar de todo…Y así ocurrió.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Nacho había puesto el primer punto. Pero la noche todavía tenía otra historia. Juan Pablo Varillas salió después. El mismo que alguna vez fue nuestra mejor raqueta y que hoy intenta volver a encontrarse con aquel jugador que llegó al puesto 60 del mundo. El mismo que parece sentirse cómodo cuando el partido se convierte en una pelea larga, incómoda, casi interminable.
Y otra vez tuvo que remontar. Daniel Vallejo, número uno de Paraguay y 58 del mundo, se llevó el primer set por 7-5. En el segundo, Varillas llegó a estar 0-3 en el tie-break, con doble mini break abajo. Parecía que el partido se inclinaba definitivamente hacia el lado paraguayo. Pero apareció Juanpi. Punto a punto. Con paciencia. Con ese revés a dos manos cruzado que tantas veces fue su salvavidas. Con la gente empujándolo desde las tribunas. Ganó el tie-break y llevó la historia al tercer set.
A esas alturas ya no era solo tenis. Era resistencia. Varillas terminó imponiéndose 5-7, 7-6 y 6-3, después de 3 horas y 18 minutos de batalla. Sumó 10 aces y volvió a demostrar que, cuando el partido se rompe y solo queda competir, todavía tiene algo que decir.
Cerca de las 11:30 de la noche, el partido terminó. Las tribunas seguían llenas. Las banderas peruanas todavía se movían de un lado a otro. Nadie parecía tener apuro por irse.
Juanpi acababa de regalar una de esas noches que explican por qué la Copa Davis es diferente. No pierde un partido de singles como local desde 2015. Y esta vez no ganó solamente un punto: se ganó otra vez a sí mismo.

