El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, sostuvo este jueves que fue “necesaria” la intervención de su Gobierno en la estatal petrolera YPFB y en el ente regulador de hidrocarburos para “acabar con la corrupción” y asegurar la provisión de combustibles, que ha sido irregular en las últimas semanas.
En un mensaje en X, el gobernante mencionó las intervenciones realizadas entre el miércoles y este jueves en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el “operador de los combustibles” y el “organismo que debía controlarlo”, respectivamente.
“Los controles de calidad se flexibilizaron durante años, por decisiones que hoy generan sospechas fundadas de irregularidades. Eso no se corrige con anuncios: se corrige auditando, exigiendo información completa y aplicando la Ley de Lucha Contra la Corrupción”, sostuvo Paz, quien cumplirá diez meses de mandato el próximo 8 de septiembre.
El jefe de Estado ratificó que dos comisiones ministeriales “revisarán a fondo la gestión de ambas entidades”.
“Todo hallazgo con posibles responsabilidades irá a la Contraloría y al Ministerio Público, sin excepciones. Una decisión necesaria para acabar con la corrupción, tomar control y asegurar combustible para todos los bolivianos”, agregó.
El Gobierno intervino este jueves la ANH y el miércoles hizo lo propio con YPFB, ante los “malos manejos” en ambas instituciones que derivaron en el desabastecimiento de combustibles que persiste en el país, según indicó en la víspera el ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco.
Ambas intervenciones, oficializadas mediante decretos, tendrán una vigencia de 180 “días calendario”, en los cuales se buscará obtener información e identificar causas de las deficiencias, además de identificar posibles responsabilidades.
En el caso de YPFB, Blanco anticipó que se busca que la petrolera se retire progresivamente de la comercialización de hidrocarburos y “vuelva a su rol natural” para dedicarse a actividades de exploración, explotación y refinería.
Bolivia importa actualmente un 60 % de la gasolina y un 95 % del diésel que consume, con un gasto semanal de unos noventa millones de dólares, y su producción de gas natural está en declive desde hace varios años.
El abastecimiento de combustibles líquidos ha sido irregular desde 2024, lo que se refleja en largas filas de vehículos que esperan por horas, o incluso días, para cargar carburantes.
Desde el inicio del Gobierno de Rodrigo Paz, en noviembre pasado, el abastecimiento ha tenido altibajos. Entre mayo y junio, el problema fueron los bloqueos de carreteras por protestas sociales, pero en las últimas semanas nuevamente hay filas largas en las gasolineras y el mayor problema es la falta de diésel.
A principios de año también se registraron problemas con la calidad de la gasolina, con daños a miles de vehículos por los cuales se tuvo que establecer un sistema de compensación.
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